Compartir
Publicidad

Decálogo del abuelo perfecto

Decálogo del abuelo perfecto
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

En estos días que corren los abuelos se convierten en el "comodín" perfecto para cuidar de los hijos, sobre todo de los que aún no van al colegio. Son más baratos que las escuelas infantiles y sobre todo nos ofrecen más confianza.

Y si en un primer momento, con la llegada de los nietos, los abuelos suelen descubrir un vínculo familiar especial que muchas veces les hace recobrar la ilusión, este sentimiento puede ir degradándose si no se cuida la relación y pasan a ser más padres que abuelos.

Entonces, los abuelos se cansan, se estresan al tener que cuidar a los nietos de manera continua y como una obligación, de esas que ya creían pasadas. Rara vez se quejan de su situación, pero los padres deberíamos ser conscientes de ello y animarles a hablar, a compartir sus pareceres, sus quejas, sus propuestas de mejora.

Junto a ello, veamos también qué comportamientos y cualidades deberían tener los yayos para ser "perfectos", para disfrutar de su abuelidad y no cargar con responsabilidades que no les competen. Este es el decálogo del abuelo perfecto.

A cada cual, lo suyo

La familia al completo, empezando por padres y abuelos, debería tener claro el papel de cada cual. Los abuelos disfrutan con los nietos. Pero los padres son los responsables principales de la educación. Ellos ya nos educaron a nosotros, su tarea, gratificante pero ardua, ya pasó.

La sinceridad ante todo

Como hemos adelantado, los abuelos tendrían que comunicarse sinceramente con los hijos para establecer los límites de las obligaciones y no convertirse en los principales cuidadores de los nietos, si es que los hijos no lo han hecho con anterioridad. Muchas veces damos por supuestas las cosas, y la falta de comunicación con los más cercanos puede ser perjudicial.

Tú en tu casa, yo en la mía

Los niños conviven todos los días con los padres, pero con los abuelos no debería ser así (si no es que, por las circunstancias que sean, se vive en el mismo núcleo familiar). Establecer unos días a la semana (o una cantidad de días) puede estar bien.

Evidentemente, el reparto de días es imposible si los padres trabajan durante toda la semana y no existe otra posibilidad para el cuidado de los hijos. Recordemos que las familias con pocos recursos económicos dependen más de los abuelos.

Un abuelo es un abuelo

Padres y abuelos han de tener presente que los abuelos son para los niños un referente, una figura que les marcará para siempre. Ellos les pueden dar al nieto cariño, sosiego, consejo, tiempo y la sabiduría que proporcionan sus años de experiencia.

Por otra parte los abuelos están en condiciones transmitir a la nuevas generaciones los vínculos familiares fuertes y más completos, ellos están en primera línea cuando se va ampliando el círculo de afectos del bebé.

abuela cuentacuentos

Respeto a los padres

El abuelo ha de respetar las decisiones de los padres, sus estrategias o costumbres de crianza, especialmente delante de los padres, para no entrar en conflicto con ellos. No obstante, existen distintas opiniones sobre si los abuelos también pueden permitirles algún "capricho" a los niños ocasionalmente, que el niño sabrá diferenciar (esto con los yayos sí, pero con los papás no).

Personalmente "he aprendido" a hacer la vista gorda cuando ha habido algún caramelito a las horas que no tocaba, por ejemplo.

"Malcriadores", pero no tanto

En relación al punto anterior, se suele aceptar generalmente que los abuelos están para mimar, jugar, consentir y conceder algunos caprichos, pero en su justa medida. "Malcriar" a los niños, en el buen sentido del término, sería una de las claves para ser el favorito de los nietos. Cada familia ha de encontrar el equilibrio justo en este sentido.

Seguir siendo persona

Es muy importante que los abuelos no renuncien a sus propias ocupaciones, diversiones y necesidades. Ya no están trabajando y las obligaciones deberían ser las mínimas. Aparte de disfrutar con los nietos, seguro que cada cual disfrutará con muchas otras actividades, como hacían antes de ser abuelos: cine, viajes, deporte...

Santa paciencia

Los abuelos han de ser pacientes con los niños y descansar cuando sea necesario, pues a menudo los pequeños acaban con sus energías. Por supuesto, los padres deberíamos estar atentos a cualquier señal sobre el estado físico de los abuelos, aunque es bueno que los mayores se sinceren con los padres al respecto, por si acaso las señales no son captadas...

Pedir ayuda

En ocasiones la paciencia no es suficiente. Si el abuelo no se siente bien consigo mismo y con su papel de abuelo, o cree que no es capaz de abarcar las nuevas responsabilidades y eso le afecta anímicamente, deberían intentar resolver los problemas personales pidiendo ayuda, hablando con los padres...

Somos cómplices

Con los nietos se puede establecer una relación de complicidad más que de autoridad. Ser partícipes de sus juegos, de sus confidencias, sus temores, compartirlos, aconsejarlos... En definitiva, bastante similar a lo que creo que debería ser la relación padre-hijo, excluyendo solo parcialmente la cuestión de normas y límites, como hemos comentado en puntos anteriores.

Como vemos, se trata de puntos sobre los que los padres también podemos actuar, ayudando a que los abuelos disfruten de los nietos, preguntándoles, animándoles a que nos cuenten sus sentimientos, no cargándolos de responsabilidades que nos competen o de las que nos podríamos ocupar fácilmente...

La comunicación sería la clave de una relación sana y en armonía entre abuelos-padres-nietos, junto al primer punto mencionado: los padres son los que educan a los hijos.

De todos modos, al final, el decálogo del abuelo perfecto lo elabora cada familia para funcionar de la mejor forma. Espero que estos consejos nos ayuden a reflexionar sobre nuestro funcionamiento familiar y que encontremos nuestro decálogo particular.

Fotos | surlygirl y Brian Finifter en Flickr-CC En Bebés y más | ¿Deben los abuelos cuidar de nuestros hijos?, Abuelos niñera, Riesgos y beneficios de ir a la guardería (I) y (II), De abuelos "malcriadores" a abuelos educadores

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos