Apatía y pasotismo en adolescentes: por qué a mi hijo le da todo igual

Apatía y pasotismo en adolescentes: por qué a mi hijo le da todo igual
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¿Sientes que tu hijo adolescente no tiene ganas de nada? ¿Que le falta motivación? O tal vez, ¿ves que directamente "pasa" de todo? ¿Le cuesta comunicarse contigo y tiene una gran necesidad de estar solo sin que nadie le moleste?

En estos casos, puede que hablemos, o bien de apatía, o bien de un estado de pasotismo, dos conceptos relacionados pero que presentan sus matices. ¿En qué se diferencian? ¿Por qué aparecen estos síntomas en nuestros hijos durante la adolescencia y cómo abordarlos?

¿Qué es la apatía?

La apatía se define como "la falta de emoción, motivación o entusiasmo"; implica una sensación de indiferencia hacia las cosas. En un estado de apatía, la persona no responde a aspectos de su vida emocional, social o física. En otras palabras; se siente desmotivada, sin ganas de hacer cosas.

Así, la apatía implica una pérdida o disminución de la motivación, en diferentes aspectos de la vida:

  • Conductas dirigidas a objetivos (por ejemplo, ir al gimnasio para sentirse mejor).
  • Actividad cognitiva (por ejemplo, rendir en los estudios, concentrarse...).
  • Expresión emocional (por ejemplo, verbalizar las emociones).

La apatía puede ser más o menos intensa, pero en casos más graves, esta puede llegar a interferir significativamente en la vida de la persona (en este caso, del adolescente).

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Diferencias con el "pasotismo"

Aunque a veces los términos se confundan, es importante diferenciar la apatía del "pasotismo", una conducta frecuente en adolescentes.

Cuando hablamos de pasotismo nos referimos más bien a una actitud de desinterés e indiferencia hacia las cosas, pero esta actitud no nace tanto de una falta de motivación, sino de una poca implicación o compromiso con las cosas.

A veces, incluso, con "pasotismo" estamos haciendo alusión a una actitud desafiante, de desapego o despreocupación hacia las cosas. Así, aunque se trata de conceptos similares, apatía y "pasotismo" presentan sus matices.

En este artículo nos centraremos en los dos conceptos, tanto en la apatía como un estado de falta de motivación, ilusión o ganas a la hora de hacer las cosas, como en el pasotismo, como conceptos ligeramente diferentes.

¿Por qué aparece esta apatía o pasotismo en algunos adolescentes?

Cansancio

El cansancio puede ser una de las posibles causas de la apatía y el pasotismo en adolescentes. Este estado implica falta de fuerza, sobre todo física, especialmente debido a una falta de descanso.

Así, al sentirse cansados, puede parecer que las cosas no les importan, o que directamente se impliquen menos en ellas.

Fatiga

La fatiga no es exactamente lo mismo que el cansancio; en este caso hablamos de una falta de energía y de motivación, y de un cansancio más bien mental (saturación mental).

La fatiga puede tratarse de una respuesta normal a un esfuerzo físico, al aburrimiento, a la falta de sueño o al estrés emocional, y muchas veces esta fatiga es la que causa esta dificultad a la hora de automotivarse (apatía).

Falta de sueño o sueño no reparador

Muy relacionada con las causas anteriores, en este caso la falta de sueño o el sueño no reparador también puede estar originando la apatía o el pasotismo. Es lógico que si no descansamos bien, no tengamos tanta energía ni iniciativa para hacer cosas.

Por ello es tan importante fomentar un sueño adecuado en nuestros hijos, por ejemplo a través de una buena higiene del sueño (medidas destinadas a facilitar el sueño antes de ir a dormir).

Aburrimiento

El aburrimiento es otra de las posibles causas de la apatía y el pasotismo. Esta condición se define como un "estado reactivo de la emoción"; en este estado, interpretamos la condición del ambiente como tedioso, ya sea debido a la falta de estímulos ("no tener nada que hacer") o a la aparición de estímulos repetitivos o tediosos.

Inactividad

Es así; el hecho de hacer poco, hace que cada vez tengamos menos ganas de hacer cosas. ¿Te ha pasado a ti, en alguna ocasión? Así, la inactividad puede ser otra causa de la apatía, y en menor grado, del pasotismo.

Síntomas depresivos

La apatía es uno de los síntomas de la depresión. Con ello no estemos diciendo que porque tu hijo adolescente se sienta apático o desmotivado, tenga depresión, sino que la apatía es uno de sus síntomas.

Por ello, si ves especialmente apático a tu hijo, es importante estar atentos a su conducta, y  observar también cómo se siente, qué hay más allá de esa apatía, etc. A veces la apatía puede estar encubriendo sintomatología depresiva.

No encontrar la motivación

Tu hijo adolescente también puede estar apático porque no encuentra ninguna motivación que le "enganche", algún hobbie, algo que le guste, que le despierte el interés... Ya sea en el ámbito académico, personal, social, etc.

Y así, el hecho de no tener aún definidos sus propios gustos y motivaciones (a veces, en parte, por la propia inmadurez de esta etapa), puede traducirse en apatía o en falta de interés.

La propia adolescencia

Finalmente, la propia adolescencia es otra de las causas directas de la apatía y/o el pasotismo. ¿Por qué? Porque, como bien sabrás, hablamos de una etapa compleja, llena de cambios físicos, hormonales, sociales, académicos...

Y con todos estos cambios (y las convenientes adaptaciones), sobrevienen oscilaciones en el estado de ánimo y la conducta del adolescente, que pueden traducirse, en algunas ocasiones, en apatía o pasotismo.

¿Cómo abordar la apatía y el pasotismo en adolescentes?

¿Cómo abordar estos síntomas en nuestros hijos? Antes de nada, insistir en que, como hemos visto, apatía y pasotismo no son exactamente lo mismo. A grandes rasgos, lo que diferencia a ambos conceptos es la causa de ese estado en cuestión.

La apatía surge por un estado de desmotivación general, mientras que el pasotismo a veces se debe a conductas más de tipo desafiante, a la necesidad de reafirmación propia de la adolescencia, a la búsqueda de la autonomía, al hecho de encerrarse en el propio mundo, a dificultades emocionales, etc. Remarcamos esta diferencia porque, en función de cada caso, el abordaje será diferente.

Algunas ideas que pueden ayudarnos, y para empezar, son:

  • Primero, identifica qué es lo que manifiesta tu hijo; si apatía o pasotismo.
  • Ofrécele tu apoyo; verbaliza que estás a su lado, sin que la situación se convierta en un tema tabú.
  • Pregúntale directamente; qué le ocurre, por qué cree que se siente así...
  • Fomenta un espacio de diálogo y comunicación.
  • Propón planes en familia.
  • Ayúdale a explorar sus gustos y preferencias.
  • Empezad poco a poco, con alguna actividad que "rompa" ese estado de apatía.
  • Especialmente ante conductas "pasotas", explora qué hay detrás: ¿tal vez tristeza? ¿Rabia? ¿Irritabilidad? ¿Necesidad de aislamiento?
  • Consulta con un profesional si las dificultades persisten.

Lo importante aquí es profundizar en las causas de esa apatía o pasotismo; por ello es tan importante la comunicación, además de otras pequeñas acciones que podemos hacer como padres, como por ejemplo: planear una actividad que le guste, sorprenderlos con algún plan divertido y original...

Y sobre todo, no caer en el error de “tapar” esa actitud con cosas materiales, porque no será más que un remedio a corto plazo.

Fotos | Portada (pexels), Imagen 1 (pexels)

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