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Gatos, perros y eccemas en la infancia

Gatos, perros y eccemas en la infancia
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El eccema es un trastorno de la piel que consiste en erupciones pruriginosas y descamativas, muy frecuente en los bebés. Los niños pequeños con antecedentes familiares de alergias serían menos propensos a sufrir eccema si conviven con un perro desde la infancia.

En cambio, un gato elevaría ese riesgo, aunque sólo en niños con sensibilidad al alergeno felino. Aunque mientras no se confirmen los resultados, según señalan sus autores no se trata de recomendar la presencia o no de animales en casa con niños pequeños, pues hay una relación compleja entre la mascota familiar y la salud infantil.

Y sobre todo creo que se trata de una cuestión muy personal la de querer o no convivir con animales en el hogar familiar. En el caso de familias que tengan mascotas, pueden darse casos de separación de los animales cuando se comprueba que los niños les tienen alergia.

Por ello siempre hay que plantearse ésta y otras cuestiones antes de que entre un animal en casa, que por otro lado puede ser muy beneficioso para los niños.

Pero volviendo a la investigación, publicada en "Journal of Pediatrics", incluyó a 636 niños que desde muy pequeños participaban en un estudio de largo plazo sobre la exposición ambiental y el riesgo de alergia. En todos, el padre o la madre habían tenido asma, alergias nasales o eccema.

Cuando los niños tenían menos de un año, el equipo visitó sus hogares y reunió muestras de polvo. Los autores hicieron exámenes anuales para evaluar si eran sensibles a varios alergenos, es decir que si sustancias como el pelo de una mascota o la humedad hacen que el organismo produzca anticuerpos.

El equipo halló que el 14% de los niños tenía eccema a los cuatro años. Pero esa tasa bajaba al 9% en los 184 niños que convivían con un perro desde la infancia.

Entre los niños sensibles al alergeno canino, tener un perro en el hogar estaba asociado con una disminución del riesgo de desarrollar eccema: de los 14 niños con esos dos requisitos, dos tuvieron eccema, comparado con 17 de los 30 niños sensibles al pelo canino pero que no habían convivido con un perro desde pequeños.

Los autores del estudio sugieren que la exposición temprana al alergeno canino (sustancias en el pelo, la saliva y la orina de las mascotas) afectaría el desarrollo del sistema inmune infantil de modo que inhibiría el eccema, generando tolerancia.

En cuanto a los gatos, la observación fue más compleja. No hubo relación entre la presencia de un gato en el hogar en la infancia y el riesgo de eccema, pero los niños sensibles al pelo de gato desarrollaban alergias menos frecuentemente si no habían convivido con felinos.

En cualquier caso, hay cierta relación entre la convivencia con perros y gatos y el riesgo de desarrollar eccemas en la infancia, por lo que habremos de llevar especial cuidado si los niños tienen antecedentes de alergias y mantenerlos en un entorno lo más limpio posible, incluidas las mascotas.

Vía | Buena salud Más información | JPeds Foto | Two Ladies & Two Cats Flickr En Bebés y más | ¿Los gatos provocan alergia a los niños?, Los perros protegen a los niños de las alergias

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