Nueve cosas que aprenden los niños de sus hermanos mayores de forma natural

Nueve cosas que aprenden los niños de sus hermanos mayores de forma natural
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Tener un hermano mayor puede ser una aventura y un aprendizaje constante, ya que hablamos de una experiencia única donde los niños pueden enseñarse muchas cosas mutuamente, además de acompañarse.

En el caso de los hermanos mayores, los niños aprenden muchísimas cosas de ellos. Sin embargo, hemos de tener cuidado aquí, y no darles a los hijos mayores el "rol del ejemplo", o la obligación de tener que enseñar, hacerlo todo bien para que los hermanos pequeños aprendan...

¿Por qué? Porque esto puede suponer una presión para ellos, y no es su deber tampoco asumirla. Así, debemos enfocarlo como un proceso natural que, además, se da muchas veces sin que los propios niños se den cuenta.

Lo mágico es que los mayores también enseñan a los pequeños de la misma forma inconsciente la mayoría de las veces, lo que hace que este proceso de enseñanza-aprendizaje se dé de forma natural y única.

Hablamos de un aprendizaje vivencial y experiencial, que no se aprende en los libros pero que, sin embargo, sirve para toda la vida.

¿Qué cosas aprenden los niños de sus hermanos mayores de forma natural? Hablamos de algunas de ellas y de por qué son aprendizajes tan valiosos para ellos.

Nueve cosas que aprenden los niños de sus hermanos mayores de forma natural

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Es una realidad: los hijos mayores, cuando aún no tienen hermanos, disfrutan del privilegio de tener toda la atención y el tiempo de sus padres (o gran parte de él). Pero cuando se convierten en hermanos mayores se dan cuenta de que ese tiempo, a veces, tendrán que compartirlo con su hermano pequeño.

Pero no solo se ven abocados a compartir el tiempo con papá y mamá, también los juguetes, los espacios, la habitación en algunas ocasiones...

Y todo esto, aunque al principio pueda costarles, en realidad es un valor y una cualidad que les servirá siempre.

Eso sí, también aprenden a que no todo se tiene que compartir, y que a veces pueden (y deben) escoger, ya que también tienen derecho a su independencia y a tener sus propias cosas.

Poner límites: la asertividad

En línea con el punto anterior, los niños pequeños también pueden aprender a marcar límites de cuándo sí y cuándo no, lo que tiene que ver con la asertividad (por ejemplo: cuándo te dejo los juguetes y cuándo no, cuándo podemos estar un tiempo juntos y cuándo no...).

Y es que la asertividad es la capacidad para expresar los propios deseos sin faltar al respeto al otro, con sinceridad y honestidad.

La tolerancia a la frustración

Así, los niños, si ven que no pueden tenerlo todo en un primer momento, ya que sus hermanos les dicen "ahora no", "esto sí y esto no", por ejemplo, poco a poco irán integrando el mensaje de que no siempre pueden tenerlo todo a la primera, lo que favorecerá su tolerancia a la frustración, a las esperas, etc.

Enseñar también es divertido

Aunque no debemos relegarles a los hijos mayores la tarea de "enseñar" y "ser ejemplo" para los pequeños (porque eso puede generarles presión, y no tienen por qué pasar por ella), lo cierto es que, inevitablemente, los hermanos mayores enseñarán muchas cosas a los pequeños, y muchas veces sin darse cuenta.

Y eso también es bonito. Enseñar a través del ejemplo, de forma inconsciente, y ver que los pequeños también se van haciendo mayores y que van imitando algunos comportamientos y reproduciendo ciertos aprendizajes.

El trabajo en equipo

Otra de las cosas que los hermanos mayores enseñan a los pequeños, a veces también sin darse cuenta, es la utilidad del trabajo en equipo.

Y es que, un hermano es, seguramente, el mejor compañero de equipo que uno puede tener. Es algo más que un amigo, alguien de plena confianza con quien te puedes aliar y complementar, consiguiendo grandes retos juntos.

Poder contar con alguien que guarde sus secretos

Los niños pequeños que tienen hermanos mayores también aprenden que tienen alguien a su lado en quien pueden confiar, y a quien pueden contarles sus secretos, preocupaciones...

Esto muchas veces se da de forma tan natural que ni se dan cuenta, pero un día de repente sienten la necesidad de explicar sus cosas íntimas a alguien, y miran a su lado y ahí está su hermano o hermana mayor, quien nunca les falla.

El valor de la confianza

Otra de las cosas que aprenden los niños de sus hermanos mayores, y en línea con lo anterior, es el valor de la confianza (tanto la que ellos depositan en sus hermanos como al revés).

Así, a raíz de contarse las cosas se darán cuenta de lo importante que es aprender a confiar en alguien y que esa persona también confíe en nosotros.

El respeto

Otro valor que pueden aprender los pequeños de los mayores es el valor del respeto. Aprender a respetar el espacio del otro, sus juguetes, a pedir las cosas con permiso, a llamar a la puerta antes de entrar...

Cosas que parecen banales pero que en realidad no lo son, ya que entrañan grandes mensajes que servirán a los niños para siempre y en otros contextos (los estudios, el trabajo cuando sean más mayores...).

Lo importante de divertirse "sin más"

La importancia de divertirse también es un aprendizaje fundamental en la infancia que pueden aprender los pequeños de los mayores a través de los juegos que se inventan, por ejemplo, del tiempo compartido, de las trastadas que hacen juntos...

Es decir, el mero disfrutar por disfrutar. Y esto tiene que ver con la motivación intrínseca a la hora de hacer las cosas, de la que ya hablamos en un artículo anterior; hacer las cosas por el mero placer de hacerlas, no para "obtener algo" o con un fin en concreto, más allá de divertirse.

"Dicen que los amigos son los hermanos que se eligen, pero los hermanos son amigos que se quieren."

Fotos | Portada (freepik)

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