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Las conversaciones con mi pediatra que me quitaron, literalmente, el sueño

Las conversaciones con mi pediatra que me quitaron, literalmente, el sueño
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Ahora que nuestra hija se hace “mayor” y las revisiones ya no son tan frecuentes, echo de menos a nuestra pediatra. Y es que esa buena mujer (y su enfermera) son, sin saberlo, fuente inagotable de anécdotas hilarantes que, juntas, forman un divertido compendio que ilustra bastante bien la montaña rusa que es el primer año y medio de paternidad en lo que a dormir se refiere.

Primera visita

La primera visita al pediatra es como una primera cita. Quieres causar una buena impresión y vas lleno de expectativas y temores de cómo será la persona en gran parte responsable de la salud de tu retoño.

Sueno Bebe

Nosotros fuimos con los deberes hechos: la niña limpia, la mochila con todos los accesorios, nuestras dudas apuntadas en una libreta... Y todo fue muy bien hasta que llegó el momento de hablar de dormir.

-¿Qué tal duerme la niña?

-Bastante bien, afortunadamente.

-¿Y duerme en su cuna?

-Sí, bueno es de colecho.

-Bien, bien, ¿ninguno fumáis no?

-No, no.

-Y duerme boca arriba ¿no?

-Sí, la acostamos boca arriba, lo que ocurre es que ella sola se gira y se pone de lado.

-Pero es que tiene que dormir hacia arriba para reducir el riesgo de muerte súbita.

-Ya, lo sabemos, pero es que se gira sola y va cambiando de postura toda la noche.

-Pero tiene que dormir boca arriba.

-Ya, pero...

-(Mirada de “es vuestra hija, haced lo que queráis”, y fin de la conversación)

¡Ay! Estos padres que quieren dormir

Sueno Bebe

Muy pronto descubrimos que lo de que se girara iba a ser el menor de nuestro problema, porque a los pocos días nuestra hija decidió que solo quería dormir encima de nosotros, que la cuna tenía pinchos, así que en la siguiente visita a la pediatra fuimos francos:

-¿Qué tal duerme la pequeña?

-La verdad es que muy bien, a veces duerme más de 8 horas seguidas.

-Ah que bien, ¿sigue durmiendo en su cuna?

-Eeeeeh... no, si la dejamos en su cuna se despierta.

-¿Y dónde duerme?

-Con nosotros en la cama.

-(Cara de susto) Pues tenéis que tener mucho cuidado de no chafarla.

-Esteeee... Eso no es un problema, duerme encima de uno de nosotros.

-(Cara de pánico) ¿¿¿¿Pero duerme boca arriba no????

-Mmmm... No, duerme abrazada.

-...

Ni nos contestó, nos miró de nuevo con su cara de “es vuestra hija, allá vosotros” y cambió de tema.

Siempre vamos con retraso

Sueno Bebes

Ni que decir tiene que nos costó semanas de sudor, lágrimas y muchas horas de sueño conseguir que, finalmente, la niña durmiera de nuevo en su cuna. Primero logramos que durmiera en una especie de nido entre nosotros en la cama -cabíamos los tres de milagro- luego mover el nido entre la cuna de colecho y su madre, más tarde que durmiera con el nido en su cuna de colecho y, finalmente, que durmiera sin el dichoso nido.

Así que a la siguiente visita a la pediatra fuimos henchidos de orgullo por la hazaña lograda.

Ingenuos de nosotros.

-¿Qué tal duerme la niña?

-Muy bien, hemos logrado que duerma en su cuna.

-Bien bien (sin darle mucha importancia) ¿Pero se duerme en la cuna?

-Estooo... ¿cómo? No, se duerme en el pecho o en brazos.

-Pues tenéis que empezar a acostumbrarla a que se duerma directamente sola en la cuna.

-...

No le dije nada, pero dentro mí grité fuertemente "¡señora, no nos da tregua!".

La mudanza a su habitación

Sueno Bebe

Cuando por fin conseguimos que la pequeña se durmiera en su minicuna, un par de meses después de cumplir medio año se le quedó pequeña y llegó el momento de mudarla a la cuna de su habitación. Todo un cambio para ella (y para nosotros) así que en vez de dormirla en la cuna, la dormíamos con nosotros en nuestra cama y después la llevábamos a su habitación. ¡Locos de nosotros!

-¿La niña ya duerme en su habitación?

-Sí, si.

-Y se duerme sola sin pecho ni en brazos.

-Sí, si, solo que la acostamos en nuestra cama para que se duerma y luego la llevamos.

-¡¿No, no! ¡Tiene que dormirse directamente en su habitación!

-Ains...

La saga continúa

Sueno Bebe

Al final conseguimos que se durmiera en su habitación, con paso intermedio de dormirse en brazos en una mecedora a su lado -que aún usamos cuando no se encuentra bien o está potrosa- pero por fin la mayoría de las noches se duerme “sola” en su cuna.

Pero en la última visita, más o menos con año y medio...

-Bueno qué, ¿la niña ya se duerme sola en su cuna?

-Sí, por supuesto, la dejamos despierta y al rato se duerme.

-Pero ¿la dejáis sola en la habitación para que se duerma?

-No, mujer, no somos ogros, nos quedamos con ella cantándole, hablándole o leyéndole un cuento hasta que se duerme.

-Es que debería dormirse ya ella sola sin vosotros.

-¡Jajajajajajaja!

-No era un chiste.

Y en esas estamos. De momento ya tiene 21 meses y ni hemos empezado a intentarlo. De hecho, con el verano le han cambiado los hábitos de sueño, y más de una noche se duerme con nosotros o en brazos. Y no pasa nada.

Porque al final hemos decidido que las conversaciones con nuestra pediatra no nos van a quitar el sueño. Que tampoco es cuestión de tener que traumatizar a la niña para que se duerma sola, que una cosa es no dormirla en brazos eternamente y otra muy diferente irse de la habitación dejándola llorando, aunque vuelvas cada rato a consolarla. Y, por supuesto, seguiremos trayéndola a la cama con nosotros si se despierta en mitad de la noche llorando.

Y vosotros, ¿qué tal duermen vuestros pequeños? ¿Se duermen solos en su cuna o duermen con vosotros? ¿Os han regañado mucho vuestras pediatras? ¿Por qué se empeñan tanto en que duerman solos?

Fotos | Unsplash

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