Las cinco rutinas que los niños pueden hacer cada día para cuidar su bienestar emocional

	
Las cinco rutinas que los niños pueden hacer cada día para cuidar su bienestar emocional
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Es muy importante fomentar la autonomía de nuestros hijos desde que son pequeños, ofreciéndoles la oportunidad de hacer tareas acordes a su edad, animándoles a participar en la toma de ciertas decisiones familiares y no haciendo las cosas por ellos.

Cuando un niño se siente capaz de hacer cosas por sí mismo, su autoestima se ve reforzada y gana confianza y seguridad.

Por ello, debemos dar a los niños la posibilidad de trabajar su autonomía inculcándoles hábitos y rutinas diarias que, además, les ayuden a trabajar cada una de las diferentes áreas de su desarrollo: la física, la emocional, la social, la intelectual y la moral.

Si hace unos días os hablábamos de las rutinas a seguir para cuidar el bienestar físico, hoy queremos centrarnos en el cuidado emocional: ¿qué rutinas pueden hacer los niños para cuidar y mejorar su bienestar emocional?

El autocuidado: una responsabilidad que debemos inculcar desde temprana edad

Para sentirnos bien necesitamos cuidarnos, tanto físicamente (cuidando y protegiendo nuestro cuerpo) como también emocionalmente. Pero este autocuidado debe empezar a edades muy tempranas, haciendo al niño partícipe de la importancia de dedicar unos minutos al día a uno mismo.

El autocuidado es el último escalón de la escalera de construcción de una autoestima positiva, cuya base se encontraría en el autoconocimiento.

Enseñar a nuestros hijos a mimar y cuidar su cuerpo no solo es necesario como parte fundamental de su higiene y autonomía, sino que les aporta otras ventajas como la conexión con ellos mismos y con sus propias necesidades, un mejor autocontrol y regulación emocional y una maravillosa forma de relajarse.

A continuación te compartimos las rutinas de autocuidado que los niños deberían seguir desde temprana edad para favorecer su desarrollo emocional:

1) Rutinas de sueño

sueño infantil

Debemos procurar que los niños tengan unas rutinas de sueño establecidas que aseguren su correcto descanso.

Para ello, es importante evitar pantallas antes de dormir, respetar en la medida de lo posible el horario de ir a la cama, cuidar el ambiente de la habitación y llevar a cabo actividades relajadas previas al sueño (baño, masaje, cuento...). También es fundamental asegurarse de que el niño tiene cubiertas todas sus necesidades emocionales , pues eso le ayudará a relajarse y dormir profundamente.

2) Hábitos de higiene

higiene de manos

Los hábitos de higiene diaria son igual de importantes para que el niño aprenda a gestionar sus propios cuidados. Aunque comencemos con el ejemplo, probablemente, necesitaremos algo de paciencia y creatividad hasta que consigamos que se laven los dientes solos tres veces al día o las manos siempre antes de comer, entre otras cosas.

Pero para que puedan hacer estas tareas por sí mismos es importante que las cosas estén siempre a su alcance, que haya un taburete para que lleguen sin dificultades al lavabo, que coloquemos un espejo a su altura para que se puedan ver o que el armario de su ropa esté organizado en base a sus necesidades.

Podemos probar a inventar canciones, bailes o utilizar música hasta que estas actividades se conviertan en algo rutinario. También es importante explicarles la importancia de mantener una buena higiene, aunque creamos que son demasiado pequeños para entender el concepto.

3) Inculcarles la importancia del orden

Además de sus cuidados personales, para conseguir cierta estabilidad emocional en los niños, debemos inculcarles la importancia de mantener nuestro entorno ordenado.

Dos buenas formas de empezar con este hábito es enseñarles a guardar su ropa (recordamos de nuevo la importancia de organizar el armario en base a sus necesidades para fomentar la autonomía) y a recoger sus juguetes cuando el tiempo de juego finaliza.

Para hacerlo divertido y que el hábito vaya calando en ellos poco a poco, podemos ayudarnos de canciones, bailes, libros pedagógicos, recursos y por supuesto, nuestro ejemplo. Así mismo, es esencial transmitirles la importancia de cuidar las cosas respetar nuestro entorno.

4) Relajación

relajación

También es importante inculcar a los niños la importancia de actuar siempre con atención plena, y de encontrar un rato al día para relajarse y conectar con su propio cuerpo.

Para ello podemos enseñarles técnicas de relajación, que no solo les servirán para regular su comportamiento en un momento dado y poder volver a un estado de calma, sino que les servirá para llevar una vida más armoniosa, equilibrada, consciente y plena.

5) Reforzar la autoestima fomentando su autonomía

autoestima

Y por último, si queremos que los niños crezcan emocionalmente sanos es fundamental reforzar su autoestima y hacerles sentir capaces, confiados, seguros e importantes para su comunidad.

Para ello es imprescindible motivarles y darles la oportunidad de participar activamente en tareas acordes a su edad.

¡Claro que se van a equivocar! (todos nos equivocamos y además, ellos están aprendiendo), pero precisamente los errores son la mejor forma de seguir aprendiendo y de inculcarles la importancia de la perseverancia y el esfuerzo.

Así pues, no olvidemos la importancia de involucrar a nuestros hijos en las tareas y decisiones familiares, evitar hacer las cosas por ellos y, sobre todo, rebajar nuestras expectativas adultas y respetar sus ritmos, necesidades y tiempos.

Fotos | iStock, Pexels

Agradecimientos | Ana Marsá, coodinadora de comunicación de The English Montessori School

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