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Un niño logra que toda su familia baje el consumo de azúcar con un simple truco: nos gusta y te lo contamos

Un niño logra que toda su familia baje el consumo de azúcar con un simple truco: nos gusta y te lo contamos
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A ninguno nos sorprende la idea de que la mayoría de nosotros y de nuestros hijos tomamos demasiado azúcar al día. Y mucha la ingerimos como azúcares añadidos, los que se añaden al alimento porque no los contiene de forma natural.

Así que nos gustó la idea de que un niño de 12 años decidiera tomar cartas en el asunto y reducir la ingesta de azúcar de su familia al descubrir la gran cantidad que contenía su refresco favorito. Te contamos su truco para lograrlo, sencillo, pero según explican, muy efectivo.

El azúcar de los alimentos

Hacer una compra sin azúcares añadidos es casi misión imposible, ya que se encuentran en la mayoría de los alimentos que consumimos. Pero sí podemos ir eliminándolos poco a poco. ¿Cómo? Leyendo las etiquetas de su composición e ir sustituyéndolos por otros más sanos.

Por ejemplo: optar por la fruta fresca en lugar de tomar zumos peparados o eliminar los refrescos de nuestra dieta y la de nuestros hijos, con mucha culpa en el sobrepeso infantil.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda reducir el consumo de azúcar, tanto para los adultos como para los niños, a menos del diez por ciento de la ingesta calórica total. Y si esa reducción llega al cinco por ciento, aportaría beneficios a nuestra salud.

Por ejemplo, un adulto que consuma 2000 calorías debería reducir a menos de 25 g el consumo de azúcares libres.

El experimento de Matthew

En la idea de mejorar la salud se basó la iniciativa de Matthew Carter, de Birmingham, Reino Unido, para concienciar a su familia de la importancia de reducir el consumo de azúcar.

Porque además, había comprobado que sus compañeros del equipo de fútbol estaban aumentando de peso y lo relacionó con el chocolate que comian después de los entrenamientos. Había leído que es importante que los deportistas lleven una vida saludable para mantenerse en forma.

Cogió cinco tazones de desayuno (para su hermana, su hermano, su madre, su padre y él) y llenó cada uno de ellos con la cantidad de azúcar recomendada a diario para cada miembro de la familia.

Después, pidió a cada uno de ellos que cuando comiera algo, comprobara la cantidad de azúcar que contenía, la sacara del tazón y la metiera en su tarro original. Cuando sus bols estaban vacíos, no podían consumir más azúcar ese día.

Y, según ha contado su madre Claire a la BBC, la iniciativa funcionó y hoy llevan una vida más sana:

"Todo comenzó porque Matthew estaba teniendo problemas para dormir y decidimos comprobar si sería por el refresco con gas que tomaba. Vimos que contenía cuatro cucharaditas de azúcar".

Poco después de que comenzara el experimento, Claire comenzó a ver cambios en el comportamiento de sus hijos.

El segundo día, Sarah, que tenía seis años, anunció que no quería sus cereales azucarados en el desayuno, ya que si consumía mucho nada más comenzar el día, le sería más complicado aguantar el resto de la jornada. Empezó a comer fruta y dejó de llorar cuando sus padres la prohibían comer algo dulce, como una galleta. Cuenta su madre que:

"Al ver la cantidad de azúcar diaria que consumía en el tazón, el concepto de una cucharadita empezó a cobrar sentido para ella. El acto mismo de sacar el azúcar del bol y meterla en su frasco original significaba que podía ver la cantidad de azúcar en lo que estaba a punto de comer"

También Claire y su esposo Martin perdieron peso durante las cinco semanas que duró la prueba. Y el experimento de Matthew ha tenido un efecto duradero en su familia: "Dos años después, nuestro consumo de azúcar sigue bajo control", asegura su madre, quien añade que:

"Otros padres me han contado que incluso cuando mis hijos están en una fiesta, por ejemplo, eligen alimentos diferentes a sus amigos. Creo que simplemente se han acostumbrado a una dieta baja en azúcar y por eso ya no la necesitan".

Matthew, el creador del experimento explica que: "No pensé que seguiríamos hablando de mi experimento dos años después. Ya no usamos los tazones porque ya sabemos cuánto azúcar debemos comer, pero los tazones nos permitieron ver lo que estábamos comiendo ".

¿Verdad que es una idea sencilla? Y parece que efectiva. De momento, en casa nos hemos propuesto hacer la prueba para comprobar cuánto azúcar consumimos e intentar reducir la ingesta si es demasiado alta. Y para animarnos aún más, ojeamos sinazucar.org, con fotografías de alimentos que consumimos habitualmente y la cantidad de azúcar que contienen. ¿Qué piensas al respecto?

Vía | BBC

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