Sigue a Bebesymas

Apgar

Las primeras horas de vida del recién nacido son claves para evaluar su estado general. Es por eso que durante el tiempo que permanece en el hospital recibe los primeros chequeos médicos.

El control a lo largo de las horas siguientes al nacimiento son muy importantes para asegurarse de que el bebé se encuentra bien, así que en este punto la observación por parte de los padres es fundamental para comunicarle al pediatra cualquier preocupación con respecto a vuestro bebé.

Ni bien nacer y después de ser presentado a los padres, se le realiza al bebé su primer chequeo médico conocido como test de Apgar, un sistema de puntuación para valorar el estado del recién nacido a los minutos de nacer.

El primer chequeo médico del bebé se realiza en la propia sala de parto mientras la madre es atendida en la última fase del alumbramiento. Consiste en una exploración exhaustiva por parte de un pediatra en la que se mide el peso, la longitud, el perímetro craneal, el perímetro torácico, factor y grupo sanguíneo.

También revisa la cabeza, las caderas, el tórax, los genitales, la columna vertebral y las extremidades del bebé para asegurarse de que todo es normal y no se detecta ninguna anomalía o malformación.

Test de Apgar

Al minuto de nacer se realiza una valoración del estado general del recién nacido llamado test de Apgar que vuelve a repetirse a los cinco minutos.

El test recibe ese nombre pues fue la doctora Virgina Apgar, en 1953, quien ideó esta forma de evaluación, que para algunos no se trata de una valoración objetiva, sino que depende del criterio subjetivo de la persona que lo realiza.

De cualquier forma, es la forma que se utiliza en la actualidad que puntúa el estado general del bebé de 1 a 10 según 5 parámetros. Cada uno de los parámetros se puntúa de 0 a 2, que al sumarlos alcanza una puntuación máxima de 10 puntos. Los cinco parámetros son:

Frecuencia cardiaca: no existe (0 puntos), menor a 100 latidos por minuto (1 punto), mayor a 100 latidos por minuto (2 puntos)

Movimientos respiratorios: no exiten (0 puntos), entrecortados e irregulares (1 punto), regulares y llanto fuerte (2 puntos)

Tono muscular: atonía (0 puntos), movimientos lentos y reducidos (1 punto), movimientos fuertes y flexión de las extremidades (2 puntos)

Respuesta a estímulos: no existe (0 puntos), sólo hace muecas (1 punto), tose, estornuda y llora (2 puntos)

Coloración de la piel
: azul, blanca (0 puntos), tronco rosado y extremidades azules (1 punto), tono sonrosado general (2 puntos)

La mayoría de los recién nacidos obtienen una puntuación de entre 8 y 10 puntos. Cuando el resultado es inferior a 5 puntos se debe normalmente a dificultades que haya podido tener el bebé durante el parto o a problemas cardiorrespiratorios.

Segundo chequeo a las 24 horas

A las 24 horas de nacer, el pediatra vuelve a hacer un chequeo del bebé en el que valorará otra vez su aspecto general pero hará una revisión más exhaustiva. Preguntará a los padres si el ha hecho pis, si ha comenzado a tomar el pecho y si ha hecho su primera deposición llamada meconio.

Explorará la columna, la cabeza, los ojos, la boca, los genitales, los oídos, las extremidades y muy especialmente las caderas. Le realizarán unas maniobras, conocidas como maniobras de Ortolani y Barlow, que consisten en una serie de movimientos que flexionan y abren las piernas para comprobar si la articulación es la correcta o pudiera presentar alguna anomalía como una displasia de cadera.

También se le hará una exploración neurológica para valorar los reflejos del recién nacido como el reflejo de succión, el reflejo de Moro, el reflejo de marcha, el reflejo de prensión plantar, etc.

Prueba del talón o screening neonatal

A las 48 horas de nacer y luego entre el cuarto y octavo día de vida se le realiza la que se conoce como prueba del talón por ser allí donde se extraen las gotas de sangre necesarias para efectuar las pruebas clínica de detección precoz de enfermedades metábolicas congénitas.

Permite detectar el hipotiroidismo, la hiperplasia suprarrenal, la fibrosis quística o la hiperfenilalaninemia, enfermedades en las cuales es fundamental un diagnóstico precoz para evitar consecuencias importantes como daño cerebral o retraso mental.

En algunas ocasiones también se le practica al bebé una prueba auditiva, aunque no es una evaluación que esté generalizada. Lo deseable sería que se le realizara a todos los recién nacidos para descartar cualquier problema como deficiencia auditiva o sordera para poder ser tratadas antes de los 3 años.

Foto | Flickr (VirtualErn)
En Bebés y más | La prueba del talón: un pinchazo preventivo

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

3 comentarios