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Ha mojado la cama: la enuresis

Ha mojado la cama: la enuresis
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La enuresis o incontinencia urinaria infantil es, por definición, la emisión involuntaria e inconsciente de orina durante el sueño nocturno. Antes de los cuatro años no puede considerarse un síntoma patológico, ya que hasta esa edad el hecho de orinarse en la cama no tiene nada de anormal. Por regla general, una vez adquirida la continencia esfinteriana durante el día, el niño deja de mojar las sábanas en un término aproximado de tres meses. Así, pues, el primer paso es enseñar al niño a controlarse durante el día.

La enuresis primaria es la que afecta al niño que nunca ha conseguido controlarse durante la noche. Es un problema más propio de los varones que de las niñas. ¿El motivo? Durante los primeros veinticinco o treinta meses, el varón orina en erección. Cuando su desarrollo orgánico es completo deja de ser así, pero en su psiquis el placer sensual y la acción de orinar pueden quedar asociados de un modo inconsciente. Esta confusión, claro está, es mucho menos factible en el caso de las niñas. A medida que el niño crece, la intranquilidad de los padres aumenta. No obstante, no debemos fingir que nuestro hijo lo hace a propósito o que no pone empeño suficiente. En la mayoría de los casos, la génesis de la enuresis primaria tiene su causa en problemáticas de tipo afectivo. En ciertas ocasiones, indica una actitud agresiva con respecto a los que le rodean; en otras, una búsqueda de satisfacción física y en otras, las más, un deseo de seguir siendo pequeño, o porque le da miedo crecer. La enuresis secundaria es la que sufre el niño que vuelve a orinarse en la cama después de varias semanas, meses o inclusive años de control nocturno. Se trata de una regresión temporal debida a un suceso determinado, por ejemplo, el nacimiento de un hermano o la separación de los padres, o a una emoción o experiencia fuerte, por ejemplo, la muerte de un ser querido o la visión de una película muy violenta. En estos casos, es conveniente hablar abiertamente con el niño sin culpabilizarlo ni reñirlo ni compadecerlo, ni mucho menos tratarlo nuevamente como a un bebé: sólo precisa ayuda.

Más información | Psicologoinfantil.com

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