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Mi bebé regurgita, ¿qué puedo hacer?

Mi bebé regurgita, ¿qué puedo hacer?
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La regurgitación leve o moderada (expulsión de la leche) durante o después de la alimentación del bebé menor de seis meses sucede muy frecuentemente. Es un fenómeno común y fisiológico que se soluciona con el paso de los meses. En ausencia de ningún otro síntoma no ha de realizarse tratamiento alguno, pero este hecho ha de diferenciarse de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, más preocupante.

Un bebé que regurgita (reflujo simple o fisiológico), no sufre con las expulsiones de leche, que suelen ser de escasa cantidad. Incluso es probable que después de "devolver" se encuentren mejor y sonrían (o lo hagan mientras duermen, sin inmutarse), pues lo que tenían eran gases y estos son expulsados al eructar junto al líquido. El bebé gana peso adecuadamente semana a semana, entonces lo que tu bebé tiene son regurgitaciones o "reflujo" simple, que son incómodas, sí, pero no afectan a su salud. ¿Qué puedo hacer para ayudarle?

La causa de la regurgitación o reflujo fisiológico es la inmadurez de la válvula que cierra el estómago, lo cual provoca que en ocasiones parte de su contenido salga del estómago sin esfuerzo. Todos tenemos este tipo de regurgitaciones de cuando en cuando, pero en los bebés son mucho más evidentes por dicha inmadurez. Lo que podemos hacer para procurar que nuestro bebé no tenga estos "escapes" es lo siguiente:

  • No fuerces al bebé a comer si parece que no tiene hambre. Nunca se le debería forzar, ni al pecho, ni con biberón, pero especialmente si el bebé tiene estos pequeños vómitos con frecuencia.

  • El pecho es lo mejor siempre, también en estos casos, ya que tiene la "mezcla" perfecta. Si le das biberón, procura que tome la fórmula no demasiado concentrada ni tampoco con demasiada agua, siguiendo las instrucciones para preparar correctamente el biberón.

  • No esperes a que tu bebé tenga mucha hambre para darle el pecho. Si tardas en darle de comer, mamará con ansias o empezará a hacerlo llorando y tragará más gases de lo normal.

  • Dale la toma a tu bebé en un ambiente lo más tranquilo y relajado posible, sin prisas.

  • Mantén esta calma después de la comida, mientras hace la digestión. A todos nos gusta "reposar" después de comer: no empieces una actividad frenética (teniendo en cuenta que esto para un bebé puede ser pasar a vestirlo, a bañarlo...). Si el bebé está en calma después de comer, es más fácil que no regurgite.

  • Después de las tomas podemos adoptar una sencilla medida postural: que no esté completamente tumbado sino algo incorporado, al brazo, en una hamaca... Esto, como la medida anterior, ayudará a que al contenido del estómago no le sea tan fácil salirse.

Estos son unos sencillos "trucos" para prevenir que tu bebé tenga tantas regurgitaciones y evitar tantos cambios de baberos, gasas y ropita. De todos modos, recuerda que con el paso de los meses este reflujo remitirá. Si por el contrario, ves que tu bebé lo pasa mal con unos vómitos abundantes, proyectivos, que parece que duelan, se muestra normalmente irritado y su curva de peso no evoluciona adecuadamente, entonces es probable que sufra de la enfermedad de reflujo gastroesofágico y has de consultar al pediatra.

Foto | iStock
En Bebés y más | Las fórmulas Anti Reflujo y Anti Regurgitación son tratamientos médicos, Bebés que "devuelven": ¿enfermedad por reflujo o regurgitación?

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