La falta de horas de descanso es una de las cosas que más notamos cuando tenemos un bebé. Tanto, que se han realizado múltiples estudios y reportes sobre ello.
Así hemos descubierto que solo un cinco por ciento de los padres de recién nacidos logra dormir ocho horas del tirón, y que los padres perdemos hasta 700 horas de sueño durante el primer año de vida del bebé. En resumen, nuestro sueño se ve considerablemente afectado tras la llegada de los hijos.
Sin embargo, una investigación ha revelado que hay un grupo de padres que lo tiene aún peor: los que han tenido un bebé prematuro.
Esto es lo que ha señalado un estudio realizado por la Universidad de Agder de Noruega, tras analizar y comparar cómo se veía afectado el sueño de los padres de prematuros con el de los que habían tenido un bebé a término.
Los resultados mostraron que los padres de bebés prematuros tienen peor calidad del sueño, y a menudo presentan también una mayor incidendia de insomnio, que en algunos casos persistía hasta un año después del nacimiento del bebé.
"Muchos de los padres que intentamos reclutar estaban en crisis", señaló Gunhild Nordbø Marthinsen, autora principal del estudio y profesora del Departamento de Ciencias de la Salud y Enfermería. "Tenían un hijo en la unidad de cuidados intensivos neonatales, quizás con graves problemas de salud. Dormir no era una de sus prioridades".
Así se midió el sueño de los padres
Para evaluar el sueño de los padres se utilizaron actígrafos, unos dispositivos similares a un reloj de pulsera que se utilizan para registrar movimientos y patrones de sueño, y se les pidió que completaran diarios de sueño durante dos semanas consecutivas. Posteriormente, los padres respondieron un cuestionario digital sobre síntomas de insomnio, que se repitió a los dos, seis y doce meses.
Tras evaluar los resultados, se encontró que la eficiencia del sueño registrada por los actígrafos y los diarios de sueño fue significativamente mayor en el grupo de nacidos que en el de prematuros.
Hablando de las diferencias entre madres y padres, se encontró que en ambos grupos las madres experimentaron un tiempo total de sueño significativamente menor y una menor eficiencia del sueño, en comparación con los padres.
Tomando en cuenta estos resultados, Marthinsen recomienda que la orientación sobre el sueño se incorpore regularmente en el cuidado del embarazo y el postparto: "Deberíamos hablar más sobre el sueño desde el principio", comenta. "Cómo desarrollar buenos hábitos, qué es normal y cuándo buscar ayuda. Esto es algo de lo que todos los nuevos padres pueden beneficiarse, especialmente aquellos con bebés prematuros".
Foto de portada | Freepik
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