¿Mi hijo tiene TDAH o solo es un niño movido? Qué es y qué no es hiperactividad

¿Mi hijo tiene TDAH o solo es un niño movido? Qué es y qué no es hiperactividad
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Últimamente se ha vuelto cada vez más frecuente escuchar a muchos hablar sobre niños hiperactivos, y es que pareciera ser una patología de fácil diagnóstico por parte de todos, pero lo cierto es que no es así, ya que amerita un estudio profundo y la aplicación de test psicométricos y/o proyectivos para determinar su existencia.

Y es que el término "hiperactividad" se suele confundir con otras condiciones, que incluso forman parte de la personalidad del niño y que no son una psicopatología como tal, como es el caso de los niños movidos.

Así, una cosa es ser movido, y la otra muy diferente, hiperactivo (o tener TDAH). Recordemos que la hiperactividad es uno de los síntomas centrales del TDAH. Vamos a conocer las diferencias entre niños movidos y niños hiperactivos.

Niños movidos y niños hiperactivos: dos cosas diferentes

Para conocer las diferencias entre los niños movidos y los niños hiperactivos, es preciso conocer en qué consiste cada concepto. ¿Qué significa "ser movido"?

Y en cambio, ¿qué significa "ser hiperactivo"? En este caso, ya hablamos de un diagnóstico clínico, cuando el síntoma forma parte del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). En el TDAH los síntomas interfieren mucho más en el funcionamiento diario del niño que el "simple" hecho de ser movido.

La hiperactividad forma parte de los síntomas del TDAH, y es un síntoma mucho más intenso que el hecho de ser movido.

¿Qué es un niño movido? Características

Los niños movidos son aquellos a los que les cuesta quedarse quietos, son muy curiosos por naturaleza y se encuentran en una constante búsqueda y exploración del mundo que los rodea.

Presentan algunas conductas que se pueden confundir con hiperactividad ante el ojo inexperto de cualquier persona que no sea especialista de la salud mental.

Sin embargo, para los psicólogos y psiquiatras resulta sencillo identificar las diferencias entre un niño movido y uno que ciertamente pueda estar presentando hiperactividad.

Y es que a pesar de ser similares, guardan entre sí diferencias marcadas que nos permiten comprender que no se trata de una patología, si no simplemente de una de las posibles características de personalidad de algunos pequeños, como pueden ser otras (habituales en niños movidos):

Curiosidad

Los niños movidos suelen ser también niños muy curiosos a los que les cuesta estar tranquilos en un solo sitio. Están en constante exploración de todo y se interesan por lo que sucede a su alrededor.

Conocen sus límites

Si bien pueden transgredir algunas normas, como por ejemplo no quedarse sentados en clases, son conscientes de que no deben hacerlo y tratarán de corregirlo.

Prestan atención

Cuando se trata de algún tema que les interesa pueden estar muy concentrados para aprender, e incluso preguntan mucho para tener más información cuando algo les llama la atención.

Son traviesos

Pueden ser niños muy traviesos, pero esto no implica ningún tipo de conducta hostil o agresiva, por el contrario, suelen ser muy alegres y actúan con picardía.

Tienen buenas relaciones

A nivel de interacciones sociales suelen ser niños que no presentan dificultades para establecer nexos afectivos con otros, bien sean sus iguales o adultos.

Pueden distraerse en algunas ocasiones

Para los niños movidos resulta muy difícil estar atentos a algo cuando no se sienten motivados, y esta es quizás la característica que más se suele confundir con la hiperactividad. Pero solo se distraen si el tema no es de su interés, ahí radica la diferencia.

¿Cómo es un niño con hiperactividad o TDAH?

La hiperactividad responde a factores neurobiológicos que no se pueden valorar a simple vista, por lo que es un error grave diagnosticar a un niño basado solamente en la observación de su conducta, lo que lamentablemente ocurre con gran frecuencia por parte de maestros, familiares y terceras personas no calificadas para hacer un diagnóstico.

Para que un niño sea diagnosticado con hiperactividad se requiere de una valoración en profundidad por parte de un especialista.

Así, no se trata simplemente de observar su conducta y etiquetarlo como hiperactivo por ser un niño que se muestra activo o nervioso y con curiosidad para explorar su entorno.

Esto puede traer serios problemas a futuro, afectando incluso su autoestima al ser estigmatizados por un diagnóstico que en muchos casos suele ser equivocado.

Hiperactividad vs. TDAH

Antes, pero, es importante diferenciar la hiperactividad del TDAH. A veces la hiperactividad forma parte del TDAH, y otras aparece como síntoma aislado (aunque lo habitual es que aparezca junto al TDAH). La hiperactividad, tanto dentro como fuera del TDAH, se traduce en las siguientes conductas:

  • Juguetear o golpear con las manos o los pies o retorcerse en el asiento.
  • Levantarse con frecuencia en situaciones en que se espera que el niño permanezca sentado (por ejemplo, se levanta en clase o en situaciones que requieren mantenerse en su lugar).
  • Corretear o trepar con frecuencia en situaciones en las que no resulta apropiado, inquietud motora.
  • La incapacidad para jugar u ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
  • Actuar como si "lo impulsara un motor"; por ejemplo, ser incapaz de estar o de sentirse cómodo estando quieto durante un tiempo prolongado.
  • Hablar excesivamente.

Otras características de los niños con hiperactividad o TDAH

Les cuesta prestar atención

Se les hace casi imposible prestar atención y mantener la concentración, sin importar el tema del cual se esté hablando, incluso si se trata de algo de su interés.

Suelen ser indiscretos

Son niños a los que se les dificultan las interacciones sociales, y suelen decir o hacer cosas que pueden ser mal vistas por los demás, actuando constantemente con indiscreción.

Tienen dificultades para regular su conducta

En cuanto a su afectividad y a su conducta, presentan algunas dificultades para regularlas, pues sus expresiones suelen ser muy intensas, llegando incluso a ser agobiantes para los demás.

Pueden tener conductas inadecuadas

Cuando se sienten frustrados o no consiguen lo que ellos desean pueden terminar mostrando agresividad o conductas inadecuadas, e incluso cuando juegan pueden ser bastante rudos con los demás.

Tendencia a la ansiedad

Los niños con hiperactividad presentan con gran frecuencia comportamientos ansiosos, les cuesta estar tranquilos y se sienten angustiados ante situaciones en las que deban esperar.

Se distraen mucho

Con gran facilidad se distraen, incluso con cosas pequeñas y sin importancia. Aunque intenten prestar atención ante el más mínimo estímulo disipan su concentración.

Esto aparece, precisamente, por el síntoma de inatención del TDAH, y no tanto por la hiperactividad.

Es frecuente que los niños con TDAH manifiesten grandes dificultades para focalizar la atención, además de los síntomas propios de la hiperactividad.

¿TDAH o niños movidos? La importancia de un buen diagnóstico

Finalmente, ten en cuenta que el diagnóstico de un niño con hiperactividad debe ser dado única y exclusivamente por personal capacitado, posterior a una valoración completa no solo del niño, sino también de su familia y de su entorno cercano.

No permitas que otros (ni tú tampoco) etiqueten a tu hijo con una patología solo por creer que puede tenerla, basado solamente en observar un poco su conducta. Etiquetar a un niño (y además, de forma errónea), puede ser muy perjudicial para su autoestima y para su sano desarrollo.

Fotos | Portada (Pexels)

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