
Una de las mayores preocupaciones de una mujer cuando sabe que está embarazada es confirmar que el embrión está donde debe estar, y no fuera, en lo que se conoce como un embarazo ectópico.
La razón de esta preocupación es que al no desarrollarse en el útero, las probabilidades de que el embarazo acabe bien son bajas, muy bajas y el riesgo para la madre es evidente, ya que crece un bebé en un sitio que no está preparado para albergarlo.
Esto es lo que ha sucedido recientemente en Sullana, Perú, donde una mujer albergó en su abdomen a un bebé durante cuatro meses, decidiendo los ginecólogos intervenir para evitar riesgos a la madre.




