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Vacunar a los bebés podría ayudar a disminuir el riesgo de muerte súbita

Vacunar a los bebés podría ayudar a disminuir el riesgo de muerte súbita
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Los bebés reciben sus primeras vacunas a los dos meses de edad. Ese día, según el calendario de cada comunidad, pueden llegar a recibir hasta 9 inmunizaciones de golpe, si contamos las 6 de la vacuna hexavalente (tétanos, difteria, poliomielitis, hepatitis B, haemophilus influenza B y tos ferina), la de la meningitis C, el neumococo y el rotavirus.

Dicho así da hasta miedo, y quizás por eso hay gente (poca, pero la hay) que decide retrasar las primeras vacunas a los bebés. Sin embargo, no solo no es negativo para los bebés sino que parece que hay un beneficio añadido que muchos no conocíamos: vacunar a los bebés podría ayudar a disminuir el riesgo de muerte súbita del lactante.

¿Por qué se vacunan a los bebés a los 2 meses?

Mucha gente me lo pregunta cuando, al mes de vida, les explico que un mes después recibirán las primeras vacunas: ¿por qué tantas y tan pronto? ¿No se pueden poner más tarde? ¿No son muchas vacunas de golpe? ¿No son muchos virus en sus pequeños cuerpecitos?

Bien, en realidad no son virus, son vacunas, creadas para lograr que el cuerpo reaccione como si entrara el virus, creando defensas, pero sin los síntomas del virus. O sea, que en realidad no estamos contagiando al bebé, sino exponiéndole a dosis controladas de sustancias que crean inmunidad. Si comparamos esas 9 vacunas con los miles y miles de microorganismos con que entra en contacto desde el momento que nace la cosa queda, en realidad, bastante ridícula. Es más, si lo comparamos con la cantidad de microorganismos que le pasamos al bebé cuando le damos un besito o cuando se mete la mano en la boca, el número 9 queda diminuto.

¿Que no afectan del mismo modo porque las vacunas muchas veces dan fiebre? Es cierto, no es lo mismo estar en contacto con miles de microorganismos varios que recibir una inyección que provoca la estimulación de tu sistema inmunitario hasta el punto de provocar muchas veces fiebre, pero la razón vale la pena: prevenir que coja todos esos virus y bacterias.

Sobre si son muchas de golpe, pues sí, lo son, pero es que debe ser así. Cuanto antes se vacuna a un bebé antes lo proteges y menor es el riesgo de que se contagie de patógenos que podrían ser muy peligrosos, así que vale la pena hacerlo a los 2 meses y no después. De hecho, se hace en esa edad y no antes porque el efecto de la vacuna en menores de 2 meses es más limitado y se considera que no vale la pena adelantar la fecha. Si fueran efectivas, si funcionaran igual, las vacunas se administrarían el primer día que nacen.

Se ponen a los dos meses y disminuyen el SMSL

Así que, como digo, a los dos meses se administran unas cuantas vacunas a todos los bebés con el fin de protegerles de los virus y bacterias para los que se vacuna pero con un beneficio añadido, pues parece que disminuyen el riesgo de muerte súbita del lactante, un problema que nos asusta mucho a todos los padres.

Este dato es esperanzador porque una de las mayores dudas con respecto a la muerte súbita era si las vacunas aumentaban el riesgo en realidad. Se pensaba porque muchos bebés eran encontrados muertos días o semanas después de haber recibido las vacunas y en una situación así es fácil pensar que pudiera haber relación. Sin embargo, no solo se ha visto que no existe dicha relación, sino que parece que las vacunas podrían tener un efecto protector.

Esto es, al menos, lo que dice un estudio que valora la relación entre las vacunas del tétanos, difteria y tos ferina (administrada a los dos meses) y el SMSL.

Para hacer el estudio, los investigadores analizaron el número de casos de muerte súbita del lactante y los contrastaron con los historiales de vacunación. Con datos de EE.UU., vieron que la mortalidad por SMSL aumentó significativamente entre 1968 y 1971 (más de un 27% de casos cada año), que desde 1971 hasta 1974 aumentó un 47%, que entre 1974 y 1979 aumentó un 3%, que entre 1979 y 1991 disminuyó un 1% y que entre 1991 hasta 2001, más o menos cuando se empezó a aconsejar que los bebés durmieran en decúbito supino y la cabeza girada hacia un lado, disminuyó un 8%. Desde el año 2001 las cifras se han mantenido constantes.

En referencia a la cobertura vacunal, parece ser que a mayor cobertura menores tasas de mortalidad, pues cada 10% de aumento de la cobertura supone una reducción del riesgo de SMSL de un 0,92 (si el riesgo fuera 1, nos diría que la vacuna no hace nada con respecto a la muerte súbita, y si fuera mayor que 1 el estudio diría que la vacuna aumenta el riesgo de muerte súbita). Para obtener estos datos, los investigadores ajustaron como factor de confusión la posición al dormir, pues es algo muy determinante que podría alterar el resultado. Es decir, aun cuando los bebés dormían en la posición correcta, la incidencia de muerte súbita era inferior cuando había más niños vacunados.

Así que sí, las vacunas son importantes y sí, deben administrarse cuando se indica en el calendario de vacunas, siendo las primeras por norma, a los dos meses de edad.

Vía | Abstract del estudio en PubMed
En Bebés y más | Buenas noticias: descubren el gen mutado que causa la muerte súbita, ¿Qué debemos tener en cuenta después de que le pongan las vacunas?, Diez cosas que debemos saber sobre las vacunas

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