¡Estoy embarazada!: esto es lo que te pasará en las primeras semanas de gestación

¡Estoy embarazada!: esto es lo que te pasará en las primeras semanas de gestación
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El momento en que descubres que estás embarazada todo a tu alrededor adquiere otra dimensión. Tu vida empieza a girar alrededor de ese bebé que se está formando dentro de ti, y tu cuerpo se irá adaptando a él de una manera asombrosa. También tus emociones experimentarán importantes cambios, pasando de la alergia y la euforia más absoluta, a la incertidumbre sobre el futuro y al temor de que algo no marche bien.

Hoy analizamos lo que ocurre en el primer trimestre de embarazo, tanto los cambios físicos y emocionales que vivirá la madre, como el crecimiento y desarrollo del bebé en estas primeras semanas.

Los cambios físicos más importantes

náuseas en el embarazo

Uno de los primeros síntomas que muchas madres comienzan a experimentar es el cansancio generalizado y las ganas de dormir a todas horas. Esto se debe a los importantes cambios físicos que está sufriendo su cuerpo, entre los que está el aumento del volumen sanguíneo, que hacen que el corazón y los órganos involucrados trabajen más de lo habitual. Además, en este primer trimestre se forman la placenta y los principales órganos del bebé, por lo que es normal que haya un mayor consumo de energía.

Las náuseas y los vómitos son comunes a muchas embarazadas durante las primeras semanas, especialmente por las mañanas. En otros casos, las ganas de vomitar se desencadenan tras un olor o sabor, pues muchas mujeres experimentan una notable agudeza del sentido olfativo y del gusto. Esto puede llevar a la embarazada a rechazar alimentos que antes le gustaban o a huir de ciertos olores que antes del embarazo pasaban desapercibidos.

Las molestias y los cambios en los pechos también son normales, y habitualmente se empiezan a notar desde el principio de la gestación, como uno de los primeros síntomas. En las primeras semanas es habitual sentir tirantez, sensibilidad, hormigueo e hinchazón, así como cambios en la pigmentación del pezón y areola.

Este es quizá el cambio físico más notable, pues en cuanto a la tripita lo normal es que nadie aprecie nada salvo la propia mujer, que quizá note que su cintura se ensancha en las primeras semanas. En cambio, si no es tu primer embarazo, es más probable que la tripa aparezca antes, aunque también dependerá de tu constitución.

Para intentar prevenir o aliviar estas molestias se recomienda que la embarazada descanse siempre que pueda, se mantenga bien hidratada, lleve una dieta sana y equilibrada con alimentos que ayuden a combatir las náuseas, y practique ejercicio moderado para mantenerse en forma y elevar su nivel de energía.

Los miedos y dudas típicas del principio

Si hasta ahora hemos hablado de cambios físicos, es innegable que con el embarazo la mujer también va a experimentar una espiral de emociones, que irán cambiando conforme avance la gestación. Así, de la felicidad absoluta que muchas experimentan al enterarse de la noticia, es habitual pasar al miedo y a la incertidumbre por el futuro y por el bienestar del bebé.

Entre las principales preocupaciones en este primer trimestre se encuentra saber si estará todo bien -en muchas ocasiones pasan semanas desde que la mujer confirma la noticia con un test de embarazo, hasta que le hacen la primera ecografía- o qué cosas pueden dañar al bebé.

Si ya tienes otro hijo es normal preguntarse si serás capaz de amar al nuevo bebé tanto como a tu primogénito, o si tendrás la capacidad de atender a todos tus hijos por igual. Aunque vivir un embarazo con otro hijo -especialmente si este es muy pequeño- puede ser agotador física y emocionalmente, es recomendable que te tomes diariamente un tiempo de descanso y autocuidado, y que dediques un ratito a conectar con tu bebé. ¡A los dos os vendrá de maravilla!

Los primeros controles de embarazo

embarazo

Tras confirmar el embarazo mediante un test, tendrás una primera visita con la matrona o el ginecólogo, que valorarán tu estado general, te realizarán una exploración física, calcularán tu fecha probable de parto en función de cuando haya sido tu última regla, y te solicitarán las pruebas que debes hacerte en esta primera etapa, y que son:

  • Por un lado, una completa analítica de sangre que incluya información sobre la presencia o no de anticuerpos frente a enfermedades (por ejemplo, toxoplasmosis, sífilis, rubeola, VIH...) o posibles infecciones que pudiera pasar la madre al feto a través de la placenta.

  • Un cultivo de orina para descartar infección, una de las molestias más comunes durante el embarazo y que puede poner en riesgo la salud de la madre y el bebé si no se diagnostica y se trata a tiempo.

  • Aunque en algunos casos la primera ecografía tiene lugar en torno a la semana ocho de gestación, para muchas mujeres este momento no llega hasta la semana 11 o 12. Esta ecografía es la más importante del primer trimestre, pues permite determinar el tiempo real de gestación dependiendo de las medidas del feto, escuchar sus latidos cardíacos y realizar la medición del pliegue nucal, el marcador ecográfico precoz más sensible y específico de sospecha de Trisomía 21 o Síndrome de Down.

En la primeras visita, el médico o matrona también te informará de los cuidados que debes tener a partir de ahora, el ejercicio físico que más te conviene o los alimentos que debes evitar consumir. Si no lo tomabas antes de quedar embarazada, tendrás que empezar a tomar suplementos de ácido fólico, pues mantener unos correctos niveles de esta vitamina ayuda a prevenir defectos del tubo neuronal en el bebé, tales como anencefalia, encefalocele y espina bífida.

El asombroso desarrollo del bebé

embrión

Desde el momento de la concepción, tu bebé empezará a desarrollarse a una velocidad asombrosa, cambiando por semanas de manera sorprendente y dejándonos imágenes realmente espectaculares.

Así, en la semana seis de embarazo el embrión apenas mide unos milímetros, tiene forma de 'C' y ya puede atisbarse un pequeño corazón que empieza a latir de forma regular. En esta semana se empiezan a desarrollar los vestigios de los futuros órganos, así como el plegamiento del disco embrionario en los extremos cefálico y caudal del embrión, uno a lo largo de su eje longitudinal y otro a lo largo de su eje transversal.

En la semana ocho, el embrión tiene ya un aspecto más humano, pues su apariencia externa se ha modificado por la formación del cerebro, hígado, somitas, miembros, oídos y ojos, aunque aún conserva al final de la espalda una cola que desaparecerá en torno a la semana nueve.

En la semana diez ya se han formado todos los órganos del feto y están funcionando corazón, cerebro, hígado, riñones e intestinos, que irán creciendo y desarrollándose continuamente hasta el momento del nacimiento.

Con la semana 12 se da por concluido el primer trimestre de embarazo. En este momento, el bebé tiene el tamaño aproximado de un kiwi, pesa unos 14 gramos y no para de dar pataditas y agitar los brazos y la cabeza, ya formados perfectamente, aunque aún no es posible percibir sus movimientos.

Esta primera etapa de embarazo es considerada por muchas mujeres como la más especial, pues conocer la noticia de que el bebé está en camino marca, sin duda, un antes y un después. Además, como la tripa todavía no se nota, muchas parejas deciden vivir estas primeras semanas en la intimidad y no compartir la noticia hasta que finaliza el primer trimestre.

Fotos | iStock

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