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Cómo influye el orden de nacimiento de los hijos en su personalidad

Cómo influye el orden de nacimiento de los hijos en su personalidad
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¿Eres el hijo mayor, el mediano, el más pequeño? El orden en que, por azar, hemos nacido influye de alguna manera en nuestra personalidad y nuestra forma de relacionarnos. Lo mismo sucede con nuestros hijos, a quienes ser el primogénito, el mediano o el pequeño condiciona su papel en la familia.

Hablaremos de cómo influye el orden de nacimiento de los hijos en su personalidad y de cuál es la mejor forma de educar a cada uno de ellos, para que no se sientan limitados por el lugar que les ha tocado.

Cada hijo es único

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Ya sea que se tengan dos o nueve hijos, lo más frecuente es creer que darles a todos los hijos lo mismo y en la misma medida es lo más justo. Pero tratar y educar por igual a tus hijos tal vez no sea la mejor estrategia, ya que cada hijo es único y adaptarse a las necesidades de cada uno individualmente puede ser un camino más adecuado a la hora de criarlos.

Independientemente del lugar que ocupen en la familia, cada cual tiene su propia personalidad. Es importante centrarse en las diferencias que hacen único a cada hijo, ayudarles a hacer destacar sus destrezas y reforzar sus debilidades, sin encasillarlos.

¿Os habéis puesto a pensar cómo sería cada uno si hubiese nacido en diferente orden? Al mayor solemos darle más atención que al segundo y el más pequeño aprende mucho de sus hermanos mayores.

En "Libérate de tu lugar de nacimiento" la escritora y divulgadora científica Elsa Punset nos invita a experimentar la vida desde otro lugar, a romper con ese estigma. Y una buena manera de ponerlo en práctica es a través de nuestros hijos. Hagamos el ejercicio de cambiar los papeles. ¿Cómo tratarías al mayor si fuese el segundo, y al más pequeño si fuese el mayor? Por supuesto, no tienes por qué tener tres hijos (es un ejemplo). Lo mismo es aplicable si tienes dos como siete hijos.

El orden de nacimiento

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Al igual que Elsa Punset, también el doctor Kevin Leman, psicólogo y autor de "The Birth Order Book" (El libro del orden de nacimiento), cree que hay una relación directa entre la personalidad de un individuo y el orden de nacimiento.

Pero, por supuesto, no se trata de una ciencia exacta. No es un molde que se adapta a todas las familias. Cada familia tiene sus circunstancias particulares (¿qué sucede cuando hay más de un hijo medianos?), cada individuo tiene sus rasgos de personalidad y desde luego, no todos tienen los mismos padres, por lo tanto restringir la personalidad al orden en el que se ha nacido es un error. Hablamos de rasgos generalizados, características que han sido identificadas por expertos según el lugar de nacimiento.

El hijo mayor

El primogénito suele alcanzar todo lo que se propone y elige profesionales en las que pueda destacar. Se esfuerza por alcanzar el éxito. Está acostumbrado a ser admirado y alabado, sus logros son reconocidos y lo asume con naturalidad.

Le gustan los juegos y las profesiones en los que pueda destacar. Le gusta ser el centro de atención de sus padres. Es líder, competitivo.

"Los primogénitos son los primeros en todo… y son los que deciden la altura del listón", dice Leman, que añade que la mayoría de presidentes en Estados Unidos han sido primogénitos o hijos únicos.

Las expectativas que ponen los padres en el primero hijo no las ponen en los demás. Por ello, tienden a ser más responsables, perfeccionistas y ordenados, pues no quieren defraudar.

Como padres, deberíamos aprender a controlar la presión y las expectativas que ponemos en nuestros hijos mayores. Enseñarles que no pasa nada por equivocarse, que no tienen que ser perfectos y que los queremos por encima de ello.

El hijo mediano

"El papel del segundo es opuesto al del hermano mayor, sobretodo si es del mismo sexo", opina Punset. Todo lo que hace es por ser distinto al mayor y suele pasar más desapercibido.

Goza de menos admiración y atención, por lo que aprenden antes a valerse por sí mismos.

Precisamente por quedar entre el mayor y el más pequeño, el del medio suele ser el pacificador de la familia, según Leman. Esto hace que desarrolle mayores habilidades sociales y de negociación, y que sean más leales en sus relaciones.

Con los segundos solemos cometer unos cuantos errores. Como padres deberíamos hacer sentir al mediano que es tan importante como sus hermanos. Celebrar sus logros, acompañarlos en sus primeras veces y dedicarles tiempo en exclusiva.

El hijo pequeño

Por normal general, el pequeño necesita llamar la atención, por lo que tiende a ser más creativo, rebelde y divertido que los demás hermanos.

Son bromistas, astutos y saben salir de airosos de situaciones complicadas. Según Leman, "los hijos pequeños son manipuladores, sociales, extrovertidos, se venden muy bien… De niños se salen con la suya siempre y saben cómo ganarse el favor de la gente".

Los padres nos relajamos y solemos ser más permisivos con los más pequeños. Somos mucho menos estrictos con ellos que lo que hemos sido con sus hermanos mayores.

¿Cómo es en casa? ¿Se corresponde en vuestro caso? ¿Creéis que el orden de nacimiento influye en la personalidad de los hijos? ¿Creéis que como padres, deberíamos hacer algo para liberarlos de ese orden?

Más información | Dr. Leman
En Bebés y más | ¿Por qué existen los hijos favoritos?, El hijo favorito, Ni se te ocurra tener un tercer hijo (a menos que...)

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