El lado oscuro de las canciones tradicionales infantiles
Juegos y juguetes

El lado oscuro de las canciones tradicionales infantiles

HOY SE HABLA DE

Llega el momento de ir a dormir, ya ha tomado la cena, ya está bañado, con su pijama limpio, huele a ese olor tierno de bebé relajado y tranquilo. Imaginaos la escena, le cogemos en brazos, le arrullamos, le mecemos en su habitación a media luz y le tarareamos una nana para que se duerma… poco a poco… en voz baja… empezamos a cantar (cada uno en la medida de nuestras posibilidades) “..duérmete ya.. que si no el coco te comerááááá..” ¿¿Pero quién es el guapo que se duerme con semejante perspectiva??

Está claro que las canciones infantiles tienen un lado oscuro, muy oscuro y también está bien claro que nuestros hijos cuando son bebés se duermen porque confían en nosotros pero sobre todo ¡porque aún no nos entienden!

Hoy nos ponemos las gafas de escudriñar y nos envolvemos con todo el sentido del humor que tengamos más a mano, hoy vamos a ser especialmente sensibles a las letras de las nanas, de las canciones de cuna, de esos somníferos sonoros que utilizamos para que nuestros niños duerman plácidamente y ya puestos, nos dejen también dormir a nosotros como efecto colateral. Supongo que os habréis fijado pero es que hay algunas que más dar sueño ¡lo quitan!

Pero no nos vamos a quedar sólo en ellas, ya que nos ponemos a diseccionar también podemos hacerlo del resto de canciones infantiles con las que jugábamos nosotros y ahora juegan nuestros hijos.

Sueno 1

Dormir con amenazas

Veladas en algunos casos pero amenazas al fin y al cabo. La del coco no es tan velada, es bastante evidente…

“duérmete niño, duérmete ya o vendrá el coco y te comerá..”

Imagino que el autor pensaba que en ese punto el bebé apretaría los ojos con mucha fuerza para dormirse cuanto antes no vaya a ser que al coco le diera por aparecer y zampárselo de un bocado.

Si nos ponemos reivindicativos a la hora de elegir la canción de cuna (yo lo hice, lo reconozco…) con letra de Víctor Jara, Mercedes Sosa sigue esta misma línea.

“Y si el negro no se duerme viene el diablo blanco y zas, le come la patita…”

No digo que no tuviera motivos para escribir esa letra pero claro que el niño se duerma con miedo a un “diablo” pues hombre, no lo veo yo oportuno. Si luego encima seguimos con la letra y vemos como está esa pobre madre, se nos quita el sueño a todos y con razón.

O la nana de los cerditos que recuerda al cuento de los tres cerditos y el lobo pero en este caso es más bien el egoísmo de los cerditos más mayores frente al cerdito pequeño que lo que quiere es...

“un cochinillo lindo y cortés, ese soñaba con trabajar y poder ayudar a su pobre mamá”

Les atamos a la realidad antes de que les salgan los dientes a los pobres con esta letra y además, pocas cosas mejores para quitarnos el sueño en esta época que el tema del trabajo. Que parece que queramos que duerman pero que no tengan sueños, los pobres. ¡Menos mal que son bebés y no nos entienden porque más de uno nos pediría explicaciones y con razón!

Me imagino a alguno de mis hijos, cuando eran bebés, quitándose el chupete de la boca y diciéndome con cara seria:

  • “Oye mamá ¿en serio pretendes que me duerma después de la angustia que me has creado con esta historia que acabas de cantarme?”
Sueno 2

No solo las nanas quitan el sueño

No, no hay que olvidarse de las canciones de los juegos infantiles, las que se supone que son para divertirse, para entretenerse, para relacionarse con los amigos. Como esa que dice

“...comeremos ensalada lo que comen los señores, naranjitas y limones...”

y que obviamente deja clara la desigualdad social y económica de una época, en la que se empezó a cantar "El corro de la patata"

Pero el colmo del absurdo viene de la mano de Mambrú, sí, seguro que conocéis la historia de este pobre personaje que se fue a la guerra y murió en ella.

Que Mambrú ya se ha muerto,
¡qué dolor, qué dolor, qué entuerto!,
que Mambrú ya se ha muerto,
lo llevan a enterrar.
Do-re-mi, do-re-fa,
lo llevan a enterrar.

Entre medias se habla del traje de un paje, del terciopelo de la caja donde le van a enterrar y del dolor de la noticia. No sé yo una letra alegre no es que sea así, a primera vista ¿no? sin embargo somos numerosas las generaciones que hemos jugado canturreándola cuando eramos niñas.

Pues para las niñas aún hay más…

Lo que os decía antes ya no sólo las canciones de cuna, siendo un poco críticos con las canciones más tradicionales de algunos juegos infantiles, sobre todo jugados por niñas en su mayoría nos encontramos con “tremendas joyas”. Seguro que os suena lo que decía el famoso barquero al pasar la barca, sí eso de que

“las niñas bonitas no pagan dinero”

que decía el famoso barquero de la canción, pues tiene un tufillo machista que no coincide mucho con una educación igualitaria que les queremos dar a nuestras hijas por ejemplo.

O tal vez recordáis al capitán del barco inglés que es un promiscuo y se jacta de ello

"Soy capitán de un barco inglés
y en cada puerto tengo una mujer,
la rubia es fenomenal
y la morena tampoco está mal"

O también la canción que empieza con "Arroz con leche.." y habla de matrimonio con una muchacha hacendosa...

que sepa tejer
que sepa bordar
que sepa hacer las medias
para un capitán

Y el colmo del machismo sin disimulos es aquella con la que anteriores generaciones de niñas, fundamentalmente de niñas, aprendíamos los días de la semana a través de la historia de esa pobre niña que antes de almorzar quería ir a jugar pero no podía hacerlo ningún día de la semana porque tenía que planchar, lavar, coser, cocinar, tender...

Jueves antes de almorzar
una niña fue a jugar
pero no pudo jugar
por que tenia que cocinar

454186247

Pero ¿cómo podemos explicarles esto?

Son solo algunos ejemplos de machismo evidente y sí estoy de acuerdo en que son muy antiguas, son de otra época, las cosas no se vivían antes como ahora, son canciones tradicionales… pero están ahí, se siguen escuchando en los patios de colegio y las niñas las sigan cantando. Con que sólo una de esas niñas considere que es normal lo que cuentan esas letras, ya es demasiado.

Ya veis que hoy íbamos a necesitar mucho sentido del humor y quizás tampoco esté de más ir pensando en renovar la banda sonora de algunos de los juegos de nuestros hijos y de nuestras hijas, como los que hemos ido repasando.

Fotos | iStockphoto
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