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Las 12 razones por las que los tíos también son una compañía increíble para sus sobrinos
Ser Padres

Las 12 razones por las que los tíos también son una compañía increíble para sus sobrinos

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Hace unos días decidimos hacer un homenaje a las tías, hermanas del padre o hermanas de la madre, o cuñadas de estos, por ser quienes son y ser como son, por cuidar y querer tanto a nuestros hijos y por ser una figura joven, con energía y sin la necesidad de ser tan responsable como debe ser una madre o un padre, que son los máximos referentes de los niños y su ejemplo es básico.

Tanto en Facebook como en la propia entrada muchos tíos se sintieron molestos porque se vieron excluidos en dicha entrada y, como ellos también se lo merecen, hoy les hacemos un homenaje con las 12 razones por las que los tíos también son una compañía increíble para sus sobrinos.

Porque si tienen hijos, sabrán un montón de juegos

Si los tíos ya tienen hijos seguro que saben ya un montón de juegos, así que no tendrán problemas en tirarse al suelo, ensuciarse si hace falta e incluir a los sobrinos en los juegos con sus hijos. Además, sabrán historias increíbles, de la de cuentos que llevan ya leídos y casi memorizados, y de la cantidad de películas que se hayan tragado, así que son perfectos para tener a un montón de niños sentados escuchando atentamente esperando el desenlace de una historia que pueda parecer increíble.

Porque si no tienen hijos, se inventan los juegos

Si no tienen hijos, quizás no sepan tantos juegos ni historias, pero da igual: se los inventan. No estarán tan puestos al día en lo que a cuentos se refiere, pero les bastará echar la mente un poco atrás para recordar algún videojuego, algún cómic o alguna serie de ciencia ficción para tenerlos embelesados el rato que haga falta: "quizás queráis saber algo de un hombre que consiguió un anillo muy especial, que cuando se lo ponía la aparecía un traje verde y una máscara, con el que podía hacer tantas cosas como imaginara". "O quizás no sepáis qué es un Hobbit, que pudiera parecer un enano, pero es más pequeño, y pudiera parecer un niño de lejos, pero no de cerca... son fantásticos rastreadores, muy silenciosos, y curiosamente conozco la historia de uno que ¡una vez vio tres trolls!".

¿Toca tomar el té? Se convierten en una distinguida señorita con ademanes de lo más educados. ¿Toca ser Batman? Sabrán hacer la voz a la perfección, hasta dejarse la garganta en la imitación si hace falta. ¿Toca jugar a coches? Sin problema. ¿A fútbol? Seguro que será benévolo y solo se los regateará cuatro veces hasta que decida pasársela a alguno. ¿A las muñecas? También saben poner voz de mujer, así que habrá que escuchar lo que tengan que decir, porque seguro que es "importante".

Porque son como papá, sin el filtro de mamá

Un padre es una persona que idea juegos y actividades con los hijos que poco a poco van siendo censuradas porque a mamá no le hacen gracia. Cuando son pequeños, bebés, obviamente no, pero cuando son más mayores, tanto a los padres como a los niños les encantan los juegos "malabares", que son aquellos que se hacen siendo el niño el malabar. Ahora te lanzo, ahora te hago volar, ahora haces unos giros increíbles por el aire, etc., hasta que la madre se enfada y amenaza a papá con algo que le hace cambiar de opinión. Vamos, que los padres acabamos teniendo filtro.

Pero los tíos no lo tienen, así que son como el padre que nunca pudieron tener, en el "peor" sentido de la palabra (para las madres). Yo mismo he lanzado al aire a alguna de mis sobrinas y, madre mía, luego no querían que las dejara de lanzar: "anda, dile a tu padre que te haga esto más a menudo, que yo me estoy dejando los brazos"... pero no, ¿cómo va a hacer algo así? Ningún padre quiere dormir en el sofá.

Porque son como un hermano mayor

Igual que las tías son como las hermanas mayores, los tíos pueden serlo también: por lo divertidos que son, por las cosas que hacen con nuestros hijos cuando están juntos y porque pueden enseñarles muchas cosas y pueden convertirse en una figura de confianza. Los padres tenemos una barrera lógica con los hijos, que es la obligación de educarles. Eso hace que no podamos ser sus amigos (o solo sus amigos), porque tenemos que ser algo más. Pero ellos, los tíos, no suelen tener esa barrera (a menos que cuiden de los sobrinos todos los días, varias horas...) y pueden tener una relación increíble con ellos. Tan increíble que los niños acaban teniendo ganas locas de volver a verles.

