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Nueve consejos para prevenir la asfixia por objetos pequeños

Nueve consejos para prevenir la asfixia por objetos pequeños
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Uno de los mayores riesgos de accidente doméstico en los bebés y niños es el riesgo de asfixia por aquello de que son tan curiosos que se meten de todo en la boca. Precisamente, es en la boca donde tienen más desarrolladas las terminaciones que les dan información sobre los objetos (más que sus manos), y en consecuencia, para conocerlos, se los llevan allí donde puedan chuparlos, morderlos y descubrir así su dureza, temperatura, textura, etc.

El problema de esta acción de coger cualquier cosa y llevarla a la boca es que en ocasiones pueden intentar tragar algo que no pueden tragar, o incluso pueden acabar aspirando algo pequeño, poniendo en riesgo su vida, por la posibilidad de que se produzca una asfixia. Os dejamos con nueve consejos para prevenir la asfixia por objetos pequeños.

1. No debe caber por el interior del rollo de papel higiénico

Es la regla más general y que resume todas las posteriores. Los bebés no deberían tener en sus manos nada que quepa por dentro del rollo de cartón del papel higiénico. Si cabe, es peligroso y susceptible de provocar problemas en caso de que el bebé lo intente tragar o lo respire por accidente.

2. No dejar monedas, tornillos, pendientes... a su alcance

Los bebés no deberían tener a su alcance nada que les llame la atención por su brillo, forma o tamaño. Es habitual que les pongas un juguete u objeto seguro, y al lado encuentren un objeto nada infantil y peligroso, y se lancen a por este. Lo llaman la ley de Murphy, así que tenemos que contar con ella.

3. Evitar medallas, pulseras y pendientes que se puedan desprender

Si llevan cualquier accesorio que puede desprenderse por accidente, el bebé tendrá riesgo de asfixia en caso de que se le suelte y no nos demos cuenta. Un pendiente que cae a su lado, una bebé curiosa que lo coge con sus manos y que decide probarlo, provocará un susto enorme si todo acaba mal.

4. Seguir las indicaciones de los juguetes

¿Sabéis esos juguetes cuyas indicaciones dicen "no para menores de 36 meses"? Pues hay que hacer caso a lo que dicen, porque si lo dicen es porque hay piezas o elementos pequeños que podrían desprenderse o ser peligrosos.

5. Ojo con las pilas de botón

Igualmente, si los juguetes llevan pilas de botón, que son muy peligrosas, debemos tener clarísimo que no hay riesgo de que salgan del juguete porque la tapa de las pilas esté en malas condiciones o similar.

6. Evitar alimentos que no sepan masticar bien

Como comentamos hace unos meses, hay alimentos especialmente peligrosos que muchos bebés y niños consumen porque los cogen, o porque los padres no saben que pueden llegar a ser muy peligrosos: frutos secos (cacahuetes, avellanas, almendras,...), salchichas, manzana, zanahoria cruda, caramelos, quesitos, etc...

Se suele decir que todo lo que sea pequeño y duro, pero como veis hay alimentos que son peligrosos por su consistencia: las salchichas son blandas, pero según cómo estén cortadas tienen consistencia gomosa y no se deshacen; y los quesitos, si se come mucho de golpe, se hacen como una pasta que llega a ser peligrosa.

Es mejor que la comida esté en trozos que ellos mismos puedan gestionar, siempre blandos, y que no tengan prisa para comer.

7. No asustarle si ya tiene algo en la boca

Bebés y asfixia

Si vemos que tiene algo en la boca debemos acercarnos con tiento, porque si lo asustamos con un grito o una acción muy repentina pueden realizar la aspiración del objeto antes de que lleguemos.

8. Comer y correr no son compatibles

Hay niños que no paran quietos, lo sé... pero la hora de comer tiene que ser para eso, para comer, y no para comer y saltar; comer y reír; comer y jugar; comer y correr.

Son muchos los niños que se atragantan o asfixian precisamente por eso, por correr o moverse demasiado teniendo algo en la boca.

9. No le des jarabe si está llorando

Lo ideal, incluso cuando tienen fiebre y están muy molestos, llorando, es que primero los calmemos de algún modo. En brazos, meciéndolos un poco, al menos para llegar hasta un punto en el que no estén en pleno llanto, con la boca abierta y a punto de coger aire.

Si les damos jarabe en ese punto podrían respirarlo en vez de tragarlo, y esto sería peligroso según el jarabe, la cantidad, y el punto del sistema respiratorio al que llegara.

Fotos | iStock
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