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"Tengo una bebé feliz y ese es ahora el estándar bajo el cual me juzgo a mí misma como mamá": la reflexión viral de una madre
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"Tengo una bebé feliz y ese es ahora el estándar bajo el cual me juzgo a mí misma como mamá": la reflexión viral de una madre

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Soñar e imaginar cómo serán nuestras vidas cuando ya tengamos a nuestro bebé es algo que muchas mujeres solemos hacer durante el embarazo, mientras esperamos su llegada. ¿Cómo imaginabas que sería tu vida antes de ser madre? ¿se ha cumplido todo lo que planeabas o pensabas hacer?

La realidad es que a pesar de que nosotros hagamos muchos planes, las cosas no siempre resultan de ese modo. Una madre comparte en una reflexión las cosas que dijo que haría y que no cumplió, dejándonos el mensaje más importante: si tu bebé está feliz, está todo bien.

Hay una frase muy popular que dice "Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes". Esta frase básicamente significa que nosotros podemos hacer y organizar muchos planes con total seguridad, pero en la vida real o al momento de comenzar a ejecutarlos, existe la posibilidad de que éstos no se cumplan.

Si algo he aprendido con la maternidad, es que no hay nada seguro ni escrito. Esto puede aplicarse en realidad a cualquier situación de la vida en general, pero cuando se trata de la crianza y cuidado de los hijos, muchas veces podemos plantearnos expectativas que, llegado el momento, no cumpliremos.

Por ejemplo, podemos decir que nunca permitiremos que nuestro bebé use chupete, pero cuando resulta que esto es lo único que logra calmar a nuestro bebé y que nos permite tener un momento de descanso, terminamos cambiando de opinión.

Pero muchas veces, el cambiar de opinión, o en algunos casos, "tener que ceder" puede hacer que algunas madres sientan que han fallado o no están haciendo las cosas como deberían. Esto no debe ser así, y una madre anónima lo resume a la perfección, en una reflexión escrita seis meses después del parto.

Adiós a la mamá que creí que sería

Mama Feliz

Este es el título que ha dado la madre a su reflexión, que ha escrito después de seis meses de haber tenido a su bebé, y en la que se da cuenta de todas las cosas que no hizo como lo había pensado, pero ha entendido que las cosas pueden cambiar y eso no significa que sea mala madre:

Goodbye to the mom I thought I would be (six months pp) from r/beyondthebump

Pensé que llevaría una dieta estríctamente orgánica y vegana mientras durante mi embarazo.

Volví a comer carne, comía bolsas enteras de frituras y hacía salidas urgentes en la madrugada para comprarme una bebida refrescante y azucarada.

Pensé que tendría un embarazo en forma.

No hice ejercicio durante las 39 semanas y pensé que caminar durante la última semana haría alguna diferencia durante el parto.

Pensé que resistiría con óxido nitroso y rechazaría la epidural.

Acepté la epidural en cuanto me la ofrecieron.

Pensé que sería buena amamantando de inmediato.

Me extraje leche y alimenté con botella durante los primeros dos meses porque descifrar la lactancia me parecía muy difícil al inicio.

Pensé que usaría pañales de tela.

Usamos desechables.

Pensé que siendo mamá que se queda en casa, mi hogar siempre estaría limpio.

Mi cuarto de lavar tiene casi toda nuestra ropa limpia, pero ninguna está doblada. Buena suerte intentando encontrar un par de calcetines en esa montaña de ropa lavada.

Pensé que siempre haría un esfuerzo en verme bonita para mi esposo.

Mi atuendo usual es un pijama de franela, sin sostén y una camiseta con manchas de leche o babas. Ahora hay una cantidad aceptable de babas antes de que me cambie de ropa. Mi cabella es esa coleta de "no me vi en el espejo al hacerla". Él me dice que de todos modos me veo hermosa.

Pensé que haría todo "correcto" y siguiendo "las recomendacione" y que nunca haría colecho.

Mi hija duerme en nuestra cama porque es la única forma en la que no nos despertamos seis veces por noche.

Pensé que siempre le haría comida hecha en casa.

Come potitos de Gerber.

Pensé que encontraría otras amigas mamás.

Actualmente tengo la menor cantidad de amigos que he tenido en cualquier momento de mi vida.

Pensé que no necesitaría la ayuda de mi familia.

Le llamé llorando a mi madre a las cuatro semanas pidiéndole ayuda.

No soy la mamá que pensaba que sería, pero dejé de evaluarme a mí misma bajo ese estándar.

Tengo una bebé feliz de seis meses y ese es ahora el estándar bajo el cual me juzgo a mí misma como madre. No cómo llego, ni lo que comemos, ni la ropa que llevo, ni mi cuerpo, ni la forma en como dormimos.

La reflexión anónima, que fue publicada en Reddit, tiene cientos de comentarios de otras personas que no solamente reconocen esa sensación de planear las cosas y que resulten de otra manera, sino que aplauden que esa madre ha entendido lo que es realmente importante: que su bebé esté bien y feliz.

No seamos tan duras y recordemos lo verdaderamente importante

Mama Bebe

En ocasiones, las madres podemos ser muy duras con nosotras mismas, por varias razones. La primera, por los planes que hacemos antes de tiempo, basándonos en las capacidades o facilidades que creemos que tendremos al momento de que finalmente tengamos a nuestro bebé.

La segunda, por las expectativas ridículas y exageradas que impone la sociedad y las redes sociales sobre las madres, haciendo que nos sintamos inseguras, presionadas, estresadas e incluso, desencadenando sentimientos más fuertes, como depresión o ansiedad por no estar a la altura.

Pero también, hay otra cosa que influye mucho en esos juicios que hacemos sobre nosotras mismas: la comparación. El ponernos a ver cómo hacen las cosas otras madres y sentir que nosotras también "deberíamos" hacerlas y que en lugar de ello, no somos capaces, puede hacer que la maternidad se sienta más pesada y difícil de lo que realmente es. Todas somos extraordinarias, y eso nunca debemos dudarlo.

Lo mejor que podemos hacer como mamás, es entender que no siempre podemos con todo solas, que necesitamos ayuda y que las cosas no van a funcionar exactamente como lo pensamos, simplemente porque así es la vida real y la maternidad suele ser impredecible.

Quedémonos con lo que hacemos bien, sigamos trabajando en ser buenas madres, hagamos el esfuerzo necesario sin caer en exigencias que nos dañen o nos permitan disfrutar nuestra maternidad y recordemos lo más importante: si nuestro bebé está feliz y está sano, estamos haciendo un trabajo genial.

Fotos | Unsplash
Vía | Parents

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