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Cuatro de cada diez niños menores de tres años carecen de un apego seguro con sus padres

Cuatro de cada diez niños menores de tres años carecen de un apego seguro con sus padres
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Hemos hablado ya muchas veces sobre el apego y sus relaciones con el desarrollo de nuestros hijos y como puede influir en el futuro de la sociedad.

Según un reciente informe publicado por el Sutton Trust, un instituto con sede en Londres y especializado en publicaciones de investigación sobre la educación y la movilidad social, investigadores de las universidades de Princeton, Columbia, la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y la Universidad de Bristol han descubierto en un estudio realizado a más de 14000 niños que cuatro de cada diez niños menores de tres años carecen de un apego seguro con sus padres.

Según estos investigadores un niño sin unos lazos fuertes con sus padres, sin ese apego hacia nosotros tienen más probabilidades de enfrentarse a problemas educativos y de comportamiento en el futuro, tales como agresividad, y comportamientos desafiantes e hiperactivos como adultos.

El apego lo transmitimos cuando el niño llora pidiendo alimento, brazos, caricias o estar acompañado y respondemos de forma coherente le transmitimos la seguridad de que es apreciado y respetado, que tiene nuestra consideración y que tiene derecho a desear sentirse bien.

Cuando sucede esto, los niños aprenden a manejar sus propios sentimientos y comportamientos. Estos nexos efectivos con sus madres y padres proporcionan a estos niños una base desde la cual puedan prosperar en el futuro. Afirma Sophie Moullin de la Oficina de Investigación de la Población de la Universidad de Princeton.

El informe utiliza los datos recogidos por el Estudio Longitudinal de la Niñez Temprana ( Early Childhood Longitudinal Study), un estudio realizado a nivel nacional en EE.UU. y que recoge los datos de más de 14,000 niños nacidos en el año 2001. Los investigadores también revisaron más de 100 estudios académicos para su realización.

El análisis demostró que el 60% de los niños fueron capaces de formar fuertes lazos con sus padres lo que ayudaba a un fuerte desarrollo social, emocional y cognitivo que les ayudará a ser más fuertes en situaciones de pobreza, inestabilidad familiar, estrés de los padres y depresión. Además, si los niños crecen en la pobreza presentan un fuerte apego hacia los padres, y son dos veces y media menos propensos a mostrar problemas de conducta en la escuela que otros niños en situaciones similares pero que no han desarrollado estos lazos.

Por otro lado, los niños que no presentan estos lazos son más propensos a tener un lenguaje y un comportamiento más pobre antes de entrar en la escuela. Estos efectos van a acompañar a estos niños a lo largo de su vida y serán más propensos a abandonar la escuela antes de tiempo sin una formación o empleo adecuada, afirman los investigadores. Es muy probable que los niños que crecen en la pobreza, con una mala atención por parte de sus padres y un apego inseguro antes de los cuatro años abandonen los estudios antes de haber finalizado su formación.

De este 40 por ciento de niños que no tienen apegos seguros, el 25 por ciento evita a sus padres cuando están molestos (porque sus padres no hacen caso de sus necesidades), y el 15 por ciento se resisten a sus padres porque les causan angustia.

"Este informe identifica claramente el papel fundamental que tiene el apego seguro en la reducción de esa brecha escolar y la mejora de las oportunidades de vida de los niños. Más apoyo de los servicios sociales, centros infantiles y las autoridades locales podría ayudar a los padres a mejorar la forma en que se relacionan con sus hijos pequeños y podría desempeñar un papel en la reducción de esta brecha", dijo Conor Ryan , director de investigación en el Sutton Trust.

Susan Campbell, profesor de psicología en la Universidad de Pittsburgh, que estudia el desarrollo social y emocional de los niños pequeños y bebés, afirma que los apegos inseguros surgen cuando los cuidadores primarios no están "en sintonía" con las señales sociales de los niños, en especial, sus llantos de angustia durante la infancia.

Los investigadores sostienen que muchos padres de familia -incluyendo a los padres de clase media- necesitan más apoyo para poder criar adecuadamente a sus hijos, incluyendo mejoras en la conciliación familiar y una mejora económica vía reducción de impuestos y ayudas similares.

Parece que este informe viene a confirmar lo que muchos educadores, padres, profesores y pediatras vienen diciendo desde hace tiempo. Un niño que crece en un ambiente seguro, un ambiente donde sabe que si tiene un problema tiene a alguien detrás para ayudarle, terminan por convertirse en adultos seguros de sí mismos y más preparados para enfrentarse a las dificultades del día a día. El problema es que como siempre, los responsables políticos, así como las instituciones que dirigen harán oídos sordos a la hora de aplicar las medidas necesarias para solventar estos problemas. Se requiere una sociedad más preparada para ceder tiempo y espacio a las familias para que puedan educar a sus hijos y darles toda la atención que se merecen.

Necesitamos mejores políticas de conciliación, o mejor dicho, necesitamos "alguna" política de conciliación y necesitamos que nos ayuden para saber cuál es el mejor camino para recorrer con nuestros hijos. Sino nos arriesgamos a un futuro muy, muy negro.

Si queréis conocer mejor el informe podéis encontrarlo aquí.

Vía | Universidad de Princeton En Bebés y Más | Nuestra misión es permitir que la creatividad pueda florecer." Entrevista a Isabel Fernández del Castillo, Falta de apego con la madre en la infancia, mayor riesgo de obesidad en la adolescencia Foto | Thinkstock

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