Porque tienen energía infinita

Los padre llegamos justitos al final del día, todo hay que decirlo, pero los tíos que no tienen hijos no tienen esa sensación de cansancio casi constante y llegan ahí donde los padres nos quedamos ya sin ganas. Y como solo están con ellos algunos días, y algunos ratos, se dejan la piel en esos instantes compartidos.

Porque tienen cosas chulísimas en su casa

Ya lo he dicho, pero es que es así: algunos tienen instrumentos musicales (los padres los tendríamos también, pero a veces es elegir entre eso o que tu hijo tenga una habitación), otros una televisión enorme, otros un proyector de cine, algunos una consola con accesorios increíbles y los más coleccionistas, esos juguetes tan chulísimos que nunca han dejado tocar a nadie pero que a veces cogen un rato para jugar con sus sobrinos, siempre diciéndoles que son juguetes muy especiales y que hay que tratarlos con mucho cariño.

Porque también son los mejores confidentes

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Precisamente porque pueden ser como un hermano mayor, si hay confianza pueden llegar a ser un gran soporte para ellos. De nuevo, si son más jóvenes que los padres, pueden tener más presente el momento de los cambios, de las relaciones con amigos y amigas, la adolescencia, etc. Además, ellos no son los padres y eso les ayuda a ver las situaciones desde fuera, con perspectiva, y pueden ser más objetivos y en ciertos asuntos y momentos, más cercanos a ellos.

Porque compran ropa chulísima

Solo a ellos se les ocurriría aparecer con la camiseta del equipo favorito de los niños, con su nombre detrás. O con una de algún superhéroe, o de algún grupo de rock. Vamos, que no es lo que comprarán de primera elección, pero si acaban comprando ropa, seguro que aciertan porque no se andan con "tonterías" de rayitas, cuadros ni topos.

Porque si se olvidan del regalo, lo arreglan a lo grande

Emm, sí. Esto puede pasarles si los padres no montamos fiesta. Que llega el día del cumple y no se acuerdan. Pero no pasa nada, porque si se olvidan, lo arreglan a lo grande: "déjame a los niños que me los llevo al cine, con palomitas y todo, y luego nos vamos a cenar unas pizzas o lo que sea". O "déjamelos que me los llevo a casa y pasan la noche conmigo", o "idos por ahí a tomar algo, o a pasar el fin de semana fuera, que ya me quedo yo con ellos en vuestra casa".

En un momento te preparan una comida riquísima

Lo de hacer pasteles suele dejarse más para las tías... ellos son más de cosas prácticas, de comer, de las de cuando hay hambre de verdad. En un momento te hacen un plato de pasta increíble, una pizza o una hamburguesa que ni en el McDonalds. ¿Quieres que coman sano? Bueno, igual algún día se suman a la causa, pero ellos lo tienen claro: "si se quedan conmigo es para pasarlo bien y para celebrar que estamos juntos, así que hoy beben Coca-Cola (sin cafeína), que lo sepas". "Sí, tranquilos, les haré una foto con la cara de "Arrggghhhh" cuando metan el primer trago, que aquí nada de echar un poquito de agua ni tonterías de esas".

Las fiestas nocturnas son lo más

Si las de las tías son divertidísimas, las de los tíos pueden ser la hecatombe. Peli, cena guarra, unas partidas a la consola y todo con un volumen más alto de lo recomendable para convivir en comunidad. "¿A qué hora se durmieron? Pues ahora que lo dices, no sé... porque creo que me dormí yo antes". "Que nooo, prontooo. Si a las ocho ya estaban de pie", nos dicen mientras le guiñan un ojo a nuestros hijos y ellos sonríen pícaramente tras sus manos "escondementiras".

Porque les quieren con locura

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Porque ellos también les quieren por locura y se desviven por ellos, dando lo mejor de sí, aprendiendo trucos de magia para cuando vuelven a verles, chistes e incluso cuentos, y porque son como un segundo papá, y eso mola mucho, pero mucho.

Sí, vale, no todos los tíos son tan mágicos como estos de los que hemos hablado hoy, pero muchos sí lo son y merecen también un sincero homenaje por su labor, por su presencia y por ser esa figura que los niños llegan a admirar tanto. Gracias tíos por vuestros ratos, juegos y diálogos con los niños. Ellos son tan importantes para vosotros como vosotros para ellos, así que ¡seguid así! (aunque la madre os diga que no).

Fotos | iStock
En Bebés y más | El cerebro del hombre cambia al cuidar de los hijos, El hombre que se quedó con los hijos de sus amigos con la única condición de poder llevarse la cámara de fotos

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