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Un niño con cáncer encuentra en su hermana un donante compatible y viven juntos el momento del transplante a través de Facetime

Un niño con cáncer encuentra en su hermana un donante compatible y viven juntos el momento del transplante a través de Facetime
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Quien tiene un hermano, tiene un tesoro. Pero para Jack, su hermana Ava es además la persona que le ha salvado la vida. Estos hermanos australianos han protagonizado una preciosa historia de generosidad, amor incondicional y lucha por la supervivencia.

Jack, que fue diagnosticado de un cáncer infantil hace unos meses, ha recibido una médula compatible y la donante no ha sido otra que su hermana, que ha podido ver emocionada el momento del transplante a través de Facetime.

Compatibilidad entre hermanos

Jack tiene once años y el pasado mes de mayo fue diagnosticado de leucemia mieloide aguda, un tipo de cáncer en la sangre. A pesar de recibir quimioterapia, la enfermedad no había sido erradicada por lo que los médicos del hospital Randwick Children's Hospital de Australia, optaron por realizarle un transplante de médula.

Tras realizar las pruebas de compatibilidad con sus hermanas, Ava de nueve años y Addie de seis, los médicos aconsejaron a los padres que fuera Ava la donante, y en el mismo hospital se le realizó la intervención para poder salvar a Jack.

Ava fue sometida a una cirugía bajo anestesia general para extaer la médula de ambas caderas, y mientras se recuperaba de la intervención en la habitación del hospital, pudo ver a través de Facetime el momento en que su hermano recibía el transplante.

Sus padres están muy emocionados con todo lo ocurrido y han indicado a declaraciones al Daily Telegraph que "es un regalo increíble para alguien poder hacer eso por un hermano".

Ava fue dada de alta a lo pocos días y se ha incorporado de nuevo al colegio con la esperanza de que su donación sirva para curar a su hermano que, de momento, se recupera de forma favorable aunque los médicos insisten en que es pronto para poder afirmar que el transplante ha funcionado.

¿Cómo donar médula?

Tal y como se informa desde la Fundación Josep Carreras, dentro del grupo familiar, los hermanos son los mejores donantes para un paciente que necesita un trasplante de médula ósea, debido a que existe un mayor grado de compatibilidad.

Sin embargo, sólo entre un 25% y un 30% de los pacientes tiene la posibilidad de encontrar un donante familiar compatible, con lo que el resto de pacientes debe recurrir a los donantes voluntarios inscritos en los registros internacionales de donantes.

Jack ha tenido mucha suerte y sus padres lo saben, por eso han aprovechado la ocasión para hacer un llamamiento a la donación de médula, un procedimiento rápido que puede salvar millones de vidas.

Según informaba El Mundo en este artículo publicado en septiembre, en España, las donaciones de médula aumentaron un 216% con respecto a 2013, alcanzándose la cifra de 340.000 voluntarios registrados. Pero nunca es suficiente, por eso debemos tomar conciencia de lo que puede implicar para alguien un simple gesto nuestro.

Si quieres donar médula debes ponerte en contacto con tu hospital de referencia y allí te informarán del procedimiento a seguir. En líneas generales, la donación debe partir de una persona de entre 18 y 55 años de edad, con un buen estado de salud, un peso mínimo de 50 kg y sin antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas, autoinmunes, infecto-contagiosas o neoplásicas.

En un 70% de los casos, el procedimiento de donación ocurre mediante citoaféresis o donación de sangre periférica. Una vez hecha la donación, el producto obtenido se administra al paciente como si fuera una transfusión.

En el caso de la hermana de Jack, la donación se hizo a través de cirugía mediante punción de las crestas ilíacas (hueso de la cadera). Esto ocurre en un 30% de los casos y dependerá de las necesidades del paciente y la opinión del donante.

Tal y como hemos comentado más arriba, sólo el 30% de las personas que necesitan un trasplante de este tipo encuentran un donante compatible que les proporcione la esperanza de curación. En nuestra sangre, o en la sangre del cordón umbilical podría estar la cura para alguien. ¡Donemos vida!

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