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¿Eres madre primeriza? Prepárate para recibir cientos de consejos opuestos

¿Eres madre primeriza? Prepárate para recibir cientos de consejos opuestos
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Si estás embarazada y pronto tendrás a tu primer bebé, enhorabuena, espero que todo vaya bien y que pronto puedas abrazar a tu primer hijo o hija. Tendrás mil dudas y seguro que harás cientos de preguntas a los que ya son padres, a tu madre e incluso a los profesionales sanitarios, que con mucho gusto te ayudarán a hacerlo mejor en tu recién estrenado papel de madre (y en el caso de los padres, pues en su recién estrenado papel de padre, que también cuentan y también tienen dudas).

El caso es que harás caso al primer consejo que recibas y quizás alguien te diga que lo que haces no es correcto, o quizás busques una segunda opinión y veas que lo que te dicen es totalmente opuesto a lo que te dijo otra persona. Vamos, que el pediatra te dirá que lo hagas de manera diferente a la que te dijo tu madre. Y a la vez, tu amiga que tiene ya dos hijos te dirá que lo hagas de un modo diferente a como te dijo el pediatra. Y allí estarás tú, en tierra de nadie, sin saber qué camino tomar porque los bebés no llevan manual de instrucciones. ¿O quizás sí?

"Es que cada uno decís una cosa diferente"

Ni sé la cantidad de veces que me habrán dicho esta frase: "Es que ahora tú me dices esto y entre todos me estáis volviendo loca, porque cada uno decís una cosa diferente", y con razón, porque ya no es solo que lo que yo diga sea diferente a lo que dice la abuela, o la otra abuela, es que a veces lo que yo digo es diferente a lo que dice el pediatra, u otro enfermero.

Así que gracias a los consejos gratuitos y gracias a que las madres y padres tienen dudas tenemos a un montón de bebés recibiendo cuidados muy dispares en base a consejos totalmente opuestos, y lo más curioso es que el mismo bebé unos días recibe un tipo de cuidados y otros días recibe otros, porque sus padres han escuchado un consejo diferente que deciden probar.

Pero en el fondo, los consejos no son necesarios

Yo aviso, si preguntáis, recibiréis un montón de consejos opuestos. Unos os dirán que no le cojáis en brazos, otros que sí. Unos dirán que a partir de los 6 meses la leche materna es casi agua y otros dirán que lo recomendable es que tomen pecho hasta al menos los dos años. Unos dirán que el niño llora porque tiene cólicos y tenéis que darle manzanilla y otros dirán que es porque lo habéis acostumbrado a los brazos y tenéis que dejarle solo en su cuna. Y así con todo, porque como los bebés no hablan y todo lo expresan del mismo modo, llorando, la interpretación de sus quejas y malestares es libre. Unos opinan que necesitan una cosa y otros opinan que necesitan otra.

Pero en el fondo, los consejos no son necesarios porque los bebés sí llevan manual de instrucciones. Las editoriales se emperran en publicar libros y manuales para bebés con títulos tan variopintos como "Manual de instrucciones del bebé", "Cómo ser madre y no morir en el intento", "Cómo ser buen padre a pesar de ser novato" y muchos padres los compran (o compramos, que yo tengo alguno por casa) pensando que nos ayudarán en el camino. Y no es que no lo hagan, porque dan muchas pistas útiles, pero no son realmente necesarios porque las respuestas a todas las preguntas las tiene el bebé.

No hay dos bebés iguales, aunque sí que es cierto que suelen comportarse de manera parecida y más o menos puedes señalar cuál sería el método estándar de cuidado ideal. Ahora bien, un estándar deja fuera a los bebés que tienen unas necesidades diferentes o más intensas, y ahí es donde algo puede fallar. Por eso lo importante no es el consejo que alguien te pueda dar, sino ver si es aplicable o no a lo que os "dice" vuestro hijo.

Si sigues un consejo y no va bien, no soluciona nada o algo está empeorando no es el bebé el que tiene el problema, o no es una cuestión de tener que perseverar, es que el consejo es erróneo. Al final, el mejor método para cuidar y criar a un bebé es el de prueba y error. Pruebas algo, si va bien, adelante. Si va mal, lo descartas y pasas a la siguiente posible solución. Así es como el bebé va haciéndonos saber qué necesita y qué no, qué le gusta y qué no y dónde estamos acertando y dónde fallando.

No hagas caso a nadie, más que a tu bebé

Bebé y el Manual de Instrucciones

Por eso cuando una madre me dice eso de "es que cada uno me decís una cosa diferente" le digo que mientras los bebés no hablen, mientras no nos digan en nuestro lenguaje qué quieren, seguiremos todos interpretando sus necesidades y nunca diremos lo mismo. Y entonces le aclaro que debe escuchar menos a los demás y tratar de escuchar más al bebé y escucharse más a sí misma. Cuando haces caso al bebé y haces caso a lo que sientes, a lo que te sale, no sueles equivocarte.

Ser madre y ser padre es iniciar una relación con el bebé, una relación de dependencia en que el hijo es tan incapaz de hacer nada que necesita a sus padres para todo, pero para expresarles en cada momento qué necesita sólo puede hacer dos cosas: quejarse o permanecer tranquilo. Si se queja, vas mal. Si permanece tranquilo o se calma con algo que estás haciendo, vas bien. No tiene más misterio.

Una pista

Y por si acaso con todo lo que he comentado no acabáis de ver hacia dónde tirar, os doy una pista como padre y enfermero: ponte en el lugar de tu bebé. Trata de pensar en qué puede necesitar y trata de entenderle. Eso ayuda a no desesperar, sobre todo cuando tenemos un hijo de los que necesitan mucho, piden mucho, son muy intensos y nos desesperan un poco por aquello del "no sé qué te pasa".

Debemos entender que son bebés de pocos días, que acaban de llegar al mundo, que están completamente perdidos, que tienen la única misión de sobrevivir y que, para ello, a la mínima que sospechen que no están bien se quejarán, que necesitan cariño y afecto porque saben que así estarán seguros, que sólo conocen a mamá, por haber estado nueves meses con ella, y que poco a poco permitirán el contacto con papá y otras personas, que han estado recibiendo alimento las 24 horas del día a través de la placenta y el cordón umbilical y ahora pasan bastantes ratos sin él, pero a veces quieren lo mismo y maman tanto que parece que unas tomas se juntan con las otras y un largo etcétera.

Es duro tener un bebé, es duro criarle porque son muy demandantes, pero todo tiene un por qué y se hace un poco más llevadero cuando entendemos sus necesidades y empezamos, poco a poco, a entendernos con él.

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