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El encierro se va notando y los niños están cada vez más irascibles: siete claves para ayudarles a calmarse

El encierro se va notando y los niños están cada vez más irascibles: siete claves para ayudarles a calmarse
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Ya se ha cumplido un mes desde que comenzara la cuarentena en nuestro país, y el confinamiento empieza a pesar. Los niños han mantenido siempre una actitud ejemplar, pero no dejan de ser niños que de un día para otro han visto alteradas sus vidas y sus rutinas.

Por eso, es normal que se muestren cada vez más irascibles y nerviosos, que lloren con frecuencia o que se peleen con sus hermanos a menudo. Recordemos que esta es la forma que tienen de manifestar cómo se sienten, aunque a veces a los adultos nos pueda resultar irritante.

Desde mi experiencia como madre que educa a sus hijos basándome en los principios de la Disciplina Positiva, te comparto siete claves que me funcionan a la hora de mantener la calma en casa durante estos días de encierro.

Entiende por qué actúa así

emociones en niños

Nos estamos enfrentando a una situación muy dura y es normal sentirnos abrumados, nerviosos, asustados o experimentar incertidumbre por el futuro. Aunque tratemos de no exponerlos a la sobreinformación y cuidemos mucho lo que hablamos en su presencia, los niños no son ajenos a esta realidad, y sienten y experimentan lo mismo que estamos sintiendo los adultos.

Lo que ocurre es que ellos, a diferencia de nosotros, no tienen las herramientas de gestión emocional necesarias para transitar por esas emociones, por lo que es normal que estallen en rabietas, estén más irascibles, desafiantes, nerviosos o muestren retrocesos en su comportamiento.

Es la forma que tienen de decirnos que no se encuentran bien, que tienen miedo, que desean volver al colegio y jugar con sus amigos. En definitiva, es el lenguaje con el que nos están hablando en estos delicados momentos.

Una vez que entendemos que su comportamiento, visible a nuestros ojos, no es más que la punta de un iceberg de preocupaciones y pensamientos que no estamos viendo, es más sencillo conectar emocionalmente con ellos y ayudarles a gestionar todo ese maremoto de emociones que les impulsa a actuar como lo hacen.

Ayúdale a gestionar lo que siente

Para ayudar a los niños a gestionar sus emociones en estos momentos, hemos de animarles a "sacarlas fuera", es decir, no reprimirlas con frases como "no llores", "no pasa nada", "no te preocupes por eso ahora"... Quizá sus preocupaciones puedan parecernos banales, pero para ellos son importante y en estos momentos de tanta incertidumbre necesitan todo nuestro apoyo.

Así pues, anímale a que te cuente qué siente o piensa, muéstrate interesado en lo que te dice, abrázalo y valida sus sentimientos. Si tu hijo es muy pequeño y carece de suficientes recursos lingüísticos para expresarse, podéis apoyaros en cuentos, pictogramas, dibujos...

Si sus preocupaciones van encaminadas al contagio por coronavirus, podría ayudarles hablar de las medidas preventivas que podemos tomar para evitarlo, de lo importante que es estar en casa para protegernos y proteger a los demás, y de la baja incidencia del virus en niños.

Si se encuentran mal por no poder ver a sus amigos, podemos organizar una videollamada con juegoso animarles a escribir una carta para dársela a sus compañeros cuando todo haya pasado.

En definitiva, sea lo que sea que le preocupe, seguro que encontraremos la forma de buscar una solución de manera conjunta que le aporte tranquilidad y le ayude a calmarse.

Expresa tú también cómo te sientes

tristeza

Pero no podemos pedir a los niños que expresen sus emociones si nosotros no actuamos de la misma forma. Es decir, nuestros hijos necesitan saber que papá y mamá también se sienten como ellos en determinados momentos, y aunque no se trata de alarmarles con nuestras preocupaciones adultas y nuestros miedos, el hecho de abrirnos emocionalmente ante ellos puede ayudarles a no sentirse solos.

