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Los cereales en la alimentación infantil: la cebada

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La cebada un cereal de la familia de las gramíneas, que, aunque sea conocido sobre todo por su uso en la producción de bebidas, sigue siendo un producto con interesantes cualidades nutricionales para la alimentación infantil.

Se conoce desde hace 10 o 12.000 años en Asía occidental o África oriental, para ir expandiéndose por Europa y parte de Asia posteriormente. Actualmente se cultiva prácticamente en todo el mundo. Sus panes son pesados y más obscuros, pero era, en forma de pan ácimo o gachas, un alimento muy importante en la antiguedad, incluso recomendado por Pitágoras como ideal para promover la capacidad de pensar.

La cebada tiene un 72% de hidratos y una cantida de proteína de entre el 10 y el 11% de su peso, siendo especialmente interesante, en comparación con el trigo, su bajo contenido en gluten y su alto contenido en lisina. Además de vitaminas B, E y K y minerales como potasio, fósforo y magnesio. Es remineralizante y suavemente laxante.

La harina sirve para hacer panes, que, por su bajo contenido en gluten, quedarían menos esponjosos, detalle que podemos paliar mezclándola con trigo, incluía en solubles para la leche y por supuesto, como grano con los que preparar guisos y patés o simplemente en copos, para tomarlos en el desayuno o en sopas.

El momento de la introducción de la cebada en la alimentación infantil, al tratarse de un cereal con gluten, en papillas prehechas o hechas en casa, debe determinarlo el pediatra, dándose como orientación general que no se haga antes de los siete u ocho meses.

En Bebés y más | Especial sobre alimentación infantil en Bebés y más, Alimentación complementaria: los cereales, Alimentación complementaria: los cereales (II), Los cereales en la alimentación infantil: el maíz

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