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Pulsioxímetro: ¿deberíamos tener un medidor de saturación de oxígeno en el botiquín?

Pulsioxímetro: ¿deberíamos tener un medidor de saturación de oxígeno en el botiquín?
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Los problemas respiratorios en los niños son muy frecuentes y constituyen uno de los principales motivos para acudir a Urgencias, así como una de las causas más frecuentes de ingreso.

Ahora, en plena pandemia por Coronavirus, que sabemos puede causar, entre otros, tos y dificultad respiratoria, son muchos los padres que se preguntan si deben tener un pulsioxímetro (aparato que mide la saturación de oxígeno) en el botiquín de casa.

¿Qué es la saturación de oxígeno?

Empecemos por el principio. La sangre contiene glóbulos rojos, que a su vez contienen hemoglobina, encargada de transportar oxígeno. La sangre se oxigena en los pulmones y posteriormente el corazón la bombea a todo el cuerpo, permitiendo que la hemoglobina lleve el oxígeno a los tejidos para su correcto funcionamiento.

Esta hemoglobina cargada de oxígeno recibe el nombre de hemoglobina saturada y da a la sangre un color rojo brillante. Por el contrario, tras ceder parte del oxígeno a los tejidos, la sangre tiene un color más oscuro (se llama sangre venosa y contiene hemoglobina reducida). Por eso, cuando una persona tiene una saturación baja de oxígeno tiene un color azulado (cianosis).

La saturación de oxígeno es una medida que indica el porcentaje de glóbulos rojos que están completamente saturados, es decir, cuánto de cargada de oxígeno está la hemoglobina. Esta medida no invasiva se correlaciona muy bien con los niveles de oxígeno en la sangre. Podemos medir la cantidad de gases en sangre mediante una gasometría, pero necesitamos una extracción sanguínea (es una prueba invasiva).

¿Para qué sirve y cómo funciona un pulsioxímetro?

El pulsioxímetro o saturómetro es el aparato que mide la saturación de oxígeno. Consta de 2 partes: un sensor o sonda y una pantalla. El sensor se coloca en alguna parte del cuerpo (habitualmente en la yema de un dedo de la mano pero puede ser en el pie o en el lóbulo de la oreja) y detecta el flujo de sangre; para poder medir la saturación de oxígeno es imprescindible que haya pulso.

El dispositivo envía dos tipos de luces (roja e infrarroja) que atraviesan los tejidos; al otro lado, un fotodetector compara las luces obtenidas tras su paso por los tejidos (luz infrarroja y roja, que se corresponderían con la hemoglobina reducida o con poco oxígeno y con la hemoglobina saturada o con oxígeno respectivamente) y determina la saturación de oxígeno, que se expresa mediante un porcentaje en la pantalla. Lo normal es tener una saturación de oxígeno entre 95 y 100%.. Por debajo de estas cifras hablamos de hipoxia.

Tipos de saturómetros

pulsioximetro

Existen varios tipos de saturómetros o pulsioxímetros.

  • El pulsioxímetro de dedo con pantalla es de los más comunes, pues son pequeños y fáciles de llevar. Se colocan habitualmente en un dedo de la mano. En niños muy pequeños pueden tener dificultades para captar adecuadamente la saturación de oxígeno.

  • Existen también pulsioxímetros de muñeca, similares a un reloj. El sensor, en este caso, se coloca alrededor de la muñeca.

  • El pulsioxímetro de mesa es el empleado habitualmente en hospitales y centros sanitarios. Estos tienen sondas más adecuadas para niños pequeños y recién nacidos, que pueden colocarse en la mano, muñeca o pie.

¿Es importante conocer la saturación de oxígeno?

La saturación de oxígeno nos indica indirectamente cuánto oxígeno hay en la sangre y nos da una idea de cómo está funcionando nuestro aparato respiratorio. Permite hacerlo sin necesidad de hacer una extracción de sangre, y de manera rápida y barata.

Para los pediatras nos resulta útil en enfermedades como la bronquiolitis, un broncoespasmo o crisis asmática o en las neumonías, entre otras.

Pero no es lo único que tenemos en cuenta, sino que complementa la exploración física: la auscultación y la observación del paciente (su coloración, la presencia o no de signos de dificultad respiratoria) son datos fundamentales a la hora de valorar la respiración de un niño. De hecho, en muchas ocasiones no necesitamos saber la cifra de saturación de oxígeno para saber que un niño respira adecuadamente.

Como padres, ¿debemos tener un pulsioxímetro en casa?

pulsioximetro

Aunque sepamos que la saturación normal de oxígeno está entre 95 y 100%, el valor que nos da el pulsioxímetro debe ser interpretado. Por un lado, podemos tener valores bajos porque el aparato no esté captando bien, por ejemplo, si el niño se mueve o la sonda no está bien colocada y no capta la onda del pulso adecuadamente.

De hecho, como hemos comentado previamente, los pulsioxímetros de dedo no suelen ser muy fiables para recién nacidos y niños muy pequeños Por otro lado, y más importante aún, el valor de la saturación de oxígeno debe ir acompañado de otros datos, como aspecto del niño y los signos de dificultad respiratoria.

Así por ejemplo, un niño que respira muy rápido, hunde el pecho y se le marcan las costillas (signos de dificultad respiratoria) necesita ser valorado y recibir tratamiento aunque su saturación sea superior al 94%.

Por todo ello, los padres de niños sanos no necesitan, como normal general, tener un pulsioxímetro en casa. Sí podría estar indicado en casos concretos de niños con patologías crónicas (fibrosis quística, asma grave o cardiopatías, por ejemplo) y con padres instruidos y acostumbrados a manejar sus enfermedades.

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