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Seis señales que delatan falta de autoestima en los niños y claves para evitarlo

Seis señales que delatan falta de autoestima en los niños y claves para evitarlo
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Reconozco que soy culpable de no haber ayudado a mi hija en los momentos en que pasaba por una baja autoestima. No fui capaz de reconocer las señales que me indicaban que no se valoraba, que no se quería.

Y es que yo solo veía a una niña triunfadora, que sacaba excelentes notas, de la que sus profesores hablaban maravillas, que sabía comportarse allí donde iba, que no levantaba la voz, que tenía una abundante melena rizada rubia que era la envidia del resto de las madres, que tenía un rostro perfecto...

Pero no me di cuenta de que no salía, porque no tenía amigas (pensaba que se debía a que era muy responsable y tenía que estudiar), que consultaba todo conmigo porque no estaba segura de sí misma (y yo pensaba que era solo porque teníamos una buena relación) o que no le interesaba la ropa porque se veía gorda y fea (yo pensaba que era porque era más intelectual que presumida)...

De esas señales me percaté ayer, cuando Beatriz Pérez, presidenta y coordinadora de la Asociación 'Va de Cuentos', nos habló de qué tenemos que hacer los padres para fomentar una autoestima sana en nuestros hijos y cómo podemos descubrir si un niño la tiene baja. ¡Ojalá hubiera tenido esta información antes!

La autoestima se entrena

Vivimos en una sociedad cargada de ideales de belleza y éxito que marcan nuestra autopercepción desde la infancia. Por eso, es esencial trabajar desde que somos pequeños y pequeñas en construir una autoestima positiva que nos ayude a convertirnos en seres humanos autónomos, fuertes emocionalmente y preparados para enfrentarnos a los retos que nos depara la vida.

Beatriz Pérez, educadora social en pisos tutelados, sabe cómo reconocer esas señales que delatan que un niño no disfruta de una buena autoestima, porque ella las ve cada día.

Y sabe por experiencia propia que hay que "escuchar activamente a los niños, desde el respeto y el amor, porque pensamos que los adultos tenemos la verdad absoluta y sin embargo podemos aprender mucho de ellos".

"Tenemos que empezar a desaprender cosas que dábamos como ciertas e informarnos porque, a mayor información, mejor crianza".

Por eso, ha querido compartirla con las familias en un taller sobre la autoestima desde la infancia, que impartió ayer en Madrid, organizada por la Escuela Sprinter y al que asistió Bebés y Más.

Define el autoconcepto como la imagen objetiva de nosotros (somos altos, bajos, delgados, morenos...) y la autoestima es la valoración de esa imagen, dependiendo de los modelos del momento, y que cambian según la época en la que vivamos o el grupo social con el que convivamos, entre otros factores. Y asegura que los padres podemos ayudar a nuestros hijos con sus miedos e inseguridades, siempre desde el respeto y el amor.

Señales que hacen sospechar de una baja autoestima

Hay pistas que identificamos enseguida y que nos advierten que nuestro hijo puede tener problemas de autoconfianza, pero el niño lo puede reflejar de otra forma, tal y como explica la experta y pasarnos desapercibidas.

1) Comportamiento agresivo

Los niños que molestan a otros niños, muchas veces lo hacen para que el foco esté en otra persona y así, pasar desapercibidos. Les faltan herramientas para manifestar cómo se sienten y usan la agresividad como método de defensa. Porque "si eres tú el que pegas dejas de ser el centro de atención".

Los adolescentes, sobre todo, necesitan pertenecer a un grupo y ese espacio a veces lo encuentran en compañeros conflictivos.

2) La actitud crítica y perfeccionista

El niño o el adolescente presenta una alta auto-exigencia y miedo al fracaso. "Es la niña que nunca comete errores", por ejemplo, cuando tiene que equivocarse.

Si no está nunca satisfecho con sus resultados demuestra falta de confianza en sí mismo.

