
Como podéis imaginar, no nos estamos refiriendo a frutas como el melón, la naranja o el plátano, pero sí a esas otras cuya piel no resulta indigesta o susceptible de atragantarnos. Hay muchas frutas que, según nuestras costumbres (o gustos), podemos comer con o sin piel. Pero, ¿es mejor comer las frutas con piel o peladas?
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señala que ingerir frutas peladas o con piel no es una cuestión relativa a la seguridad alimentaria, pues en ambos casos realizando una correcta manipulación del producto pueden calificarse como prácticas seguras y aptas para el consumidor.
Respecto a los posibles residuos que haya en la piel de las frutas, recordemos que es un factor que se tiene en cuenta a la hora de realizar la evaluación de riesgos al consumidor, y existe una práctica previa y obligatoria a la utilización de plaguicidas en alimentos, y en la fijación del correspondiente Limite Máximo de Residuos.








