El emotivo momento en el que tras tanto tiempo esperándolo, por fin aparecen las dos rayas en el test de embarazo

El emotivo momento en el que tras tanto tiempo esperándolo, por fin aparecen las dos rayas en el test de embarazo
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Cuando me preguntan cuál ha sido el día más feliz de mi vida, mi mente me transporta automáticamente a ese momento en el que aparecieron las dos rayas en el test de embarazo. Después de mucho tiempo intentando quedarme embarazada, muchos test de ovulación, muchos días grises, muchos análisis y muchas lágrimas de frustración, se obró el milagro. Nunca en mi vida había sentido tal plenitud y la sensación de cumplir un sueño de una forma tan palpable... incluso meses antes de que se materializara con la llegada de mi hija.

El camino de la espera es uno de los más duros que podemos vivir

Test Embarazo

Ese lapso de tiempo en el que decidís que estáis listos para ser padres y el momento en el que se produce el embarazo, es una ruleta que a veces es muy dura de jugar. Puede que la suerte os sonría y suceda enseguida, o puede que os pase como a muchas de nosotras: que el tiempo empiece a correr, que haya una "epidemia" de embarazos a vuestro alrededor (no sé por qué, pero siempre es así), que no paren de preguntaros "¿y vosotros para cuándo?", y que la regla no deje de llegar puntual a su cita como un lord inglés.

"No te obsesiones", te dicen y te dices a ti misma, pero nadie conoce la procesión que tenemos dentro pensando en todos los escenarios posibles. Hasta que no te encuentras en esa situación no comprendes por qué se llama "el milagro de la vida": tienen que conjugarse tantos factores en un mismo momento, que a veces ves casi imposible que te pueda suceder a ti.

Y por fin llega...

Test Embarazo
Imagen | stefamerpik

Ese test, el definitivo, no fue el primero que me hice, por supuesto. Por eso lo tomé con desconfianza y con miedo de tropezarme de nuevo con la misma sensación de rabia y de frustración por no lograrlo. Estuve varios minutos con él en la mano, preparándome (una vez más), para un negativo tan fuerte como un tornado.

Sin embargo, y para sorpresa de mi marido y mía, las dos rayas aparecieron de inmediato y con el color más intenso que he visto jamás. Os juro que nunca he llorado tanto y nunca me han temblado las piernas de la emoción como ese día... tanto que aún me emociono cuando lo recuerdo. Mi pedacito de vida ya era una realidad y estaba listo para cambiar nuestra historia y regalarme los momentos más felices de mi existencia.

Imagen | stefamerpik

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