Perdón a todas las madres que juzgué antes de tener hijos
Nuestras experiencias

Perdón a todas las madres que juzgué antes de tener hijos

Antes de convertirnos en madres, todas teníamos alguna idea sobre la maternidad, desde nuestra experiencia como hijas viendo a nuestras madres, hasta las personas, conocidas o amigas que tuvieron hijos antes que nosotras.

Y también, posiblemente antes de convertirnos en madres llegamos a emitir una opinión o juicio acerca de otras madres, muchas veces basándonos solamente en lo poco que veíamos sobre su maternidad, tomando nota de lo que sucedía para cuando llegara nuestro turno.

Aunque no soy una persona que juzgue a otras, debo admitir que sí llegué a tener opiniones acerca de las cosas que haría (y las que no) cuando me convirtiera en mamá. En mi caso, era una batalla entre sentirme aterrada por no saber lo que vendría, y decir "yo no haré eso".

Por ello, y con casi ocho años de experiencia como mamá, quiero dedicar unas palabras de perdón a todas aquellas madres que pude haber juzgado antes de tener hijos.

No tenía idea

Creo que lo primero que debo decir (y admitir), es que aunque tuviera una impresión sobre lo que podría ser la maternidad, en realidad no tenía idea en lo que me estaba metiendo. Y es que la maternidad es una de esas cosas que solo conoces y entiendes realmente cuando te toca vivirla.

Desde esas noches de eterno desvelo, hasta los berrinches y demás retos que la crianza de los hijos conlleva, la maternidad es una experiencia que desafía nuestras capacidades y que en más de una ocasión nos hará sentir sobrepasadas y agotadas.

Pero cuando aún no estás dentro de este maravilloso y complejo universo llamado maternidad, es fácil asumir o pensar cosas sobre las que sí lo están.

Así que desde el fondo de mi corazón, pido perdón. A esa madre que juzgué en el supermercado porque su hijo tenía una rabieta y ella parecía no hacer nada al respecto. Probablemente solo estaba agotada y lo único que quería era salir de ahí e ir a casa.

A esa mamá que tenía a su hijo pegado a ella todo el día, porque en mi inexperiencia me dejé llevar por aquellos comentarios que decían que eso era algo negativo y lo estaba malacostumbrando. "Yo nunca lo tendré tanto en brazos ni lo dejaré dormir conmigo", decía. Y hasta la fecha, con casi ocho años de edad, sigo abrazando y recibiendo a mi hija en mi cama cuando ella me lo pide.

A esas amigas y conocidas que fueron madres antes que yo, y que decían que no tenían tiempo de hacer nada más en esos primeros años de maternidad, perdón por ingenuamente pensar que solo necesitaban organizarse mejor. Ser mamá es un trabajo real y de tiempo completo.

En general, a todas las madres que pude haber juzgado en cualquier circunstancia o situación: perdón. No tenía idea.

Ser madre me hizo entender

La maternidad me transformó. Y no solamente porque me convertí en "una persona con hijos", sino porque mi mente y mi forma de pensar cambiaron por completo. Finalmente pude vivir en carne propia lo que viven otras madres. Y es que solo una madre es capaz de comprender a otra madre.

Todos estos aprendizajes, se ven evidenciados en mi actual profesión. Ahora, no solo me dedico a escribir artículos informativos sobre crianza. Tengo y siento un compromiso moral con todas esas madres, sean nuevas, recientes y veteranas, de ayudarlas, escucharlas y apoyarlas.

Quizás en aquellos años no fui la persona más comprensiva, pero ser mamá me ayudó a tener empatía, y a ser para otras madres una persona diferente, con la que ahora pueden desahogarse sabiendo que no serán juzgadas y que les reafirmará que están haciéndolo bien.

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