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Cuando los padres no entienden el término conciliación laboral y familiar

Cuando los padres no entienden el término conciliación laboral y familiar
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En Bebés y más hemos hablado en muchas ocasiones, y lo seguiremos haciendo, de la importancia de crear un vínculo afectivo sólido con los bebés desde que nacen, implicándonos en la crianza de los bebés, conociendo sus procesos, respetando sus ritmos y pasando mucho tiempo con ellos para conocerles, permitir que nos conozcan y crear una relación de afecto tal que la educación sea algo agradable de hacer y que el tiempo con nuestros hijos sea útil para ellos y para nosotros, de manera que se sientan queridos (y si se sienten queridos se sienten escuchados e importantes para nosotros y por lo tanto su autoestima es elevada) y de manera que nosotros nos sintamos realizados como padres y como personas.

Cuando esto no sucede, cuando dicho vínculo no se crea, los niños parece que, hablando mal y pronto, llegan a molestar. O dicho de una manera menos cruda, la conciliación entre el trabajo y la familia se hace muy complicada, porque los deseos de los padres pueden llegar a chocar casi frontalmente con sus responsabilidades como padres y educadores.

Un ejemplo de ello es lo que ha sucedido hace escasos días, en que la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), que en teoría representa a todos los padres que formamos parte del AMPA de la escuela de nuestros hijos, ha solicitado que las escuelas se mantengan abiertas 12 horas al día, los siete días de la semana, once meses al año, es decir, de lunes a domingo, doce horas al día, para que los padres puedan conciliar trabajo y vida familiar.

En este punto es donde uno se pregunta qué demonios han entendido los padres por conciliación laboral y familiar, ya que yo a esto lo llamo conciliación laboral, así, a secas, porque la palabra familia no entra en una situación tal que los niños sólo aparecen por casa para bañarse, cenar e irse a la cama, día tras día.

Otras solicitudes

Además de lo comentado, la CEAPA ha solicitado también que las clases empiecen cada año la primera semana de septiembre y que terminen la última de junio, que deje de llevarse a cabo la jornada escolar continua en los colegios en que se hace (en que se agrupan todas las horas lectivas por la mañana, empezando antes y acabando más tarde), el establecimiento de permisos laborales para que los padres acudan a las reuniones de la escuela y la creación de un mayor número de plazas en educación infantil.

Conciliar el trabajo

Según dicen, estas medidas tienen como objetivo conciliar el trabajo con la familia: “Ayudaría a que los padres puedan encargarse de su negocio. Supondría una conciliación real de la vida familiar con la profesional”, explica Manoli Ocaña, miembro de la junta directiva de la Asociación en Baleares.

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Sin embargo, como ya he comentado más arriba, las medidas tienen como objetivo modificar en diversos puntos los calendarios escolares con lo que se llegaría a lograr que los padres pudieran trabajar tranquilamente, tener incluso un negocio y eliminar muchos quebraderos de cabeza relacionados con los horarios de los hijos.

Que los eduquen los demás

Todos los beneficios para los padres trabajadores (y para los empresarios, que se frotarían las manos) se conseguirían a costa de que los niños se encerraran, casi literalmente, en el colegio. Esto haría que la educación recayera en manos de la escuela de manera prácticamente exclusiva.

Si tenemos en cuenta que, con los horarios actuales, hay muchos padres que ya ceden la responsabilidad educativa a los profesores, vale más no imaginar qué sucedería si los niños estuvieran en el colegio doce horas al día, los siete días de la semana.

¿Mejorarían los resultados académicos?

En otra de las declaraciones la Sra. Ocaña comenta que estas iniciativas “no solo ayudarían a la conciliación sino que elevarían el bajo nivel académico, (pues) los niños se acomodan a no hacer nada durante un tiempo excesivo”.

Que el porcentaje de fracaso escolar en España es elevadísimo es algo que todos sabemos y que es evidente. Que el fracaso escolar tiene que ver con la cantidad de horas que los niños pasan en el colegio, no. En un país como España, donde trabajamos más horas que la mayor parte de países europeos para conseguir producir bastante menos, es absurdo pensar que ofreciendo más horas lectivas a los niños se vayan a conseguir mejores resultados.

Por suerte pocos padres apoyan estas medidas

Si la noticia hubiese sido escrita a finales de diciembre me habría quedado tranquilo pensando que se trata de una inocentada, sin embargo estamos en septiembre y no veo razón alguna para que se escriba una noticia así en clave de humor, por lo que debo creer que es cierta.

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Estoy (algo) tranquilo, porque por suerte pocos padres apoyan esta medida. Una encuesta realizada en el diario ABC al respecto muestra que el 90,6% de los encuestados no quieren que los colegios abran los domingos, mientras que el 9,4% restante considera que sí debería hacerse. En dicha encuesta no se dice nada acerca de las 12 horas diarias, pero quiero creer que tampoco sería una medida muy aceptada.

Sin embargo…

Si esto no fuera cierto, si realmente la mayoría de los padres votaran “Sí” a horarios de 12 horas en el colegio, asistiríamos a una extraña situación en la que los padres, en vez de luchar para conseguir mejores horarios y acabar la jornada antes para estar con sus familias, estarían apoyando el pasar muy pocas horas con sus hijos, con todo lo que ello suele ir implícito: falta de contacto, falta de comunicación, falta de entendimiento, falta de complicidad y falta de autoestima de los niños al pasar poco tiempo con sus padres y sentirse, probablemente, poco importantes para ellos.

La sociedad actual es excesivamente superficial y consumista por culpa de las carencias, de las inseguridades y de los complejos que arrastramos. Si en vez de solucionar esto ofreciendo a nuestros hijos amor incondicional en forma de tiempo, contacto y educación cedemos esos momentos al estado, que amor ofrecerá bien poco, estaremos repitiendo los mismos errores que se cometieron con nosotros y potenciando que todo siga igual o incluso peor, porque encima somos nosotros, los padres, los que pedimos estas medidas.

Fotos | Pdam2, Amsterdamize, Steve Polyak en Flickr
En Bebés y más | Mercadona y la conciliación laboral y familiar, Los 10 mandamientos para la conciliación laboral-familiar, Unicef pide mayor conciliación familiar, Aprobado el Plan Educa 3, ¿para conciliar qué?

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