Las actividades extraescolares están muy bien, pero tu hijo también necesita tiempo libre para aburrirse

Las actividades extraescolares están muy bien, pero tu hijo también necesita tiempo libre para aburrirse
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Con el comienzo de curso, llega también una amplia oferta de actividades extraescolares para apuntar a los niños. Son clases después de la escuela de alguna disciplina de interés para el niño, que puede ser la práctica de algún deporte, educación musical, teatro, idiomas... la variedad es enorme. Son un gran opción para que puedan probarse en sus diferentes capacidades, descubrir lo que le gusta, o practicar y mejorar en alguna habilidad diferente que durante el horario escolar no les es posible en muchos casos. Pero no lo neguemos, también son una solución a la conciliación de muchas familias y es fácil caer en el error de sobrecargar al niño de actividades durante toda la semana.

Antes de apuntar a nuestros hijos a las extraescolares que hayamos decidido entre todos, debemos tener en cuenta que es importante que tenga tiempo libre en la semana para jugar, para aburrirse, hacer cosas de niño o simplemente para no hacer nada.

¿A cuántas extraescolares apunto a mi hijo?

En cuánto al número de extraescolares máximo o mínimo que es recomendable, Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los Centros Crece Bien, apunta que lo primero que habría que tener en cuenta no es cuántas actividades realiza, sino que “lo que debemos mirar es cuánto tiempo le queda al niño para aburrirse, para elegir libremente cómo entretenerse, cuánto tiempo puede estar tranquilo estar en casa o en el parque tranquilo sin hacer nada considerado como provechoso", ya que ese tiempo es importantísimo para su desarrollo y, además, no contar con ese tiempo puede suponer tener estrés a presente o futuro.

Cada uno de estos espacios de "libertad" deben tener un tiempo de mínimo 40 minutos a una hora al día, aunque lo recomendable es que se alcanzaran la hora y media o dos horas. Sería positivo tener una tarde libre entre semana para ir al parque después de colegio, por ejemplo.

Lamentablemente, muchos niños después de las extraescolares que tienen cada día, llegan a casa y directamente tienen que merendar, hacer deberes, ducharse, lavarse los dientes e irse a la cama”, explica Sonia. No es una situación fácil ya que a veces la organización familiar con los trabajos de los adultos nos "obliga" a hacer uso de estas actividades más de lo que nos gustaría.

Al darles todo pautado y sobrecargarlos con actividades extraescolares, no les damos tiempo en libertad para ser simplemente lo que son, niños.

¿A partir de qué edad?

extraescolares

También nos planteamos cuándo es un buen momento para apuntar a nuestros hijos a actividades extraescolares, ya que algunas se ofrecen para niños en edad preescolar, ¿será muy pequeño todavía?

Según Sonia, es interesante esperar al menos a los cuatro años, pudiendo hacer hasta los seis una o dos extraescolares. Después se puede incrementar a dos o tres, y a partir de los ocho años se puede llegar hasta cuatro extraescolares siempre y cuando el ritmo de deberes o la dinámica familiar lo permita; y teniendo siempre en cuenta el bienestar que produce que tengan al menos una tarde libre.

Tiempo para aburrirse

Los padres nos preocupamos por llenar todos los huecos del horario semanal con actividades, pero perdemos de vista que es muy positivo que los niños tengan tiempo libre para el aburrimiento.

Aburrirse no tiene que ser visto como algo malo, al contrario. Es una oportunidad para que el niño encuentre libremente qué hacer según lo que le surja en ese momento. El aburrimiento ayuda a desarrollar la creatividad y autonomía de los niños, regalándoles el precioso ejercicio de buscar soluciones y alternativas por sí mismo, algo que les será muy útil en la vida adulta.

También hay que tener en cuenta que muchos de nuestros hijos pasan ocho horas diarias en el colegio y al terminar sus clases, es normal que solo quieran irse a casa a jugar y pasar tiempo en familia. Eso si no tienen deberes, que también quitan buena parte del tiempo libre por las tardes, y si sumamos las extraescolares, algunos niños acaban su jornada "de trabajo" a las diez de la noche.

Foto portada| Yan Krukov - Pexels

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