3) Ánimo triste

Son pequeños y jóvenes que nunca sonríen, que nada les motiva. Y los padres tenemos que estar ahí para empujarles a encontrar su camino. Todos tenemos capacidad para hacer algo que se nos da bien y nos gusta, y no hace falta que sea a nivel académico.

4) Indecisión

Se muestran incapaces de tomar decisiones: siempre tienen un “no sé” en la boca porque temen que sus decisiones generen rechazo en los demás.

Los adultos tendemos a proteger mucho a nuestro hijo pequeño y a tomar decisiones por él. Así que cuando se hace mayor y no estamos, no sabe cómo actuar.

Es un error hablar por nuestros hijos. Tenemos que permitir que digan "no", que se equivoquen, que sepan lo que es frustrarse.

5) Necesidad de complacer a los demás

No saben decir "No'" y usan mucho la frase “lo que tú quieras”. Puede significar que anteponen la aprobación de los demás a sus propios deseos o necesidades.

6) Falta de relaciones sociales

Tienen dificultades para relacionarse con otros niños de su edad. No tienen amigos. Tampoco, comprenden el placer de estar jugando con otros niños, porque sienten miedo e inseguridad.

Claves para que nuestros hijos desarrollen una autoestima sana

Hablar Nino

Asegura la fundadora de la Asociación 'Va de libros':

“Lo más importante para construir una autoestima sana desde la infancia es conocerse a uno mismo, descubrirse, saber que todos somos diferentes, únicos, y que eso está genial. Como madres y padres, es nuestro trabajo acompañar a nuestros peques en este proceso”.

Y propone hacerlo desde la mirada de los niños, utilizando el juego.

Asegura que no hay fórmulas mágicas ni libros de instrucciones para ayudar a nuestros hijos a creer en ellos mismos, aunque señala unas pautas esenciales:

1) No poner etiquetas y evitar los juicios

No es lo mismo decir “ser” que “estar”. Cuando eres algo, no lo puedes cambiar. En cambio, cuando estás de determinada manera, sí que puedes modelarlo. Es decir, no es lo mismo “Mira que eres travieso”, que ”Hoy estás muy travieso”.

De igual forma, hay que evitar juicios del tipo: "Veo que llevas ropa negra. Imagino que estás triste".

Beatriz nos pide que imaginemos que llega un niño y nos dice que no ha hecho los deberes. ¿Cómo reaccionamos? Si el niño tiene fama de estudioso, le preguntaremos qué ha ocurrido preocupados. Mientras que, si al pequeño ya le hemos colocado la etiqueta de "vago", le caerá una reprimenda porque nos e ha puesto aún con sus tareas.

Son juicios de valores totalmente injustos y que hay que evitar, para no etiquetar al niño.

2) La escucha activa

Debemos optar por el acompañamiento respetuoso, poniendo límites desde el amor. No vale todo, pero hay que estar a su lado, incluso por las noches si lo necesita, separándose del niño un poco cada día, hasta que sea capaz de dormir solo. Hay que dejarle ir.

Tenemos que respetar lo que dice el niño o la niña y hacer una lectura de por qué quiere dormir contigo: miedo, necesidad de apego...

"Hay que poner límites y no somos malos padres por hacerlo: hay que aprender a manejar libertad y límites, amor y respeto".

3) Empatizar con nuestros hijos

Tenemos que evitar minimizar las emociones de los niños y niñas y no pensar que lo que les pasa son “cosas de críos”.

“Si un niño tiene miedo al irse a dormir porque hay un monstruo debajo de la cama, el miedo que está sintiendo es real, porque de verdad cree que hay un monstruo debajo de la cama. Debemos tomárnoslo en serio y acompañarlos”.

Tampoco podemos restar importancia, por ejemplo, el mal de amores adolescente. A esta edad se mueven continuamente en los extremos y la pérdida también la viven de manera distinta a los adultos. Ante su primera ruptura amorosa creen que se van a morir, y sufren de verdad.

