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Educar a niños y niñas en el feminismo es posible desde que son pequeños: pautas y consejos
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Educar a niños y niñas en el feminismo es posible desde que son pequeños: pautas y consejos

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Le decimos a nuestras niñas que pueden ser lo que quieran, pero luego las lanzamos a un mundo en el que eso no es verdad. Le decimos a nuestros hijos que han de ser sensibles y respetuosos, pero luego no les dejamos expresar sus emociones. El feminismo es necesario, y no, no es solo cosa de chicas, y sí, cuanto antes empecemos, mejor. Pero, ¿cómo educar en el feminismo a los más pequeños?

Estudios demuestran la presencia de estereotipos de género en edades tempranas

En 2017 un estudio evidenció la aparición de estereotipos de género en niñas de edades tempranas, muy tempranas. ¿El efecto? Las niñas tienden a considerar a los hombres más inteligentes que a las mujeres y poco a poco van desligándose de ámbitos como la ciencia o la tecnología por la influencia de estos estereotipos. Terrible. Por esto y por otras muchas, muchísimas, cosas, es por lo que debemos acabar con los estereotipos, por lo que debemos educar en el feminismo. Y no, no solo a nuestras niñas.

Según el citado estudio las niñas de entre 6 y 7 años son menos proclives a asociar inteligencia con sexo femenino. Estas niñas, de hecho, pensaban que los niños de la misma edad eran más listos que ellas.

Un segundo estudio determinó que las niñas un poco mayores también asocian género e inteligencia, no sintiéndose capacitadas para vincularse con juegos descritos como “juegos para personas muy inteligentes”. Sin embargo la realidad es que son las mujeres las que más titulaciones alcanzan y con mejores notas, tal y como recoge este mismo estudio y otras investigaciones. Da que pensar, ¿verdad?

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Cómo educar en el feminismo a los más pequeños

¿Sabes cuál es la mejor manera de educar en el feminismo a nuestros peques? Siendo feminista, impregnando de igualdad nuestro día a día, normalizándolo con nuestros gestos, acciones, juegos…

Entiendo que esto, dicho así, pueda parecer abstracto, así que vamos con algo más concreto.

  • Distribuid las tareas de manera que ambos, papá y mamá, hagáis de todo, para no transmitir la idea de que las mujeres hacen tales cosas y los hombres tales otras.

  • Amigos y amigas: que vean que papá tiene amigas y mamá amigos, que no solo interaccionamos con grupos y personas del mismo género. Por ejemplo, en las reuniones de amigos cuando hacemos eso de “las chicas por un lado y los chicos por otro”, ¿qué mensaje les estamos transmitiendo a nuestros hijos?

  • Ojito con lo que decimos: “Eso es de niñas” o “Eso es de niños” son sentencias que a menudo se nos escapan y que no tienen el menor sentido.

  • Vivan los colores: porque no, no hay colores de niñas y colores de niños, los colores son eso, colores. Y si el mercado se empeña en marcar diferencias por motivos meramente económicos... ¡saltémonos esos dictámenes!

  • Permítele ser quien es… y hacer lo que le gusta: si es chico y quiere jugar al fútbol estupendo, si es chica y quiere vestirse de princesa, estupendo. Pero igual de estupendo es si nuestro hijo quiere colocarse una tiara y nuestra hija calzarse unas zapas para jugar al baloncesto, faltaría más. No censuremos, no condicionemos, no dirijamos: acompañemos desde el respeto. Los filtros los ponemos los adultos, no ellos.

  • Dale referentes de ambos géneros: la historia y la actualidad está cargada de modelos a seguir, tanto hombres como mujeres.

  • Enséñale que diferente no es malo: las diferencias enriquecen, en la vida no hay equipos porque esto no es una competición.

  • Deja que tu hijo muestre sus emociones, porque las tiene. Basta ya de la rancia y dañina “los chicos no lloran”. Imagina el día más triste de tu vida, imagina el dolor. Imagina ahora que te impiden mostrarlo y que con ello te impiden incluso sentirlo. Los chicos tienen derecho a sentir y a expresarlo, como todos.

  • Y en esta misma línea: permítele llorar, por favor.

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  • Democraticemos los cuidados. Tradicionalmente los cuidados nos han sido… digamos que “otorgados” a las mujeres, pero es una mera cuestión machista y social: ni las chicas tenemos un talento y necesidad innatos para el cuidado de los demás ni los chicos están incapacitados para ello.

  • No es no: este es un mensaje que han de tener claro. En el juego, cuando interaccionen con otros niños, con otras niñas, han de tener claro que hay que respetar a los demás y por supuesto respetarse a sí mismos.

  • Cuentos maravillosos. Afortunadamente cada vez contamos con más libritos que nos pueden ayudar en la tarea de educar en la ingualdad. ¿Ejemplos? Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, Las chicas son guerreras, la estupenda colección "Érase dos veces" de editorial Cuatro Tuercas o Las princesas también se tiran pedos.

  • Los juguetes son juguetes: déjale jugar con lo que quiera, los peques utilizan los juguetes como vehículo de aprendizaje, con ellos adquieren destrezas y avanzan en su desarrollo, de manera que censurar ciertas prácticas no hace más que empobrecer su bagaje. No, los juguetes no tienen género. ¿Te imaginas asociar una comida a un género? ¿A que no tiene sentido? Pues esto es igual de absurdo.

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  • Enséñale a cuestionarse los límites y estereotipos de género.

  • Proporciónale una buena educación sexual, y hazlo desde el minuto uno.

  • No sometas a tu hija a la dictadura de la belleza por encima de la inteligencia: enséñale a quererse por ser como es, ayúdale a tener una buena autoestima y a no buscar la aprobación de los demás para sentirse valiosa.

Todas las pautas dirigidas a padres podrían resumirse en realidad en una sola: somos sus modelos… así que seamos un buen ejemplo. Los niños aprenden de lo que les decimos, eso es evidente, pero también aprenden, y mucho, de lo que ven. Ese aprendizaje es, además, de un calado y profundidad que no podemos ni imaginar.

Muchos tenemos interiorizados patrones machistas que ponemos en práctica sin darnos cuenta. Obsérvate, píllate en esas conductas y cámbialas. La paternidad es querer que nuestros peques sean felices, querer un mundo mejor para ellos, y lo mejor es que tiene además una ventaja extra, un beneficio colateral: también nos hace ser mejores a nosotros mismos.

Si te apetece ampliar información puedes ver esta interesante charla TED de Chimamanda Ngozi Adichie, autora de "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo."

Fotos: Pixabay.com
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