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¿Cómo reducir los biberones de leche artificial que toma el bebé porque la lactancia no empezó bien?
Lactancia

¿Cómo reducir los biberones de leche artificial que toma el bebé porque la lactancia no empezó bien?

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Por mucho que se grite a los cuatro vientos que la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé porque es el que está pensado para él, el más natural, económico y que mejor le ayuda en su desarrollo muchas mujeres acabarán dando biberón por falta de ayuda y apoyo después del parto.

Tú quieres dar el pecho pero el bebé no se coge bien: llora, te hace daño, no duerme, no descansa, no descansas, llora más, te hace más daño, duerme menos, duermes menos, no gana peso y al final, aunque no es lo que querías, le empiezas a dar biberones de suplemento para salir de ese bucle. Y cuando pasan los días y la lactancia va mejor, ¿cómo reducir los biberones de leche artificial para hacer lactancia exclusiva?

¿Es que la lactancia va a mejor?

Depende. Hay mujeres que optan por no volver a intentarlo, dejan la lactancia y van directamente a los biberones y hay quienes prefieren seguir intentándolo, buscando a alguien que detecte el problema y que ofrezca soluciones. Y en esas, hay muchas que consiguen empezar a amamantar de manera satisfactoria, sin dolor, pero con un problema: el bebé toma mucha leche artificial y poca materna.

Consejo 1: Paciencia

La lactancia no está empezando de cero, por desgracia. En caso de llegar a esa situación no estáis empezando tu bebé y tú con esto de dar el pecho, sino que ya lleváis un camino recorrido un tanto complicado. En cierto modo se hace un poco más difícil porque el bebé ya ha engordado, ya requiere más "suministro" y el pecho no se ha adaptado a la nueva demanda, de modo que está produciendo por debajo de lo que produciría si todo hubiera ido bien.

Dicho de otro modo, una vez que un bebé empieza a tomar biberones la producción de leche materna queda alterada porque su hambre ya no va en sincronía a lo que extrae del pecho de su madre: perfectamente puede estar tres horas durmiendo después de haber dado cuatro chupaditas al pecho y un biberón y el cerebro materno no sabe nada de ese biberón, sino que piensa que el bebé tiene suficiente con esa pequeña cantidad de leche materna para descansar tanto tiempo.

Por eso hay que meterle caña al asunto, pero con paciencia, porque no es algo que se solucione en unas horas o días, sino una cuestión a largo plazo.

Consejo 2: Que mame cuanto más, mejor

Hay que decirle a tu cerebro que ahí hay un bebé hambriento, así que para que se lo crea tu hijo tiene que mamar muy a menudo. Tan a menudo como sea posible. Esto quiere decir que hay que intentar que el bebé haga unas 10 ó 12 tomas en 24 horas, o incluso más si lo pide.

Como la cantidad que saca del pecho no es la que querría conseguir, puede ser buena idea estar muy atenta a su demanda: a la mínima que, estando dormido, se mueva un poco, o abra la boquita, ponerlo al pecho antes de que llore. Un bebé aún medio dormido suele mamar mejor que uno que ya ha empezado a llorar, está nervioso y quiere comer cuanto antes y más, mejor.

Además, olvidarse completamente del reloj. Nada de decir "ya lleva diez minutos, le cambio de pecho", sino dejarle que mame del pecho hasta que él ya no lo quiera o pida cambio.

Consejo 3: Dormir cerca y nada de chupete

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Dormir cerca del bebé hace que la madre esté más alerta de los movimientos, de los gemiditos, etc., y que le pueda amamantar probablemente más a menudo que si el bebé no está cerca de la madre.

Además, el chupete puede engañar al bebé y calmarle el llanto cuando en realidad podría haber mamado. Como hay que aprovechar toda oportunidad posible, hay que evitar el uso de chupetes.

Consejo 4: ¿Biberón? Depende

Uno de los problemas del biberón es que el esfuerzo que tiene que hacer un bebé para comer es bastante poco en relación al que hace un bebé amamantado, que tiene que succionar.

Por eso siempre se ha recomendado que en caso de querer dar leche materna no se haga uso de biberón, sino de jeringa o vasito.

Si con esto el bebé no comiera bien, podría utilizarse un biberón pensado para las madres lactantes. Son biberones con una válvula que frena la caída de leche de modo que el bebé tiene que succionar para que le caiga, de un modo más parecido al pecho que los biberones tradicionales.

Consejo 5: No olvidarse de la leche artificial

Está claro que la idea es retirarla, pero si se la dieron al bebé en su momento es por algún motivo y quitarla demasiado pronto puede ser peor que hacerlo más despacio. Con esto quiero decir que no podemos quitar varias tomas de golpe porque el bebé podría empezar a pasar hambre, estar más irritable y hacernos sufrir por él y sufrir nosotros.

Todo depende, obviamente, de cuánta leche artificial tomara. Porque si la lactancia mixta se basaba en dar el pecho y algún biberón de 30 ml la retirada es mucho más simple que si hablamos de una lactancia en que después de la toma de pecho el bebé tomaba ya 90 ml cada 2-3 horas.

En el segundo caso hay que ir poco a poco e ir controlando el peso.

Consejo 6: Retirar unos 50 ml al día

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El primer paso, además de todo lo comentado antes, es quitar del total de leche artificial que toma el bebé en un día, 50 ml. Tanto puede hacerse retirando dos porciones de 25 ml de dos biberones, como quitar menos cantidad en más tomas (quitar 5 veces 10 ml, por ejemplo, para lo cual basta con preparar el biberón como siempre y hacer que tome 10 ml menos de cada).

Esta retirada se mantiene unos cuantos días para que sea suplida por la producción de leche materna.

Para saber que vamos bien, habría que pesar al bebé pasada una semana y esperar que haya aumentado unos 125 gramos o más de peso:

  • Si hubiera ganado ese peso se reducen otros 50 ml, manteniendo la nueva reducción una semana más hasta volver a pesarlo.
  • Si no gana lo suficiente se mantiene la misma cantidad una semana más, sin subir ni bajar, y en caso de que una semana después el bebé no aumente esos 125 gramos o más, se vuelve a aumentar la leche artificial al punto de partida.

Consejo 7: Busca a alguien que pueda ayudarte in situ

Porque esto de reducir la leche artificial, aumentar las tomas de lactancia y controlar el peso puede no ir bien, y sí hacerlo de otro modo.

En ocasiones, si el bebé apenas se coge al pecho, lo que funciona es dar biberones sin reducir la cantidad e ir extrayendo leche de manera que poco a poco la leche del biberón acabe siendo materna, e ir haciendo el afianzamiento espontáneo tantas veces como haga falta para que el bebé se coja finalmente (a veces es por falta de fuerza, que son pequeñitos, llevan días comiendo poco, y tienen tanto sueño y cansancio que se duermen al pecho sin hacer una toma en condiciones).

Pero esto, claro, depende de cada situación y de la evolución. Por eso, aunque os damos unos consejos generales, lo recomendable es tener delante a alguien que sepa del tema y que pueda estudiar el caso para ir ofreciendo soluciones.

Más información | AEP "Relactación"
Fotos | iStock
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