Niños que tienden a ser líderes: cómo fomentar un liderazgo positivo

Niños que tienden a ser líderes: cómo fomentar un liderazgo positivo
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Si prestamos atención a los juegos de los niños cuando están en grupos, nos resulta sencillo identificar a aquellos que tienen cualidades de líder, pues son los que parecen llevar la batuta de las actividades, tal y como lo indica Benadretti en su artículo Liderazgo Infantil: Niños que mueven masas (2002).

Se trata pues, de niños que sin forzarlo parecen ser el punto de referencia para todos los demás, quienes siguen sus indicaciones y guía.

Y aunque para muchas personas el liderazgo se asocia a aspectos positivos, existen algunos aspectos que pueden no ser tan favorables. ¿Cómo enseñar a los niños a gestionar este liderazgo de forma adecuada? Si quieres saber más al respecto, continúa leyendo.

“Una gran persona atrae a grandes personas y sabe cómo mantenerlas juntas.”
-Johann Wolfgang von Goethe-

¿Qué es el liderazgo?

El liderazgo es un conjunto de habilidades que posee o desarrolla una persona y que le permiten dirigir o gerenciar a un grupo de personas.

Aunque generalmente se asocia este término al ámbito laboral, lo cierto es que los líderes están presentes en todas partes.

En el caso de los niños, resulta simple saber quién o quiénes lideran los grupos, bien sea en su escolaridad o con su grupo de amigos, pues notamos que se trata de los responsables de dirigir los juegos y a quienes los demás niños siguen.

Aspectos positivos de ser líder

Ser líder tiene en sí muchos aspectos positivos, entre los que se encuentran:

  • Ser una fuente confiable y de inspiración para los demás niños.
  • Desarrollar la empatía y habilidades que le permiten gestionar asertivamente sus emociones.
  • Pueden ayudar a motivar a los demás y a sí mismo.
  • Mejorar las habilidades de comunicación.
  • Aprender a delegar responsabilidades.
  • Crecer con valores como la integridad, el respeto y la ética.
  • Desarrollar una amplia capacidad para adaptarse a los cambios que se le presenten en la vida y poder resolver conflictos.

Estos son solo algunos de los beneficios del liderazgo en los niños. Entonces, ¿hay algo "malo" en el liderazgo durante la infancia?

“Las personas no deben sentirse obligadas. Deben ser capaces de elegir su propio líder.”
-Albert Einstein-

Algunos inconvenientes del liderazgo

El liderazgo, a pesar de ser una cualidad que muchas personas aspiran a tener porque se la suele asociar con aspectos positivos, encierra algunos inconvenientes que se pueden presentar y que a largo plazo pueden resultar perjudiciales para nuestros niños. ¿De qué hablamos exactamente?

Por una parte se encuentra la tendencia a colocar sobre un pedestal al líder, haciendo que este pueda llegar a sentirse superior a los demás. Por esta razón es muy importante enseñar y educar a nuestros hijos con humildad para que puedan seguir siendo buenos líderes.

Esto puede además colaborar con la pérdida de la realidad, al hacer que el niño crea que las demás personas siempre van a hacer lo que él desea. Y cuando esto no sucede, se convierte en un evento traumático generador de muchísimo estrés y frustración.

Además, para ser líder es preciso que el niño se encuentre en constante evolución y no que se estanque en una zona de confort.

Entonces comprendemos que el liderazgo no es una meta a la cual llegar, sino un camino de vida que se recorre, lleno de muchos aprendizajes.

Enseñando liderazgo a mi hijo

Una vieja pregunta se asoma nuevamente y corresponde a aquella duda de si un líder, ¿nace o se hace?

Si bien hay niños que parecen tener las cualidades de liderazgo de manera innata y natural, y podemos notarlo desde muy pequeños, lo cierto es que también podemos potenciar y desarrollar las cualidades que nos permiten serlo.

Sin embargo, ¡no todos los niños tienen que ser líderes! Ni mucho menos. Cada uno tiene su rol, su forma de ser, y está bien. Hay niños más tímidos que otros, a los que les gusta "pasar desapercibidos". No forcemos nada y acompañemos también a los que puedan sentirse excluidos.

Pero, en el caso de que creas que tu hijo tiene tendencia a ser un líder, y sientas que quieres ayudarlo a gestionar estas capacidades para que sea un "buen" líder, hay algunos aspectos que puedes trabajar en casa con él:

Enséñale que la comunicación es clave

Explícale cómo puede utilizar sus palabras para lograr conseguir sus objetivos sin imponer su voluntad a los demás.

Enséñales también cómo ser asertivo a la hora de expresar lo que piensa o quiere, al mismo tiempo que escucha de manera activa lo que los demás tienen para decir. Recuérdale que el respeto mutuo es fundamental, independientemente de si se es más líder, más tímido, etc.

Fomenta el optimismo realista

Ser positivo implica tener una visión optimista de la vida, pero debemos tener cuidado de no malinterpretarlo.

Esto no implica el pensar que jamás tendrán fallos y errores o tratar de evitarlos a toda costa; por el contrario, el buen líder ve el aprendizaje que hay detrás de un fracaso.

Fórmalo con valores

Un buen líder tiene bien arraigado valores en su conducta que le permiten actuar de forma correcta y moral.

Y es que todo ello resulta indispensable para que tu hijo sea un excelente líder que cuente con una formación coherente y respetuosa hacia sí mismo y hacia los demás.

Favorece la autonomía

Por otro lado, otro valor importante a fomentar es el de la autonomía; a veces, sobre todo en niños más líderes, hay relaciones que se convierten en dependientes (donde uno es dependiente y el otro co-dependiente; por ejemplo, en los hermanos).

Así, es importante que, aunque tu hijo tienda a ser líder, no genere este tipo de dependencias en los demás.

Trabajo en equipo

Un líder no es aquel que dirige desde un pedestal a todos los demás. Un verdadero líder sabe trabajar en equipo, delegando funciones y tratando de que todos los involucrados estén contentos.

Escucha a los demás, se pone en su piel y guía pero "de igual a igual".

Que aprenda a negociar

Uno de los factores más importantes a los que se debe prestar un líder es a negociar con los demás para poder lograr las metas planteadas, de forma conjunta.

No se trata de que tu hijo intente imponerse ante los demás, sino de que sea capaz de llegar a acuerdos.

Recuerda que tus hijos aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice; entonces, si quieres formar un líder, hazlo con tu ejemplo.

“Es mejor liderar desde atrás y poner a otros al frente, especialmente cuando las cosas van bien. En cambio, debes tomar la primera línea cuando hay peligro. Es entonces cuando la gente apreciará tu liderazgo”.
-Nelson Mandela-

Un consejo útil: la lectura abre la mente

Una de las estrategias que ha demostrado ser altamente eficiente para ayudar a desarrollar las cualidades de liderazgo es la lectura. Promueve este hábito en tu hijo, pero no a modo de obligación, sino como algo divertido (te recordamos que el ejemplo enseña).

La lectura no tiene por qué ser necesariamente con temas relacionados con el liderazgo, sino que puedes acudir a cualquier tema; permítele a tu niño ampliar sus conocimientos y abrir un poco más la mente al enfrentarse a diversos tipos de información.

Esto no solo le servirá para ser un buen líder, sino también para crecer como persona, ser mucho más tolerante, empático y dispuesto a entender y a aceptar diferentes puntos de vista, respetando incluso los que difieren de los suyos propios.

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