Por eso, la educadora social nos pide realizar un ejercicio de memoria y retroceder a nuestra adolescencia, cuando no estábamos de acuerdo con nuestro cuerpo y lo mal que nos sentíamos entonces. Debemos acompañarles y estar a su lado, sin juzgar.

4) Evitar los premios

Está totalmente comprobado que los castigos no funcionan, pero tampoco los elogios porque sí.

La experta nos explica que los niños se acostumbran a que les digamos "muy bien" y buscan la aprobación constante del adulto, hasta el punto de que terminan haciendo dibujos sin disfrutar de ellos, solo por escuchar "el muy bien".

No ocurre nada porque no se lo digamos a todo (y menos si no es cierto) y se frustre. Mejor cambiar el hábito desde que son muy pequeños y destacar de su obra algo objetivo como: "Qué casa más roja", por ejemplo.

"El refuerzo positivo es igual que el castigo. Significa que tu conducta tiene un valor y voy a estar triste o a premiarte por lo que has hecho".

Asegura Beatriz que el mensaje que no tenemos que dar a nuestros hijos es que sus actos tienen consecuencias emocionales: "tienen que entender que deben hacer algo como parte de su aprendizaje real, no porque van a conseguir amor o castigo".

5) No mentirles

Si les mentimos mucho, cuando queramos darles un mensaje real, importante, no nos van a creer. Por eso, tenemos que respetarles desde pequeños, ayudarles a ser autónomos emocionales, algo tan importante o más que saber mucho de historia o matemáticas.

Y eso es posible con preguntas de acompañamiento: "¿Cómo te sientes? ¿Te gusta?", sin resolverles los conflictos sin más. Mejor que entiendan lo que les pasa y les des las herramientas para superarlo.

6) Trabajar nuestra propia autoestima

No hay nada más importante en la crianza y la educación que el modelaje. Lo que vean y escuchen en casa es lo que les va a servir de referente. ¡Ojo con los mensajes de juicio con uno mismo o con los demás!

Eso implica también no cuestionarte ni que te cuestionen por tu forma de educar, porque no todos estamos preparados para reaccionar de la manera adecuada. Beatriz nos sugiere que cuando nos veamos desbordados y queramos chillar, nos vayamos, respiremos y regresemos a su lado cuando estemos ya más relajados.

Y es bueno que reconozcamos delante de nuestros hijos cuando nos equivocamos, porque les ayuda a entender que ellos también se pueden equivocar y que no pasa nada. Lo pueden superar. Se trata de no hablarles desde nuestra altura de adultos, sino de agacharnos para poder mirarles a los ojos y aportarles confianza y amor, mucho amor.

7) Llamar a las cosas por su nombre

Es un pene, una vagina o tengo la regla. Eso les ayuda a ver el cuerpo como algo natural, normal.

Así que tenemos que olvidarnos de ridiculizar sus órganos genitales y hablar abiertamente de sexualidad.

Eso implica, por supuesto, no asustarnos porque nos vean desnudos, sin que eso signifique que tengamos que andar sin ropa a todas horas por casa, cuando no es algo con lo que nos sentimos cómodos. Pero sí es importante normalizar el desnudo para que acepten su cuerpo tal y como es, con las mismas cosas que tiene papá y mamá.

Y si quieres saber más...

Beatriz Pérez ofrecerá más herramientas para padres en el Taller para adultos que tendrá lugar dentro del Festival Familiar 'Mira cómo molas', que la Escuela Sprinter organiza con 'Va de Cuentos' en Madrid, el próximo 6 de octubre.

Una mañana dedicada a descubrir en familia todo el potencial de nuestros pequeños, con talleres y actividades infantiles para explorar el movimiento y la creatividad, así como espectáculos de teatro y cuentos dedicados a trabajar la autoestima.

Y es que esta educadora social en pisos tutelados de protección de menores tiene clara la importancia del acompañamiento emocional para disfrutar de una autoestima sana desde niños. ¿Y tú?

Fotos | iStock

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