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Abraza a tu hijo cada día: nueve beneficios de los abrazos para los niños
Desarrollo

Abraza a tu hijo cada día: nueve beneficios de los abrazos para los niños

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Hay pocas cosas más reconfortante que el abrazo de un ser querido. El contacto físico y la cercanía con esa persona es una especie de refugio en el que nos sentimos a gusto. Para nuestros hijos somos sus personas de referencia, su refugio, por tanto los abrazos es una de las muestras de afecto más poderosas que podemos hacerles.

Puede parecer un consejo obvio, pero es muy importante para su salud emocional: recuerda abrazar a tu hijo cada día porque los abrazos en los niños tienen más beneficios de los que crees. Te contamos cuáles.

Aportan seguridad y protección

Los abrazos tienen el increíble poder de calmar el llanto del bebé y tranquilizar al tranquilizar a nuestros hijos cuando se han golpeado o se sienten angustiados por cualquier motivo. Los abrazos les protegen.

Los niños necesitan constantemente de los abrazos, las caricias y los besos para reafirmarse emocionalmente. Un niño que se siente querido, recibe afecto, es abrazado y acariciado crecerá más sano, más seguro de sí mismo y por ende, más feliz.

No olvidemos que los bebés prematuros, al permanecer abrazados piel con piel con su madre, se recuperan más rápido. El contacto les ayuda a regular mejor su temperatura corporal y a ganar peso.

Refuerzan la autoestima de los niños

Abrazar es una forma de decir "te quiero", "te tengo en cuenta", "me importas", y aunque también es necesario que se lo digamos todos los días a nuestros hijos, los abrazos ayudan a reforzar ese sentimiento y a mejorar su autoestima.

Se libera oxitocina

Al recibir un abrazo, el organismo libera oxitocina, una hormona conocida como "la hormona del amor", que genera una profunda sensación de bienestar. Para que os deis una idea es la hormona que se segrega en el momento del parto y durante la lactancia que contribuye a que nos "enamoremos" de nuestro bebé.

Aumentan el bienestar y la felicidad

Al abrazar a una persona se genera serotonina y dopamina, dos neurotransmisores que producen una agradable sensación de bienestar, armonía y plenitud en el momento del abrazo.

Reducen la ansiedad y el estrés

Los abrazos contribuyendo a liberar las tensiones y a reducir la ansiedad y el estrés. Esto se debe a que los niveles de cortisol, la hormona que controla el estrés, se reducen cuando hay un contacto físico cariñoso por parte de otra persona.

Refuerzan el sistema inmune

abrazos

Al recibir o dar un abrazo el sistema inmunológico se activa y aumenta la producción de glóbulos blancos, encargados de luchar contra los agentes infecciosos como virus y bacterias.

Mejoran el estado de ánimo

Recibir o dar un abrazo proporciona una dosis de alegría y buen humor. Si los niños se encuentran tristes, con un abrazo se sentirán reconfortados y acompañados.

Mejoran la comunicación con nuestros hijos

Los abrazos no son un mero acto de acercamiento físico. Nos ayudan a conectar con nuestros hijos más allá de las palabras favoreciendo la comunicación afectiva.

No malacostumbran, al contrario

Uno de los mitos más extendidos es que los brazos malacostumbran a los niños, pero por supuesto esto no es cierto. Al contrario, la ciencia ha dado evidencia suficiente sobre los beneficios de abrazar a nuestros hijos tanto como sea posible.

Foto | Pexels

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