Cuento, pis, agua, beso… cuando tu hijo da vueltas para irse a dormir (y qué puedes hacer para ayudarle)

Cuento, pis, agua, beso… cuando tu hijo da vueltas para irse a dormir (y qué puedes hacer para ayudarle)
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¿Tu hijo da mil vueltas en la cama antes de quedarse dormido? ¿Es de los que te pide que le leas el mismo cuento una y otra vez, que le lleves un vaso de agua (del que apenas bebe) o que le des un beso (otro más) antes de apagar la luz? ¿Alguna vez has tenido la sensación de que tu peque no quiere irse a dormir y no sabe qué más hacer para evitar el momento?

Este tipo de comportamientos son muy frecuentes en niños de corta edad, y aunque pueden resultar un tanto desesperante para los padres, es importante que entendamos por qué nuestro hijo reclama continuamente la atención y qué podemos hacer para ayudarle a conciliar el sueño.

La realidad detrás del vaso de agua, el pis o el cuento

cuento infantil

A la hora de dormir, cada niño es un mundo. Los hay que necesitan del contacto de sus padres para conciliar el sueño, mientras que otros son capaces de quedarse dormidos en su habitación por sí solos y en apenas unos minutos. También los hay que necesitan de una luz, un peluche, un cuento de buenas noches...

Pero también hay niños a los que el momento de ir a la cama no les agrada, por lo que tratan de dilatar el tiempo con cualquier cosa que se les ocurre.

Así, es probable que tras haberle leído su cuento favorito y darle un beso de buenas noches, te pida de pronto que le lleves un vaso de agua porque tiene mucha sed, aunque enseguida te darás cuenta de que apenas bebe un trago.

A continuación, es probable que se levante a hacer pis - a pesar de haberlo hecho hace un rato-, que vuelva a pedirte que le des un beso, o incluso se le ocurra contarte algo que le ha sucedido en el cole y que no te había contado a lo largo del día, pese a haberle preguntado decenas de veces cómo le ha ido.

"¿Me está tomando el pelo?", es posible que te preguntes. Pero no. Tu hijo no te está tomando el pelo, ni "jugando" contigo; simplemente es su forma de decirte que te necesita a su lado.

Debemos entender que para muchos niños el momento de irse a la cama por la noche es especialmente delicado. La oscuridad no suele gustar (es la etapa del pensamiento mágico y de los monstruos en el armario), los miedos se acrecientan, la soledad de la propia cama causa inquietud, y el tener que separarse de mamá y papá también les genera estrés.

Por ello, hacen todo lo que pueden para alargar al máximo el tiempo con nosotros, echando mano de recursos que se les ocurren, como los cuentos, el pis o el vaso de agua.

Si por el contrario, tu hijo es de los que se quedaba durmiendo tranquilo tras el beso de buenas noches, pero de pronto ha empezado a mostrar este tipo de comportamientos, es probable que esté atravesando alguna etapa que le genere inseguridad, miedo o angustia.

¿Qué puedo hacer para ayudarle?

sueño infantil

A veces, los padres nos estresamos ante este tipo de comportamientos porque nosotros también estamos cansados y queremos irnos a dormir, o porque nos quedan todavía cosas pendientes que aprovechamos para hacer cuando nuestro hijo se duerme.

Pero lejos de enfadarnos con el niño, gritar o ignorar sus peticiones, es importante que le expliquemos con mucha paciencia, amor y respeto cómo nos sentimos, marcando nuestros límites, pero sin desatender las necesidades emocionales y de contacto de nuestro hijo.

En este sentido, fijaremos una hora para ir a la cama (procurando que siempre sea la misma) y acordaremos con el niño una serie de rutinas que llevaremos a la práctica antes de dormir (y que no conviene alterar): hacer pis, leer un cuento, beber agua y despedirnos con un beso.

Eso sí, es muy importante que el tiempo que compartamos con nuestro hijo antes de dormir sea de absoluta conexión; es decir, dejaremos a un lado los móviles y pondremos nuestros cinco sentidos en estar con él/ella.

El cuento que le leamos debe ser leído con interés y amor, las palabras que nos crucemos las pronunciaremos mirándonos a los ojos, y el beso de buenas noches no será un beso superficial, sino un beso dado con el alma. Y es que a menudo caemos en el error de hacer a toda prisa este tipo de cosas, sin ser conscientes de lo necesario que es para los niños (y para nosotros) la conexión emocional con sus padres.

Cuando los niños sienten que sus padres están conectando realmente con ellos, ya no necesitan llamar la atención con comportamientos que a los adultos nos pueden resultar irritantes, pues se sienten amparados, seguros y atendidos emocionalmente.

Es muy probable que tras este rato de conexión profunda entre padre/madre e hijo, el peque se quede tranquilo y afronte el sueño con calma. No obstante, si la situación se alargara en el tiempo, empeorara o apareciera de pronto sin causa justificada, es recomendable consultarlo con un experto para que nos asesore.

Fotos | iStock

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