
Debido a las fechas que se acercan, la publicidad y la televisión nos está bombardeando constantemente con anuncios de juguetes y de casas comerciales que fomentan las compras compulsivas usando multitud de estrategias, algunas desde mi punto de vista, nada acertadas.
Hace unos días, veo por primera vez un anuncio en la televisión en el que podemos ver a unos hermanos en la cama debajo de la manta, escribiendo la carta de los Reyes Magos. La siguiente imagen es el niño entregándole la carta a su padre, que dice algo así como “¡ya era hora!” y junto con la mamá se ponen a leer la preciada carta.
¿Os va sonando? Los niños que han sido muy recatados, sólo piden tres juguetes para los dos. Y entonces la madre dice entusiasmada: “ Y si les pedimos también la muñeca tal cual”, y luego el padre mientras apunta en la carta, “¡Si, y también el cochecito tal otro!” y se ponen como locos a aumentar la lista de regalos.
En ese momento pensé, que bien un anuncio para evitar el “síndrome del niño hiperregalado” del que hablábamos en el blog hace tan sólo unos días. Pensé que sería una campaña desde el Ministerio de Educación o desde el de Consumo para evitar el regalar masivamente a los niños, y creí que a continuación vendría un slogan tipo, no regales a tus hijos cosas que ni quieren ni necesitan, y derrepente resulta que es un anuncio de la primera empresa comercial del país para que los padres compren más juguetes todavía.