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Cómo reconocer la alergia infantil

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La alergia es un trastorno que, debido a factores diversos, afecta cada vez a más niños. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología el porcentaje de personas afectadas por una manifestación alérgica ha aumentado alarmantemente en las últimas décadas.

El 23% de la población española padece o ha padecido alguna reacción alérgica, y los bebés y niños no están exentos, de hecho este trastorno afecta sobre todo a los pequeños.

La contaminación, el polen, el humo, los alimentos, el polvo, los hongos... Las causas son múltiples, y en cuanto notemos algún síntoma extraño en el niño hay que acudir al pediatra. Al tratarse de una enfermedad hereditaria, si existe predisposición genética deberemos estar más atentos.

Recordemos que la alergia es una reacción desmesurada del sistema defensivo del niño frente a una sustancia que es considerada como extraña o perjudicial. Esta reacción defensiva consiste en mecanismos de inflamación, y en los casos más severos y que no pueden ser controlados a tiempo se compromete la vida del niño.

Por eso hemos de estar atentos a cualquier indicio de alergia, pues diagnosticadas y tratadas a tiempo se controlan sin que causen problemas mayores. Los síntomas que pueden hacernos sospechar que existe una reacción alérgica son:

  • Reacciones cutáneas: erupciones de la piel, urticaria, rojeces, granitos...
  • Reacciones respiratorias: tos y rinitis, moqueo...
  • Reacciones digestivas: náuseas, vómitos y diarrea.

Estas reacciones se producen de manera inmediata o al cabo de un tiempo a partir de que el pequeño entra en contacto con la sustancia que le produce la alergia. Si la reacción es grave y el niño presenta una reacción anafiláctica o un shock hay que acudir de inmediato a Urgencias. De no ser así, iremos al pediatra cuando sea posible, vigilando cualquier intensificación de los síntomas.

Si la reacción se repite, habrá que identificar cuál es la sustancia responsable, y para diagnosticar la alergia se realizará un test de reacciones cutáneas. Si el trastorno es de tipo respiratorio, para diagnosticar el asma bronquial se realiza una espirometría.

Una vez diagnosticada la alergia, hay que evitar que el niño entre en contacto con los componentes que la causan, y procurar alejarse del humo, el polvo... además de seguir el tratamiento recomendado por el especialista.

Tras reconocer la alergia infantil, también debemos reivindicar que los espacios comunes en los que se desenvuelve el niño alérgico (parque, colegio, comedor, polideportivo...) garanticen su bienestar y seguridad.

Foto | Horia Varlan en Flickr-CC En Bebés y más | Diez alteraciones en la piel del recién nacido, Rinitis del recién nacido, Bebés sin estrés, bebés con menos alergias, Alergias alimentarias en los bebés (I) y (II)

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