Mi bebé come arena, ¿qué puedo hacer?

Mi bebé come arena, ¿qué puedo hacer?
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Cuando vamos a la playa con el bebé, incluso también en los parques infantiles, es muy habitual que los pequeños cogan puñados de arena, y ante nuestro asombro, se los lleven a la boca con toda la naturalidad del mundo.

¿Por qué mi bebé come arena?

A partir de los cuatro o cinco meses, el bebé comienza a explorar el mundo que le rodea y una manera de hacerlo es a través de la boca, lo que se conoce como fase oral.

No lo hacen por hambre, sino por curiosidad, como una forma de descubrir los elementos y objetos a su alrededor. Por eso también debemos tener especial precaución con piezas pequeñas, pilas o imanes, que podrían tragar y asfixiarse.

Cuando además empiezan a gatear o dar sus primeros pasos, su mundo se expande, y también crecen exponencialmente los peligros. Es habitual que si vais a la playa, el niño insista en llevarse la arena a la boca.

¿Qué hacer si mi bebé come arena?

Es habitual que estando en la playa o en el parque veamos que el bebé coge un puñado de arena y se lo lleva a la boca sin dudarlo, e incluso empiece a masticarla con cara de asco.

¿Qué debemos hacer? ¿Es peligroso? Tenemos que retirarle la arena de las manos para que no vuelva a hacerlo y quitarle de la boca la arena que haya podido meterse. Luego debemos lavarle las manos, preferentemente con agua y jabón, por si pudiera haber restos de gérmenes.

La cantidad que haya podido tragar es muy pequeña, por lo que no implica un riesgo para su salud, pero sí debemos evitar que vuelva a hacerlo. Tenemos que vigilarlo para que no coma lo que no debe comer y, si tiene tentación de hacerlo, evitarlo, no decirle que es caca y proponerle alguna alternativa más divertida. Procura distraer a tu bebé con un juguete un juego, o llevarlo a un sitio donde no pueda coger arena.

También debemos asegurarnos que la arena o la tierra que ha tragado está limpia, sin colillas, restos de comida o envoltorios, y que no hayan restos de excrementos de animales, como podría suceder en los areneros de los parques. Si la arena está sucia, su ingesta podría provocar infecciones parasitarias, o si se come en gran cantidad podría causar problemas graves como una obstrucción intestinal.

¿Cuándo preocuparse?

Si la tendencia a comer arena es persistente, dura al menos un mes, el niño lo hace con ansia y de forma compulsiva, podemos estar frente a un trastorno alimentario conocido como malacia (llamada también pica), que es el hábito de ingerir cosas no comestibles y sin ningún valor nutricional como tierra, arena, piedras, tiza, etc.

La pica afecta sobre todo a niños con un desarrollo neurotípico y desnutridos de entre uno y seis años de edad. También puede aparecer en la edad adulta.

Pero en un bebé sano no hay nada grave de qué preocuparse, ya que es algo absolutamente normal que a los niños les provoque curiosidad la textura y el sabor de esos granitos de arena que cubren la playa.

Foto de BARBARA RIBEIRO en Pexels

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