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Un poquito mas... (II)

Un poquito mas... (II)
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Cuchara en mano, el niño en la trona, sujetándole casi las manos para que no pueda apartar la comida que va a su boca por mucho que intente apartarla. Una imagen recurrente con una banda sonora que repite “un poquito más“.

Por mamá y por papá. Viene un avioncito. Abre la boca. Hay que comerse todo para poder crecer. Una lista interminable de mensajes que llegan al niño que sencillamente no quiere comer más.

Lo que de verdad necesita comer un niño pequeño

Finalmente yo acepté, tras leerme el mágnifico “Mi niño no me come“ de Carlos González, que las necesidades nutricionales de mi hijo, que crecía sano, feliz y activo, eran considerablemente menores y que él era capaz de saber perfectamente si quería o no “un poquito más“.

Y es que, además, con que se coman una cucharada o dos más no estaremos cubriendo una supuesta ingesta insuficiente de nutrientes. Un poquito más no hace la diferencia. Comer de todo ayuda, pero comer de todo significa comer alimentos con proteínas, hidratos, vitaminas, minerales y fibra suficiente.

Por eso, relajarnos y respetar los gustos del niño, ofreciéndole nuevos sabores sin presionar, es la manera más sencilla de conseguir que logre una alimentación equilibrada, aunque odie la pera, las lentejas y las espinacas, cosas que mi hijo, por ejemplo, repudiaba intensamente.

Por ejemplo, un niño sano, varón, de seis meses, necesitará entre 491 y 779, pero, otro niño, también sano, de dos años, estará perfectamente con una cantidad de calorías que fluctua entre las 729 calorías y las 1301, según explicábamos en un post que recogía las recomendaciones sobre las necesidades calóricas en niños que ya toman alimentación complementaria.

Igual que la cantidad es variable, hay otros factores que influyen poderosamente en el apetito de un niño. Su estado emocional, el estar incubando una enfermedad o tener un estirón tendrán reflejo en la cantidad de comida que aceptará si respetamos su apetito.

Respecto al tipo de alimentos, nos encontramos con la misma circunstancia. Para lograr una alimentación equilibrada la clave no es comer lentejas, espinacas o pera. La clave es tener un aporte de nutrientes adecuado y ese aporte se puede lograr de fuentes muy diversas, sin que, el tomar una determinada cantidad de alimentos diferentes sea imprescindible siempre que lo que coma logre un equilibrio.

Nutrición y chantaje

Creo que, esa costumbre de insistirles, grabada en nuestro inconsciente por nuestras vivencias y que reproducimos sin darnos cuenta, enlaza con aspectos psicológicos de la madre, temores de desnutrición o, más bien, una manera de reforzar la dependencia del hijo o el apego mal entendido.

La comida es amor, pero que el niño se vaya a comer todo lo que hay en el plato no significa que seamos mejores o peores madres, ni que él nos quiera más. La nutrición no debería ligarse al chantaje.

Insistir en que un niño sano se coma más de lo que le entra más bien puede ser contraproducente, pues terminaremos interfiriendo en el mecanismo natural de reconocimiento del apetito. Ya no será capaz de reconocer los signos de su cuerpo que indican que está saciado y eso conducirá a que pueda comer más de lo necesario en un futuro.

Pero voy más allá. No comer por necesidad y la cantidad que el cuerpo pide, añadiendo a eso chantajes y presiones de la madre, la persona de la que el pequeño depende para construir su propia imagen, puede producir un daño que conduzca a trastornos alimentarios, ya que el amor de la madre y su aceptación dependen de la relación del niño con la comida que ella le ofrece.

Y es que el “un poquito más” no se queda en esto. Va unido, en ocasiones, a chantajes, amenazas y las más rocambolescas premoniciones. “Si no te lo comes todo mamá no te querrá”, “si no te lo comes todo te vas a poner enfermo”, “eres malo y no me quieres si no te comes lo que te he preparado” son algunas de las frases más típicas y sencillas, pues además puede haber amenazas sobre monstruos o desgracias que pueden acaecer si el niño no se come ese “un poquito más“.

En Bebés y más | Te vas a caer…, Alimentación complementaria: ¿Cuánto tiene que comer mi hijo? (II), ¡Mi niño no me come!, Un 40% de los niños son “mal comedores”, Un poquito más…

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