11 consejos imprescindibles para salir de compras con los niños y no morir en el intento

11 consejos imprescindibles para salir de compras con los niños y no morir en el intento
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Cuando toca ir a comprar seguro que lo que menos nos apetece es llevarnos a los niños. Tanto ir al supermercado para llenar la despensa, como acudir a un centro comercial para hacer cualquier otro recado, son planes aburridos y cansados para los más pequeños.

Sin embargo, a veces no queda más remedio que ir con ellos a comprar, así que para evitar que se pongan nerviosos, lloren o se estresen, os compartimos los siguientes consejos.

Lleva a los niños de tiendas solo si es estrictamente necesario

ir de compras

Hay adultos a los que les encanta ir de tiendas. Visitar una y luego otra, detenerse a mirar escaparates, cotejar precios, buscar las mejores rebajas, comprar una cosa aquí y otra allá...

Para muchos, ir de compras o pasar la tarde en un centro comercial aporta sensaciones agradables, ayuda a liberar tensión,  relaja y permite pasar un rato entretenido.

Pero este hobby tan extendido entre los adultos, lógicamente no cala de la misma manera en los niños, para quienes ir de compras es un auténtico aburrimiento.

Por eso, antes de ir a comprar con los niños plantéate si verdaderamente es necesario, o si por el contrario puedes esperar a hacerlo solo en otro momento. En este sentido, no es lo mismo tener que ir al supermercado para llenar la despensa familiar, que pasar la tarde en un centro comercial haciendo compras que muy probablemente se puedan posponer.

Compras breves y concisas

Ir de compras

A los niños pequeños no les gusta demasiado la inmovilidad y se exasperan con facilidad si se les obliga a permanecer en un sitio sin hacer nada demasiado tiempo.

Por ello, con independencia del tipo de compra que tengas que hacer, intenta ser lo más breve y conciso posible, evitando grandes centros comerciales,  supermercados de pasillos interminables o distancias largas por carretera.

Te ayudará llevar una lista de las cosas que debes comprar o de las tiendas que tienes que visitar, así como hacer una estimación aproximada del tiempo que estaréis fuera, teniendo siempre presente que el tiempo para los niños no trascurre de la misma forma que para los adultos.

Elige el momento del día más adecuado para los niños

Ir de compras
Cuando toca ir con los niños a comprar debemos ser los adultos quienes nos adaptemos a sus horarios, rutinas y necesidades, y no a la inversa.

Así, si hablamos de ir de tiendas con un bebé o niño pequeño (al que llevamos en carrito o mochila portabebé), podemos aprovechar su rato de siesta para comprar, pero siempre que esta actividad no altere su sueño.

Cuando se trata de niños más mayores, podemos preguntarles qué momento del día prefieren para acompañarnos, tratando de evitar en la medida de los posible las horas centrales de más afluencia de gente.

En cualquier caso, si el niño tiene hambre, está cansado o tiene sueño es necesario respetar sus necesidades y dejar la compra para otro momento.

No olvides la sillita de paseo o la mochila portabebé

Aunque tu hijo ya camine, si todavía es pequeño puede ser de gran ayuda llevar su sillita de paseo. Te resultará imprescindible si se cansa, está aburrido o quiere echar una cabezadita.

También es una gran ayuda la mochila portabebé, incluso en niños más mayores, pues su porteo a la espalda te permitirá tener las manos libres para poder comprar mientras tu peque está protegido.

Lleva algunos de sus juguetes

Ir de compras

Las tiendas están llenas de estímulos visuales para los niños, por lo que querrán tocar todo lo que esté a su alcance. Para evitarlo, lleva una bolsita un par de juguetes o cuentos que les permitan estar entretenidos y jugar mientras tú compras.

Si se trata de bebés o niños de muy corta edad resulta también de gran ayuda meter en el bolso de paseo su mantita, objeto de apego o sonajero favorito. Sorprenderle con él en un momento difícil puede evitarle una rabieta.

Haz que el niño participe en la compra

ir de compras

Los niños necesitan sentirse útiles y aportar a la familia. Y es que no hay nada que les haga más felices que saber que son tenidos en cuenta y que su ayuda es importante para nosotros.

