La lactancia materna ha demostrado tener enormes beneficios tanto para el bebé, a nivel alimenticio como inmunológico y afectivo, como para la madre. De hecho, cuantos más estudios se realizan sobre sus beneficios, más se continúa encontrando sobre el impacto que tiene este poderoso alimento vivo e inteligente en la salud de nuestros hijos.
Un estudio reciente realizado en el Reino Unido analizó las diferencias en el desarrollo neurocognitivo de los niños que habían sido amamantados durante al menos seis meses y los que no habían recibido lactancia materna, encontrando que esta puede influir en ello a corto y largo plazo.
Cómo se realizó el estudio
Para ello se utilizaron datos del Estudio Longitudinal Avon de Padres e Hijos (ALSPAC por sus siglas en inglés), en el que reclutaron a más de 14.500 mujeres embarazadas en el Reino Unido. Rellenando cuestionarios sobre la alimentación de sus hijos, se evaluó el estado de lactancia materna a las cuatro semanas, a los seis meses y nuevamente a los 15 meses tras el parto.
Entre sus principales resultados, que fueron publicados en la revista Nutrients, el equipo de investigadores señala que se observó que la motricidad fina a los 30 y 42 meses fue uno de los rasgos preescolares fuertemente asociados con la lactancia materna.
Pero el resultado más sorprendente fue el que encontró que los beneficios de la lactancia materna pueden perdurar hasta la adolescencia, ya que se encontró que los niños amamantados durante seis meses obtuvieron puntuaciones más altas en cociente intelectual (CI) verbal, de rendimiento y total a los 8 y 15 años, con aumentos promedio de aproximadamente 4,1 a 5,1 puntos de CI.
Otro aspecto que se vio afectado positivamente fue la capacidad lectora, aunque las asociaciones con la ortografía no fueron tan fuertes. También se observaron mejoras significativas en las habilidades pragmáticas de conversación a los nueve años, así como mejores resultados en evaluaciones de matemáticas.
Por otro lado, los beneficios conductuales de la lactancia materna fueron un tanto limitados, aunque se encontró que los niños amamantados mostraban menos hiperactividad, así como un mayor locus de control interno a los ocho años.
En resumen, la lactancia materna está vinculada a un mayor cociente intelectual, un mejor desempeño en lectura y matemáticas, así como habilidades motoras finas más fuertes y mejores habilidades conversacionales. Sin duda una potente razón más para continuar promoviéndola.
Foto de portada Helena Lopes en Pexels
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