Mi hijo no está en clase con sus amigos: "esto también es positivo", según la psicóloga Carmen Esteban

Es normal que agobie que nuestros hijos empiecen el curso en una clase sin sus amigos: pero, según esta experta, también podría ser beneficioso

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Laura Ruiz Mitjana

Colaboradora
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Laura Ruiz Mitjana

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Con la vuelta al cole, hay padres que se enteran de que su hijo no estará en la misma clase que sus amigos, y la primera reacción suele ser de preocupación o incluso de miedo... “Está claro que si nos toca con algún amigo, nos da más tranquilidad”, reconoce la psicóloga Carmen Esteban. 

La idea de que los niños compartan aula con compañeros conocidos ofrece un consuelo inmediato: nos hace sentir que estarán cómodos, felices y socialmente seguros. Sin embargo, según Carmen, este cambio también tiene aspectos positivos que muchas veces pasan desapercibidos.

Clase "nueva": una oportunidad para las habilidades sociales

Los niños y adolescentes atraviesan una etapa crucial de su desarrollo: “Los niños y adolescentes están en una etapa en la que deben entrenar y aprender a habilidades sociales”, explica Carmen Esteban en su cuenta de instagram. Aprender a interactuar con diferentes personas, gestionar conflictos menores y adaptarse a nuevas dinámicas es esencial para su crecimiento emocional y social. 

Por eso, aunque resulte desconcertante ver que nuestro hijo se separa de un amigo cercano, la realidad es que esta situación puede ofrecer oportunidades únicas de aprendizaje y desarrollo.

“Salvo en alguna situación de acoso escolar o en la que haya habido un conflicto o un motivo fuerza mayor para un cambio de clase, los estudios indican que es muy beneficioso que en las clases se mezclen niños, que interactúen y conozcan a nuevas personas.”

Permanecer siempre con los mismos compañeros puede limitar las experiencias sociales de los niños, generando relaciones de dependencia. En contraste, estar en un entorno nuevo les permite descubrir nuevas afinidades, diversificar sus amistades y aprender a adaptarse a distintos tipos de personalidades.

Carmen subraya que las separaciones no significan la pérdida definitiva de los vínculos existentes. “Y si nos separan de algún buen amigo, siempre pueden jugar en el patio e incluso apuntarse a alguna actividad extraescolar juntos para mantener la relación”, comenta. De este modo, los niños aprenden a equilibrar la amistad con la independencia, fortaleciendo su autoestima y autonomía emocional.

Adaptabilidad: una habilidad esencial para el futuro

Además, la psicóloga señala que estas situaciones ayudan a los pequeños a desarrollar una habilidad crucial para la vida: la adaptabilidad o flexibilidad mental

“Por estos y otros motivos se recomiendan que en las clases los niños se mezclen y que los niños tengan oportunidades de hacer más y buenos amigos, de desarrollar sus habilidades sociales y de adaptarse a los cambios, una habilidad esencial para su futuro”, concluye Carmen Esteban.

En definitiva, aunque la separación de amigos pueda generar inquietud inicial, y es normal, se trata de una experiencia enriquecedora. Permite que los niños expandan su círculo social, aprendan a resolver conflictos y descubran nuevas formas de relacionarse con sus compañeros. 

Como padres, la clave está en confiar en el proceso y en ofrecerles apoyo emocional mientras experimentan estos cambios. 

Así, la separación de amigos en la escuela no debe verse únicamente como un obstáculo, sino como una oportunidad para que los niños crezcan, aprendan y se adapten. Tal y como afirma Carmen Esteban, “Si confiamos en el tiempo veremos cómo, de forma natural, las relaciones sociales van surgiendo y crean nuevas amistades”.

Foto | Portada (Carmen Esteban + Freepik)

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