Por eso, si en algún momento nos sentimos desbordados por los acontecimientos y las fuerzas empiezan a flaquear, no pasa nada si nos ven tristes o incluso llorando. Al contrario, podría ser un excelente momento para hablar de los sentimientos y ayudarles a entender que la tristeza es una emoción necesaria y saludable que debemos aprender a manejar.

Establece unas rutinas

rutinas

Ya hemos comentado en varias ocasiones que las rutinas son de gran ayuda para los niños, especialmente en estos momentos en los que parece que la incertidumbre y el caos se han apoderado de nuestras vidas.

Las rutinas aportan estabilidad y ayudan a los niños a afrontar el día con confianza y seguridad, pues sienten que aunque su mundo haya cambiado de manera tan drástica, hay actividades que van a seguir igual, como el rato de deberes en casa, el momento del baño, las comidas y cenas en familia...

Pero en mi opinión, aunque tener un horario y unas rutinas es necesario, también creo que en estos delicados momentos debemos aprender a ser más laxos y quitarnos presión si no podemos cumplir todo lo establecido, nuestros hijos pasan más tiempo del deseado frente a las pantallas, o la hora de irse a la cama se alarga más de la cuenta.

Relájate, cuídate y no te culpes

Sabemos que nuestro estado anímico influye a la hora de educar a nuestros hijos, de manera que si estamos especialmente nerviosos o preocupados es más fácil que estallemos, gritemos o "desconectemos" a la hora de tratar con ellos.

Y aunque en ningún caso tengamos la intención de perjudicarles con nuestro comportamiento, lo cierto es que lo hacemos, y los niños lo manifiestan con las actitudes poco deseadas de las que hablábamos al principio, cayendo en un círculo vicioso que es necesario romper.

Pero ¿cómo podemos hacerlo?

  • Cuídate, dedícate tiempo y busca la forma de relajarte. Conectar con uno mismo desde la calma es fundamental para poder dirigirnos a los demás de manera respetuosa.
  • En la medida que puedas, intenta ser más flexible con tus rutinas laborales, especialmente si teletrabajas, así como con las rutinas escolares de los niños. No quiero decir con esto que debamos dejar de trabajar o permitir que nuestros hijos dejen sus estudios, pero sí tomar conciencia de la delicada situación en la que estamos y ajustar a ella nuestras expectativas.
  • No te culpes. Lo que estamos viviendo es nuevo para todos, y es normal que en determinados momentos nos dejemos llevar por el estrés y cometamos errores. Permítete caer y después levántate con energías renovadas y un nuevo aprendizaje en la mochila que te ayude a seguir transitando por esta experiencia.

Involucra a los niños en actividades constructivas

tareas domesticas

Un niño desmotivado es un niño frustrado, y esta frustración se traducirá en comportamientos indeseados. Por eso, es muy positivo pedir a los niños su colaboración en tareas constructivas que les permitan aportar a la familia y fortalecer su sentido de pertenencia.

Podemos pedirle su ayuda en tareas domésticas cotidianas, así como sus ideas y aportaciones para que nuestro hogar funcione mejor a nivel logístico. Igualmente, si surge cualquier conflicto o problema, es recomendable involucrarle en la búsqueda de una solución, preguntándole su opinión al respecto.

En definitiva, si el niño siente que es importante para nosotros y que su ayuda resulta imprescindible para mantener la calma y el buen funcionamiento de nuestro hogar, es más fácil que muestre un comportamiento motivado, relajado y feliz.

Haced actividades juntos

Y ya por último, busquemos el momento perfecto del día para hacer actividades con nuestros hijos, que no solo nos ayuden a fortalecer el vínculo con ellos, sino que nos aporten ese momento de luz y relajación diarios en medio de esta locura.

La cuarentena nos está regalando ese tiempo maravilloso del que siempre adolecíamos: ¡no lo malgastemos sumidos continuamente en una espiral de estrés, ansiedad y gritos!

Hacer ejercicio físico en familia, cantar y bailar con los niños, hacer manualidades o simplemente disfrutar de una película juntos, nos ayudará a establecer esa conexión de la que tanto hemos hablado en otras ocasiones, y a ver el lado positivo de esta situación que nos ha tocado vivir.

Fotos | iStock

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