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El cambio de hora en los niños: que no les pille desprevenidos

El cambio de hora en los niños: que no les pille desprevenidos
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Ha llegado la primavera por estas latitudes (al menos en el calendario) y toca adaptar el reloj. En la madrugada de mañana sábado al domingo entra en vigor el horario de verano, por lo que a las 2:00 serán las 3:00. Si el cambio de hora produce efectos en todas las personas, estos pueden ser más visibles en los niños, de modo que hay que intentar minimizarlos en lo posible. Por eso, vamos a intentar que el cambio de hora no les pille desprevenidos a nuestros hijos.

De esa forma, lograremos que la transición sea más suave y que no se produzcan los pequeños desajustes propios de este cambio, especialmente visibles en trastornos del sueño, problemas de atención, irritabilidad, enfados, desánimo, cansancio... Como este cambio horario supone dormir una hora menos y que la noche llegue más tarde, los más pequeños pueden ver afectados sus biorritmos.

Entre los consejos para sobrellevar el cambio horario, está el de respetar los horarios que mantenéis en casa durante el año para las rutinas diarias, especialmente la hora de cenar y de acostarse.

Por supuesto, hablar con los peques sobre la modificación horaria y explicarles las razones por las que se lleva a cabo (aunque nos cueste incluso a los mayores entenderlas) les ayudará a entender por qué está más de día y ellos ya tienen que cenar, por ejemplo. O por qué a la hora de levantarse es de noche.

Todo este cambio exigirá un esfuerzo de adaptación también por nuestra parte y si desayunamos y cenamos en familia el fin de semana, intentar mantener esos horarios también y seguir con la rutina entre semana, cuando empieza el cole, sobre todo por la noche (por la mañana ya se supone que lo haremos si no queremos llegar tarde).

Cambio hora niños

Tengamos en cuenta que, según el grupo especializado en sueño de la Asociación Española de Pediatría (AEP), los niños son el colectivo que más nota los efectos y su reloj biológico puede tardar varios días, e incluso una semana, en adaptarse al nuevo horario.

Entonces, aunque tal vez no nos lo pida el cuerpo, tenemos que intentar cenar a la hora de siempre y que los niños se vayan a la cama a su hora. Les costará más dormirse y levantarse estos días, de modo que paciencia para tranquilizarlos por la noche (más que nunca, la idea de leerles un cuento resultará efectiva) y para que se levanten.

Además, los pediatras señalan que podemos preparar a los niños unos días antes realizando una adaptación lenta y progresiva al nuevo horario. Si empezamos hoy, podemos ir adelantando unos 15-20 minutos la hora de cenar y de dormir, y mañana otros 15 o 20 minutos más, incluida la hora de desayunar, comer...

En unos cuantos días, como mucho en una semana, todo vuelve a la normalidad y ademas tendremos más horas para disfrutar de las tardes (cuando el frío se decida a dejarnos por estas latitudes...). Así que, recordad, mañana de madrugada se cambia la hora, ¡que no nos pille desprevenidos a nosotros ni a los peques!

Fotos | iStock y purplekey070408 en Flickr-CC
En Vitónica | Guía práctica para que el cambio de hora te afecte lo menos posible
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