¿Superdotado o altas capacidades? Por qué la confusión de ambos términos puede perjudicar a estos niños

¿Superdotado o altas capacidades? Por qué la confusión de ambos términos puede perjudicar a estos niños
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"Tener altas capacidades" y "ser superdotado" son términos que a menudo se utilizan indistintamente para referirse a un nivel de habilidades intelectuales por encima del promedio. Sin embargo, hay diferencias entre ambos conceptos que es importante conocer, pues el empleo indiscriminado que en ocasiones se hace de la palabra "superdotado" no solo no es correcto, sino que perjudica al colectivo de las altas capacidades.

Por qué debemos decir 'altas capacidades' y no 'superdotación'

Durante varias décadas, la inteligencia se medía únicamente atendiendo al coeficiente intelectual (CI). Así, se consideraba que una persona era superdotada cuando tenía un CI igual o superior a 130 o cuando alcanzaba percentiles superiores al 75 en las distintas áreas de la inteligencia, incluyendo la creatividad.

Pero las investigaciones de los últimos años han demostrado que la inteligencia humana es excesivamente compleja como para reducirla a un simple número, siendo imprescindible abordarla desde un punto de vista más amplio y heterogéneo.

En este sentido,  hablar de superdotación sería hablar de un perfil muy específico.  Como término no estaría mal empleado si nos referimos exclusivamente a ese pequeño porcentaje de la población con una capacidad intelectual excepcional en comparación con la mayoría de las personas. Es decir, se trataría de un término muy reduccionista.

Sin embargo, el concepto 'altas capacidades' es el que habitualmente más se utiliza en el ámbito académico, aunque también pueden emplearse otros como "altas capacidades intelectuales" o "alto potencial de aprendizaje".

Las altas capacidades abarcan una situación más general, haciendo referencia a un conjunto amplio de habilidades y talentos excepcionales de la persona en áreas específicas.

Las altas capacidades englobarían tanto a los superdotados, como a los talentosos y a los niños con precocidad intelectual. Por ello, lo más apropiado es emplear este término general.

Los tres grandes prejuicios asociados al término superdotado

Atendiendo a los criterios expuestos en el punto anterior es fácil entender por qué los expertos advierten que emplear el término 'superdotado' de manera indiscriminada o como sinónimo de 'altas capacidades', podría propiciar la aparición de una serie de prejuicios y falsas creencias que nos lleven a caer en los siguientes errores:

1. Dejamos de enfocarnos en la diversidad de habilidades para centrarnos únicamente en un CI. Cada vez está más asumido que la inteligencia y las habilidades sobresalientes son diversas y abarcan diferentes áreas, como las habilidades sociales, emocionales, creativas o prácticas. Pero el término "superdotado" tienden a sugerir una visión limitada de la inteligencia, al centrarse únicamente en (CI) y las habilidades académicas.

2. Genera estigma y presión. El término "superdotado" a menudo ha llevado a estigmatizar a las personas que se identifican como tales. Puede generar expectativas excesivas y presiones, tanto para los estudiantes como para los padres, lo que puede afectar negativamente su bienestar emocional y su desarrollo general. Es por ello, que se prefiere optar por términos más inclusivos y con menos prejuicios asociados.

3. Olvidamos la importancia de estimular y atender al niño. El término 'superdotado' lleva implícita una potente carga que nos lleva a creer erróneamente que el niño no va a necesitar ningún tipo atención para desarrollar su potencial. Es decir, se asocia el término superdotado a éxito académico y profesional.

Pero es importante es entender que los niños con altas capacidades (incluidos los niños superdotados) no han nacido con ciencia infusa, no lo saben todo, no son buenos en todo ni tienen por qué alcanzar siempre el éxito. Son niños con un potencial increíble de aprendizaje, pero para desarrollarlo necesitan ser atendidos y estimulados adecuadamente.

Es por ello, que con el tiempo se ha ido dejando de lado el término 'superdotado' para centrarse en la importancia de prestar más apoyo a las fortalezas individuales, así como proporcionar oportunidades de aprendizaje enriquecedoras y desafiantes para todos estos niños.

En definitiva, el énfasis deberíamos ponerlo en cultivar el crecimiento personal y el desarrollo integral de cada niño, independientemente de las etiquetas o categorías.

Foto de portada | Freepik

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