Por qué no seguiré con la tradición familiar de repetir el nombre del padre o la madre
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Por qué no seguiré con la tradición familiar de repetir el nombre del padre o la madre

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Elegir el nombre que llevarán nuestros hijos no es cosa sencilla. Después de todo, se trata de la palabra por la que les llamarán las demás personas durante toda su vida (o por lo menos, hasta que cumplan la mayoría de edad y puedan cambiarlo si así lo desean).

En generaciones anteriores, los padres no solían quebrarse mucho la cabeza y recurrían a la tradición familiar de repetir nombres, ya fuera de ellos mismos (madre o padre) o de los abuelos, tíos o algún familiar que consideraran importante y clave en su historia.

Sin embargo, aunque tener un nombre familiar es una tradición que puede gustar a muchas familias, en mi caso no es algo que me haya planteado ni piense hacer. Te cuento, desde mi experiencia personal, por qué no seguiré con la tradición familiar de repetir el nombre del padre o la madre en los hijos.

Desde luego, quiero aclarar que no estoy en contra de quienes eligen continuar con la tradición de usar el nombre familiar en los bebés que nacen. En mi familia es algo que se ha acostumbrado durante años; hemos tenido varias generaciones de Sergios, Ricardos y Zarinas. Incluso yo he repetido nombre, al llevar el mismo que mi madre.

Pero aunque me parece algo curioso, nunca es algo que consideré al momento de pensar en los nombres que le pondría a mi bebé, por los siguientes motivos:

Se presta a confusiones o enredos. Hablando desde mi experiencia personal y las anécdotas familiares, el hecho de que se repita el mismo nombre en varios miembros de la familia resulta confuso. Recuerdo que cuando era adolescente y llamaban amigas a mi casa, teníamos que preguntar ¿Luz hija o Luz mamá? Sin duda con el uso de los móviles esta confusión ya no es algo recurrente, pero en las reuniones familiares o al hablar sobre la familia ocasionalmente es necesaria la aclaración: ¿A qué Ricardo te refieres, al de Guadalajara o al de aquí? O cuando son padre e hijo: ¿Sergio o Sergito? (Aunque "Sergito" ya tenga más de 50 años... y un hijo con el mismo nombre. Hay que reconocer que estas confusiones también pueden darnos momentos divertidos).

Los nombres heredados a veces pesan. Cuando elegimos el nombre tradicional para uno de nuestros hijos de alguna manera imponemos expectativas sobre ellos, influenciadas por la persona que originalmente llevaba ese nombre. Incluso algunas personas consideran que elegir el nombre de un familiar es como decirle a los niños que "deben estar a la altura" y honrar a la persona por quien le han nombrado, pudiendo crear en ellos un miedo a defraudar. Lo que me lleva al siguiente punto...

Quiero que construya su propia identidad. Por experiencia propia, sé que repetir el nombre familiar puede ser limitante para los niños. En mi experiencia personal, mi madre tiene una larga trayectoria profesional reconocida, por lo que llevar el mismo nombre hacía que algunas personas esperaran que yo siguiera sus pasos o que fuera como ella, algo que puede ser muy frustrante de escuchar cuando estás creciendo y tratando de descifrar la persona que quieres ser.

Tenía ganas de algo diferente. Otro motivo por el que decidí no seguir la tradición y elegí un nombre diferente para mi hija, es simplemente porque tenía ganas de algo distinto. A pesar de que mi nombre me gusta mucho, sentía que había muchas opciones bonitas de las cuales elegir y cuando llegó el momento de decidirme, opté por un nombre compuesto formado por dos nombres clásicos que nadie más llevaba en la familia.

Estos son mis razones para no seguir la costumbre de ponerle a los hijos el nombre familiar, pero al final cada uno es libre de elegir el nombre que llevará su bebé y, tradiciones o no, meditarlo detenidamente para decidirse por la que consideren como su mejor opción.

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