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Cómo utilizar correctamente el pulsioxímetro en bebés y niños

Cómo utilizar correctamente el pulsioxímetro en bebés y niños
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Los problemas respiratorios en los niños son muy frecuentes y constituyen uno de los principales motivos para acudir a Urgencias, así como una de las causas más frecuentes de ingreso hospitalario.

Por desgracia tengo experiencia en este campo, pues uno de mis hijos fue muy propenso a las bronquiolitis en sus primeros meses de vida y ahora debemos lidiar con crisis frecuentes de broncoespasmos. Así que el pulsioxímetro (un aparato que mide la saturación de oxígeno) ocupa un lugar preferente en nuestro botiquín por recomendación médica, aunque hay que saber utilizarlo para no llevarse sustos.

Si te han recomendado comprar un pulsioxímetro, estos son los aspectos que debes tener en cuenta para utilizarlo correctamente en bebés y niños.

¿Qué es un pulsioxímetro?

El pulsioxímetro casero es un pequeño aparatito con forma de pinza que se coloca en el dedo y mide la saturación de oxígeno en sangre y la frecuencia cardíaca de una manera rápida, cómoda y completamente indolora para el paciente.

La pediatra, Miryam Triana, nos explicaba en este artículo que no es necesario que los padres tengamos este aparato en casa como norma general, aunque puede haber algunas situaciones en las que sí sea necesario o recomendable.

En nuestro caso concreto así lo es, y el pulsioxímetro me ha ayudado varias veces a tener una valoración más precisa del estado de salud de mi hijo, pues no siempre he sabido identificar de forma rápida y sin dudas las señales de dificultad respiratoria, por lo que gracias al aparato he podido actuar a tiempo.

Pero es importante que antes de hacerte con un pulsioxímetro consultes con tu pediatra si lo considera necesario, y en caso afirmativo lo compres en una farmacia de confianza. Además, es recomendable que un profesional sanitario os enseñe a utilizarlo y a interpretar los datos, teniendo siempre en cuenta otras señales adicionales.

Una saturación de oxígeno óptima debe situarse entre el 95% y el 100%, aunque también se debe valorar el aspecto del niño. En este sentido, si tu hijo presenta signos de dificultad respiratoria, fatiga, letargo, tos que no cesa o su aspecto no es bueno, debes consultar con el pediatra de inmediato con independencia del porcentaje de saturación que marque el aparato.

Consejos para utilizar el pulsioxímetro correctamente

pulsioxímetro
  • Si vamos a utilizar el pulsioxímetro con bebés y niños debemos comprar uno pediátrico, ya que al ser más pequeño se adaptará mejor a sus dedos delgados y chiquititos, midiendo la saturación de manera más precisa.

  • Si el sensor tiene polvo o está sucio los valores que arroje pueden no ser los reales, por lo que antes de cada uso deberás limpiarlo con una gasa o paño suave.

  • Es importante que el niño se lave las manos con agua y jabón antes de utilizarlo, y que el dedo en donde vayamos a colocar el pulsioxímetro esté bien seco.

  • El aparato debe colocarse con suavidad en el dedo, sin presionar. Si hubiera alguna dificultad para captar la señal, cambiaremos de dedo. Igualmente, es importante comprobar que nuestro peque no lleva las uñitas pintadas ni las tiene muy largas, ya que en ese caso los valores podrían salir alterados.

  • A la hora de colocar el pulsioxímetro en el dedo, el niño debe estar tranquilo, no mover la mano mientras está midiendo y mantener la misma posición. Si está nervioso, llora mucho o se mueve, intenta tranquilizarme y calmarme previamente, pues de lo contrario los resultados que se muestren en pantalla podrían salir alterados.

Otras recomendaciones para un uso seguro

  • El pulsioxímetro no es un juguete, por lo que el niño no debe utilizarlo sin supervisión. Lo colocaremos siempre en un lugar fuera de su alcance.

  • Estos aparatos funcionan con baterías o pilas, por lo que si no lo vas a usar con frecuencia es aconsejable quitárselas antes de guardarlo. Si la pantalla se apaga, los números que se muestran no se ven nítidos o crees que el valor que está midiendo no es correcto, cambia las pilas por si estuvieran gastadas.

  • Guarda el pulsioxímetro correctamente en su caja, alejado de la humedad, el polvo o fuentes de calor. Llévalo siempre contigo cada vez que salgáis de viaje, al igual que el botiquín y medicación que tome el niño para prevenir o tratar sus crisis o problemas respiratorios.

Insistimos en que el pulsioxímetro no es más que una ayuda para aquellos padres a los que el pediatra se lo haya recomendado por un motivo específico de salud de su hijo. En ningún caso debe sustituir el criterio médico o hacer que ignoremos otras señales en el niño que podrían indicarnos dificultad respiratoria.

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