
Hemos visto hasta ahora qué es el chantaje emocional y como esta violencia puede ejercerse usando al niño como amenaza o convirtiéndolo en víctima indirecta de los enfrentamientos entre adultos, además de ser, en otras ocasiones, él mismo, la víctima directa de un chantaje que, repetido y normalizado, usado como modo de conseguir obediencia, puede dejar huellas en el pequeño.
Pero ahora vamos a ver con más detalle como funciona el chantaje emocional y los recursos que usa la persona que lo realiza, de manera que identifiquemos los procedimientos que utiza.
El miedo en el chantaje emocional
El miedo es el arma del chantajista emocional: miedo a no ser amados, a ser abandonados, a ser rechazados y no respetados, miedo a ser “una mierda”. El propio chantajista, aunque no seamos conscientes de eso, también tiene mucho miedo, ya que su autoestima se asienta no en él mismo, sino en la imagen que proyecta y en lo que consiga de los otros.