Este sentimiento no solo mejorará su comportamiento durante las compras (ya no se aburrirán porque tendrán una tarea que cumplir, y que además saben que es necesaria para la familia), sino que les ayudará a fortalecer su autoestima, confianza y conexión, al tiempo que ganan autonomía.

Por ejemplo, si vais al supermercado convierte a tu hijo en tu ayudante y asígnale tareas específicas que le motiven y le hagan sentirse útil  (empujar el carro, pesar la fruta y la verdura, elegir el tipo de pescado que vais a cenar...)

Si estáis comprando ropa, pregúntale su opinión, pídele ayuda para buscar una determinada talla, consúltale qué color le parece mejor... Si la ropa que estás comprando es para él o ella, su implicación debe ser máxima, pues esto además le aporta importante beneficios.

Informa previamente al niño y evita los premios, castigos y chantajes

"Si dejas que mamá/papá hagan la compra, te daré después un premio"; "Te prometo que solo estaremos en la tienda cinco minutos" (sabiendo que se trata de una promesa falsa); "¡Como no estés callado y tranquilo, te quedas después sin televisión!"...

Chantajes, premios, castigos... por desgracia los adultos utilizamos este tipo de manipulación cuando queremos que los niños hagan algo que nos conviene; en este caso, "portarse bien" mientras nosotros compramos.

En gran medida, este tipo de "herramientas" conductuales las utilizamos fruto de la ansiedad, las prisas y la vorágine que nos engulle, y que nos impide conectar con los niños y sus necesidades.

Pero como mencionábamos más arriba, los niños desean contribuir y sentirse útiles, por lo que a veces basta con explicarles de forma sosegada  lo que vamos a hacer (¿cuántas veces les metemos en el coche y les llevamos de un lado a otro sin ninguna explicación?) y lo que esperamos de ellos.

Por ejemplo: "Tenemos que ir a la tienda a comprar un regalo para el cumpleaños del abuelo. Se que ir de tiendas puede ser aburrido para ti, pero necesito que vayamos hoy y me vendría muy bien tu colaboración. ¿Te apetecería ayudarme a elegir un regalo para él?"

Cuando termines, elogia el comportamiento del niño

comprar

Cuando terminéis la compra, hazle ver a tu hijo lo importante que ha sido su ayuda para ti y agradece su esfuerzo e implicación. También puedes poner en valor los trabajos que haya realizado durante la compra. Esto fortalecerá su autoestima y se sentirá predispuesto a ayudar más veces.

Por ejemplo: "Muchas gracias por haberme ayudado tanto en el supermercado. Me has facilitado mucho la tarea pesando la fruta y tachando de la lista lo que íbamos comprando. Sin tu ayuda hubiera tardado mucho más tiempo en comprar"

Aprovecha el momento para educar al niño en un consumo responsable

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Cualquier situación, momento y escenario puede suponer una gran lección de vida y aprendizaje para los niños. En este caso, podemos aprovechar el hecho de ir de tiendas para hablar con nuestros hijos sobre la importancia de un consumo responsable y el valor del dinero.

Por ejemplo: debemos enseñarles a comparar precios y decantarnos por productos que nos ofrezcan la mejor relación calidad-precio; tenemos que enseñarles a que no siempre es posible comprar lo que uno quiere; a que entrar en una tienda no significa salir con las manos llenas; y sobre todo, a valorar y agradecer lo que tienen sin entrar en la rueda del consumismo.

Rebaja tus expectativas

Evita las expectativas, pues de lo contrario, si las cosas no salen como planeabas te frustrarás, estresarás y perderás los nervios con tus hijos.

Es fundamental que tengas siempre presente las necesidades del niño, y entiendas que es más que probable que en un momento dado estalle en una rabieta, no quiera sentarse en su carrito, proteste si no le compras algo que quiere, salga corriendo por el pasillo del supermercado...

Son actitudes completamente normales y propias de la infancia, por lo que toca armarse de paciencia, acompañarle desde la empatía y el respeto y abandonar la tarea si esta se complica o supone malestar para el niño y/o el adulto.

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