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El método Maridill o cómo conseguir que tu marido se satisfaga solo

El método Maridill o cómo conseguir que tu marido se satisfaga solo
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Cada vez que el Sr. Estivill abre la boca las reacciones de padres y madres no se hacen esperar demasiado. Hace no mucho hizo unas cuantas declaraciones de esas que te dejan patidifuso y que aquí en Bebés y más comentamos y aún colean las reacciones, sobretodo en la red.

El motivo es que somos muchos los padres afectados por su método y sus palabras, no de manera directa, porque no aplicamos el método, pero sí de manera indirecta porque gracias a sus recomendaciones de dejar llorar a los niños para enseñarles a dormir cuando a nosotros nos va bien recibimos (muy) a menudo consejos de terceras personas (conocidas, desconocidas, pediatras, enfermeras, profesoras, educadoras, etc.) para arreglar la “desgracia” que hacemos con nuestros hijos atendiéndoles de noche.

La última crítica que he leído al respecto y que hoy os traigo aquí es uno de esos escritos, al estilo de lo que hicieron hace unos días en Buenas noches y Buenafuente, en que se extrapola lo que hacemos con nuestros hijos al mundo adulto, para darnos cuenta de que con ellos, con los adultos, no lo haríamos. Se trata del método Maridill, cuyo objetivo es lograr que un hombre, cuando quiera hacer el amor con su mujer, aprenda a satisfacerse solo.

Qué es el método Maridill

El tema consiste, resumiendo un poco, en ir enseñando poco a poco a tu marido cómo tiene que hacer para hacer el amor sin tener que contar con su mujer. Se trata de un método fácil de aplicar, con el único “pero” de tener que gastar dinero en una muñeca hinchable.

Una vez la tienes sólo tienes que esperar a que una noche tu marido te pida tema. En ese momento sacas la reciente adquisición y, con cariño, diciéndole que le quieres y que para ti él es lo más importante, le explicas que tiene que hacerlo con la muñeca. Al principio quizás sea reacio, pero poco a poco se irá haciendo a ello y al final conseguirás lo que más anhelas: dormir tranquilamente sin un marido que te ande pidiendo día sí, día también, atención, besos, caricias, etc.

Bien, no desvelo más porque creo que lo más recomendable es leer las instrucciones completamente para entender todo el método. Para ello no tenéis más que ir al blog: El Método Maridill.

¿Qué os parece esta analogía?

Del escrito me encanta la última frase, que es la que en cierto modo acaba de dar sentido a todo el método. Algo así como “con lo que me hicieron a mí, no te extrañe que ahora yo te haga a ti algo similar”.

También me ha parecido acertado el uso de la muñeca hinchable, que representa el desapego y lo artificial, en alusión al póster y al muñeco Pepito que recomienda Estivill para sustituir a los padres.

En cuanto a la analogía entre el dormir y el hacer el amor, confieso que me descolocó un poco al principio, porque el saber dormir solo es algo que nos lo da la evolución de manera natural (al principio necesitamos dormir acompañados y al crecer ya no lo necesitamos) y el sexo es diferente… la maduración y el crecer no nos lleva a practicar el sexo solos, sino que empezamos solos para acabar acompañados en la edad adulta (¡ay madre!, que me estoy metiendo en aguas pantanosas).

En cualquier caso, lo importante es quedarnos con la esencia, con el mensaje que pretende transmitir: cuando somos adultos apreciamos el contacto, el cariño, las caricias y el amor de la gente que nos rodea y nos parecería una aberración sustituir esa necesidad de contacto y cariño con elementos artificiales.

Con los niños, en cambio, son varios los inventos que buscan esto mismo: el Pepito al que abrazarse, los objetos transicionales, la ropa que huele a mamá al lado del niño,… y, al parecer, a la mayoría de adultos les parece normal, saludable y recomendable. Intrigante, ¿no?

Más información | El método Maridill
Foto | Denise Mayumi en Flickr
En Bebés y más | El método Estivill también se puede utilizar para aplacar a las masas‏, El conductismo en la crianza no es Ciencia, Crítica a las primeras 40 páginas de “Pediatría con sentido común” (I) y (II)

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